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viernes, 30 de abril de 2010

Tiros cercanos

Escribo esta entrada haciendo tiempo mientras la tarde pasa a la espera de que llegue el momento de acudir a un funeral. No soy muy partidario de este tipo de eventos, en los que no suele hacerse justicia con la verdadera vida del muerto, pues si lo que se dice en las iglesias fuera cierto, las cárceles estarían vacías, los bares no serían negocio fuera del suministro de cafés y los jueces jugarían al mus en dependencias vacías y desconocidas.
Hoy escribo más que nada para poner de manifiesto que los tiros se van oyendo cada vez más cercanos y que la edad nos acerca a los momentos en los que la muerte es, cada vez más, un territorio accesible. No me preocupa en exceso; me preocupa que me llegue con cuestiones pendientes de verdadera importancia, pero a mis 52 tacos de perfil cardiovascular incierto, asumo esa posibilidad con ignorante displicencia. Me imagino que ante un hecho cierto y posible, el apretón sería muy diferente y el miedo alcanzaría los niveles habituales en todo hijo de vecino, pero…es lo que hay.
Hoy la gente se va a reunir con la excusa de que el muerto es Fernando Bernal, buen hombre con el que, algunos, nos fuimos encontrando de forma esporádica sin que tampoco hubiera una profunda amistad, situación que permite tomar una cierta distancia sin cortar todas las amarras con la llamada de atención.
Hay un libro, de los buenos libros que todos deberíamos leer con atención, que al presentar al novio de la protagonista, nos lo sitúa en un periodo vital “en el que la muerte es posible”. Claro que libro, El Dios de las pequeñas cosas nos traslada a la india y la edad en la que se vive con esa posibilidad son los ¡31 años¡ diferencia fundamental entre tener la suerte de vivir en un país rico y la mala leche de nacer jodido en un país paupérrimo.
Hay años de diferencia y también de perspectiva, pues cada sociedad se acerca y convive con la muerte de forma muy distinta. Personalmente, pertenezco a una familia muy despegada de las costumbres patrias, muy centradas en las ceremonias de lo que yo llamo "el casco” (Para los jóvenes: Cuando yo era niño, las botellas vacías se llevaban para que las rellenaran o devolvieran el dinero que costaban; eran “los cascos” o “el casco”, en fino, el continente de lo que fuera: leche, vino, aceite etc). Pues bien, en casa no hacemos caso a nada que tenga que ver con el envase vacío y nos da muy igual lo que le pase. Muchos iremos a parar al desguace una vez aprovechados los repuestos, pero en España eso no es muy habitual. Nos gusta eso del cementerio y lo de robar las flores de la tumba vecina, sin que la gente tenga la sensación de haber terminado del todo la vida si no se han cumplido con esos trámites.
Viene esto a cuento por el desprecio con el que la gente, que no ha estado ni está en situación parecida, quiere que los que no pudieron enterrar a sus muertos de una “forma digna” (como si eso le importara mucho al que la ha cascado) diciendo que “dejen a los muertos en paz”. Efectivamente, los muertos, según lo que yo pienso, no sólo está en paz, es que pasan de todo y no se enteran, pero sí hay que ponerse un rato, aunque sea mentalmente, en los zapatos de aquellos que llevan décadas mirando hacia un lugar con la impotencia y la frustración de saber que es allí donde su padre, abuelo, marido, etc yace bajo los abedules. Que a mi me parezca un lugar idílico para que a uno le dejen en paz, no quita que vivir durante años con esa pena deje de ser una putada de grueso calibre que tiene fácil arreglo, pero esa facilidad ya se ha perdido.
El Estado, ese enorme paquidermo lento y pesado, se ha puesto en marcha y para que la gente pueda coger una osamenta y llevarla “a sagrado” hace falta la movilización general de inmensos recursos económicos y políticos.
Vamos estando cerca del silencio, de la muerte y desde esa cercanía, son los vivos los que ocupan más la cabeza conforme pasan los días y es a esos vivos a los que habría que ponerles las cosas un poco más fáciles, sin palabras agrias que, aunque vayan destinadas al que gobierna y lo hace mal, acaban tomando forma de patada en las posaderas de los que aguardan, ilusionados, el día en el que poner unas flores, por supuesto robadas de la tumba vecina, en la tumba del abuelo. ¿De verdad es tanto problema?

jueves, 29 de abril de 2010

Los márgenes del riesgo



Una plataforma de la BP se ha hundido en el Golfo de Méjico después de incendiarse y matar a once trabajadores que no pudieron huir del infierno. Las plataformas de extracción están llegando a unos niveles en los que un problema significa la imposibilidad de intervenir ante el desastre. Sus proporciones son colosales, la profundidad desde la que sacan el crudo es abismal y la posibilidad de actuar, mínima.
La tecnología actual ha llevado al hombre a zonas en las que hace dos o tres décadas no se podía llegar y mucho menos, vivir de forma estable. Somos y vivimos un momento tecnológico casi mágico; nos acercamos y sobrepasamos límites que multiplican los riesgos, pero es que no podemos parar.
El sistema imperante nos condena al crecimiento o a la muerte y la tecnología está al servicio de ese crecimiento, no de la moderación del mismo. Pensemos que el dinero invertido en las plataformas podría haber sido destinado a la generación de otro tipo de energía, pero eso, todavía, no hace crecer, mientras que las acciones de la BP suben cada vez que descubren un yacimiento más grande y más profundo que les permite anclar más plataformas. ¿Hace crecer igual la energía eólica? Ni mucho menos. ¿Es el desarrollo sostenible y moderado fuente de riqueza? Ni de lejos al mismo ritmo.
El mundo necesita acelerar para cumplir expectativas –otra cosa sería la discusión sobre la justicia o conveniencia de esas expectativas – pero es lo que hay. Oriente, especialmente India y China, van a incrementar el consumo de crudo acercándose a los niveles de Occidente y eso significa que hay que buscar más reservas, que las actuales no bastan.
Mientras tanto, todo busca los límites, el riesgo, la zona donde la seguridad es una quimera que ya hemos dejado atrás hace tiempo; el paraíso perdido en el que la estabilidad era posible y las generaciones pasaban por paisajes iguales.
Dentro de esos estrechos márgenes, se ha desarrollado un drama al que hemos asistido casi en directo: un montañero ha muerto en el Himalaya poniendo el triste colofón a lo que comentaba en otra entrada: la falta de solidaridad de una cordada para ayudar a encontrar al perdido. Teléfonos, conversaciones y al final, con la familia angustiada siguiendo al minuto la tragedia, la confirmación del silencio. Ha muerto dejando a la familia con la peor de las angustias y las impotencias. Una cosa es saber que tu marido, padre o mujer ha muerto en la montaña persiguiendo un sueño y otra, muy distinta, conocer su desesperación, sus llamadas de auxilio, su debilidad y tormento para llegar a la muerte. Eso no debería formar parte del sufrimiento, pues llega a la tortura más sádica. Descanse en paz el montañero y que la montaña recupere el silencio, el respeto y la soledad de las cumbres donde habitan las almas de los que soñaron habitar los hielos eternos

miércoles, 28 de abril de 2010

Minutodigital.com y cía.


Hace días que me ronda la idea de escribir sobre este site que me tiene como entre perplejo, indignado y sorprendido. Todo su contenido rezuma fascismo del peor; sin una sola concesión a la democracia como no sea la propia razón de su existencia, pues este país se come todo lo que le echen y cada día, en un ejercicio de infinita paciencia, lo demuestra sobradamente. Ya hemos dicho que es fascista, ultracatólico hasta sobrepasar al Ya por la derecha, la izquierda, el centro arriba y abajo; con sus columnistas jaleando las ocurrencias de unos y otros cuando se ponen a dar cera ala inmigración, al gobierno del PSOE, al PP por nenaza y blandengue y de repente, en medio de toda esa algarabía ultraconservadora, su populismo se atrinchera en algo completamente contradictorio: las fotos de la maciza de rigor a la que saca completamente desnuda en reportajes robados de cualquier parte.
Es como lo de la chica del AS, pero en fascista: si no vienen por nuestra línea editorial, que vengan a ver las tetas que algo se les quedará, eso si: no verán jamás ni un coemntariosobre el caso Gurtel que no sea defendiendo a los implicados de la injusta persecución marxista. Por cierto: si alguien no lo habìa notado que se de por enterado: la izquierda española que ahora nos gobierna ha dejado a Stalin a la altura de un juego de guardería. Los nuestros son mucho peores, dónde va a parar.
La explosión de estos medios en internet ha sido espeluznante y dominan la red de una forma clara: desde libertad digital, al Ya, pasando por minuto digital y otra caterva de bunkerianos retrógrados plañideros del franquismo más rancio y salvaje, nos vemos sometidos a una presión que acabará haciendo daño de verdad, pues los mensajes son dañinos, tan dañinos como el que ilustra este comentario.
Se movilizan contra la inmigración mintiendo como bellacos sin importarles nada usar la calumnia, la mentira, la amenaza y la mas burda de las falsedades. Titulan como les da la gana a costa de cualquier parecido con la realidad y la verdad y se quedan más anchos que largos.
En definitiva, se benefician de una libertad que usan para sus fines cuando lo que les pide el cuerpo es imponer su modelo a los demás prohibiendo que alguien haga, en el otro lado del espejo, algo remotamente semejante a lo que ellos hacen cada día.
Si alguien tiene curiosidad, le recomiendo que se haga un recorrido y se le quedarán los pelos de punta. Para muestra un botón en forma de titulares recogidos en dos minutos de paseo por la red:

El islam, a la conquista del mundo

SEGÚN EL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL

Violencia de género: los inmigrantes protagonistas según el CGPJ

PRÁCTICAS ISLÁMICAS EN ESPAÑA

La ablación amenaza a más de 10.000 niñas en España

CONTINÚA LA VIOLENCIA

Las bandas latinas siguen amedrentando a los españoles

Y por si alguno de los suyos se relaja, también dicen que los obispos están a favor del uso del velo islámico y otras tonterías por el estilo.
Este es el panorama con el que convivimos y que, todavía, nos obliga a aguantar el discurso que pretende hacernos creer que los que crispan y tensionan y son malos malísimos somos los de la izquierda. Manda cojones!!!

martes, 27 de abril de 2010

Fuera de sitio

El Shisha Pangma

Edurne Pasabán y una coreana han emprendido una carrera que sólo tiene un premio, un primero, un honor: ser la primera mujer en coronar las catorce cimas que, en todo el mundo, se elevan por encima de los 8.000 metros. Desconozco la razón de la carrera, el dinero que hay por medio, pero si estoy seguro de una cosa: la montaña; la altísima montaña, es ajena a estos pobres intereses.
De vez en cuando leo los titulares de las cosas que pasan en las masificadas laderas por las que transitan estos alpinistas que, además de buscar cimas y gloria y superaciones personales, han conseguido dejar los accesos y los terrenos en los que asientan sus campamentos bases llenos de mierda hasta los topes. Leo de cordadas enteras que, sin estar en situaciones extremas, pasan junto al caído sin mirar siquiera si pueden ayudar. Edurne ya ha cuestionado una de las cumbres por medio del testimonio de un sherpa que acompañó a su rival en una ascensión y esa manifestación sólo contesta a otras de la televisión coreana que también dudaban de una de las cumbres de la española.
Me enseñaron a amar y a respetar otra montaña, otra naturaleza y otra camaradería. Me enseñaron que en la montaña hay que saber parar y siempre respetar el entorno, ayudar al compañero, no dejar huellas ni basuras, no llevar nuestras miserias a las cumbres y mirar hacia el valle sabiendo que el valor de tu esfuerzo se nivela por la belleza de lo que te has ganado contemplar. No me enseñaron a correr como un ejecutivo estresado de cima en cima; de equipo en equipo y de miedo en miedo impulsado por el ansia de llegar, pero no de contemplar y de recrearse en la belleza.
Me dan lástima las dos alpinistas empujadas a esa carera que contradice la esencia de la montaña, de la búsqueda interior a cambio de la repercusión exterior. En definitiva, ha caído un bastión más, se ha colonizado otra playa y el dinero, el interés y los medios de comunicación han conseguido desnaturalizar a la propia naturaleza. La lucha interior y la superación individual rinden culto al capital. ¿Qué nos queda?

lunes, 26 de abril de 2010

La ONU se va de Pic-Nic

En la ladera norte del puerto de Abantos, siguiendo la pista que baja hasta Ávila por el pueblo de Peguerinos, hay una comarca especialmente bonita de prados alpinos y bosques de pinos que trepan peñas o se solean en las suaves tierras donde engordan las vacas. Para mí es una tierra especial, pues allí hice mi primer campamento, del que recuerdo el frío de la Semana Santa; la manta casera que mi madre había improvisado (recuerdo para los nuevos: en los años de mis ocho, un saco de dormir, en la España de 1966, era poco menos que un objeto no identificado cuyo coste se colocaba en el terreno de lo prohibido), la visión de un pino centinela recortado contra el cielo nocturno que veía, precioso, a través del redondo respiradero de la precaria tienda; el gélido torrente de montaña donde lavábamos platos y potes y el viaje en la zona de carga de un camión cerrado; algo que hoy sería objeto de condena de cárcel.
Pues bien, tras años de comerme la cabeza, conseguí encontrar, de nuevo, aquellas praderas y aquél pino centinela, sólo que ahora eran mis hijas las que corrían por la pradera y veían, alucinadas, las vacas paseando entre los pinos.
Ayer, hartos todos de nubes, lluvias y fríos, una patulea de niños y adultos salió en estampida para disfrutar del sol y del paisaje de Peguerinos, si bien muchos de ellos desconocían la zona. Me detengo a detallar las nacionalidades de la salida porque creo que merece la pena: formaban la expedición 18 personas, de las cuales ocho eran niños, pero es que de los diez adultos restantes, sólo tres eran, al 100%, españoles. El resto estaba formado por: una austriaca, una estadounidense, un belga, una argentina, un italiano, un medio argentino y una medio panameña/inglesa.
Esta especie de ONU excursionista, a la que hay que añadir tres chuchos – una de las cuales es sueca – igualó todas sus diferencias y se dedicó a charlar, a compartir experiencias y puntos de vista, debatió, contrastó; comió, bebió y cambió pañales sin más problema que ver quién hacía más bromas, atendía mejor al otro y cuidar, entre todos un poco, de que los descerebrados no se abrieran la cabeza por las peñas.
¿Qué ilustra esta experiencia o qué pretendo demostrar? Absolutamente nada, pero creo que es curioso, gracioso, ejemplar y bonito, poner de manifiesto que gente tan lejana, tan distinta en su educación, cultura y aprendizajes, se hayan dado cuenta de que es muy importante saber disfrutar de la amistad, de un día de sol y de saber tomarse el pelo con toda dedicación y buen sentido.
Mucho más operativa y ejemplar esa ONU de Peguerinos que la que habita en la rivera del Hudson.

sábado, 24 de abril de 2010

Nawja

Niña portando el hiyab islámico tras un sesudo proceso de decisión realizado en entera libertad. ¿Dónde está la libertad de su infancia? Alguien se la ha robado y lo que es peor: le robarán su vida. Ya está sentenciada.

Ya tenemos otro curioso caso de atención mediática sobre una conducta errática, aparentemente inocente y sencilla que, de repente, se convierte en el eje de todos los comentarios, medios de comunicación y debates políticos que tratan de llevar ascuas a sardinas distintas cuando sólo debería haber una sardina.
Por partes: un menor, una menor en este caso, no suele ser libre: suele ser el resultado de distintas comidas de tarro que ha asumido de mejor o peor manera.Los que, como Moncho Alpuente cuenta en su libro “Hablando Francamente”, nos dimos cuenta de que la religión católica nos pedía, tal y como nos hacían ver en los libros esos de los niños santos que pedían más llamas en su martirio, demasiado; lo tuvimos claro muy pronto y supimos que la cosa no iba con nosotros, pero veo que a la gente se le oscurece la visión. Estamos hablando de una niña de familia musulmana –de entrada, jardín jodido para cultivar la libertad – matriculada en un centro que, me imagino que hasta el colodrillo de niños con gorras de beisbol o gorras de rastafari o pasamontañas ultras, decidió prohibir llevar cualquier cosa en la cabeza. Y punto. Lentejas. La niña, iluminada por la sacrosanta visión de Alá, decide ponerse no sé que mierda de pañuelo en la cabeza. Fácil: el padre queda obligado a hacer que su hija cumpla el reglamento del centro mientras está en edad de asistir –OBLIGATORIAMENTE –a clase. ¿No quieres? Todos de vuelta a casita, donde seréis recibidos como héroes. Una menos.
Segunda: curioso el despliegue de medios jurídicos y económicos para llevar el caso a todos los tribunales. ¿No hay ningún interés religioso con poder económico detrás? Pregunta.
Tercero: ¿Por qué son siempre las niñas y las mujeres las que tienen esos problemas de falta de libertad? ¿No será que los que tienen muchos muchos problemas con la libertad de sus hijas y sus mujeres son los hombres que imponen la religión musulmana y sus formas externas de exhibición? Estoy hasta la boina de que sean ellas las que tienen que llevar pañuelo o burka, hacer deporte con anorak, taparse la cabeza desde que son niñas de pocos años: que se pongan ellos el velo, el burka o una sardina en el trasero y que dejen en paz a las chicas, cuerno.
Cuarto: En edificios, escuelas e instituciones públicas ni un solo símbolo religioso, ni crucifijos, ni candelabros de siete brazos, ni….pollas en vinagre.
Quinto: A ver si la prensa de este país deja de hacerle el caldo gordo a los extremistas del libro y contribuye a fomentar una sociedad civil laica y tranquila, ajena a las cuestiones religiosas que sólo afectan al ámbito de lo privado y nunca, he dicho nunca, deben trascender ese terreno.

viernes, 23 de abril de 2010

Sesión Continua


San Jordi media en los debates sobre China y encarga su día con una explosión de luces y efectos especiales que ya, ayer, anunciaba que la primavera se está viniendo arriba y gustándose en la faena. Todo el cielo es una sesión continua de nubes de todas formas y colores: las gordas y algodonosas blancas que en cuanto se oscurecen amenazan tormenta, las más bajas que traen ese agua que pasa fugaz, como pidiendo perdón por estropear el día y que tan bonito lo hacen; el sol entrando y saliendo y los prados reventando de flores y tiñendo los lejanos cerros de amarillo cerrado.
Teníamos ganas de que llegara y ha llegado en todo su añorado esplendor, de forma que la espera ha valido la pena. Ya se que luego vendrán las alergias, el polen de los chopos flotando por todos lados y el campo se llenará de cardos y pinchos que los perros se enredarán en las patas. Vale, que si, pero es que está tan bonito que merece la pena comentarlo. Además, bastantes desgracias tenemos ya como para no aprovechar los regalos que nos caen del cielo. Tampoco hay que ser tan cenizo.
Con estos días se le van a uno las ganas de hablar de los chinos –ya seguiremos, Fer – de la caspa imperante en la política nacional y alegrare del estreno de una película-documental, el más caro de la historia, cuya calidad le ha hecho atreverse a las salas comerciales: Océanos. Me parece fenomenal que el conocimiento se instale en el lugar de la diversión y que Chuck Norris tenga que pelearse para hacer taquilla y no para que le dejen apalear negros, que es lo que está pidiendo últimamente.
Debajo de estas nubes maravillosas pasa el supremo y su cacería de Garzón, pasa la política y sus mezquindades llenas de sorpresas y de nuevos descubrimientos: en dos patadas, se descubrirá que Franco era, en realidad, un franciscano que no tuvo más remedio que llevarle el café a los de la Junta de Burgos y claro, mientras pasaba por allí, le nombraron Caudillísimo, que todo se acaba sabiendo por mucho que se empeñen en ocultarlo.
Hace poco escribía sobre mi comida con dos ex – convictos que construyeron su amistad al amparo de los sólidos muros de la 5ª Galería de la prisión de Carabanchel antiguo Spa en el que los rojillos del PC iban a recuperarse del stress que les causaba el empeño, vano, de querer celebrar elecciones generales o que los sindicatos se echaran una siesta para perder la verticalidad. ¿Qué estarán estudiando sobre el franquismo los chavales que se sientan las aulas de esos colegios que tanto gustan a Esperanza – los chicos con los chicos y las chicas con los chicas – y a los que tantas subvenciones da para que puedan seguir segregando aulas y escayolando mentalidades? Pues cualquier cosa, me temo que todo argumento debe estar al servicio de la necesidad del “glorioso alzamiento”; sin matices.
En fin, disfrutemos de la belleza de la primavera, que como nos liemos con la política, la cosa acabará tan mezquina como siempre. A disfrutar del fin de semana y de esta explosión de colores y luces que, aunque parezca mentira, es gratis.

miércoles, 21 de abril de 2010

Debate


Por fin lo que escribo en este cuaderno-blog genera debate y controversia en un tema que, sinceramente, no me esperaba que sirviera para tan noble fin. Para los no seguidores, recomiendo, en caso de no haberlo leído y estar ajenos al intercambio de comentarios, pasarse por “Servilismo rastrero” antes de seguir leyendo y luego volver por aquí.
¿Ya? Pues vamos a seguir con el debate, que para eso se abrió este blog y no es cuestión de desdecir los orígenes. Sin que nadie se esperara la heroicidad, Fer sale en defensa de la actividad económica y el desarrollo económico de China con algunas afirmaciones como esta “China nos está colonizando a base de trabajo, esfuerzo, y un espíritu empresarial sin parangón”. Bueno, es una forma de catalogar la competencia desleal, algo que los tenderos de medio mundo, obligados a cumplir con la normativa local que ellos ignoran, pueden confirmar. Si cualquiera de ellos pudiera contratar trabajadores en las mismas condiciones cuasi esclavistas que ellos contratan, vía extorsiones mafiosas a las que pagar con jornadas de 20 horas diarias durante años para pagar pasaportes falsos y entradas ilegales en los países que colonizan, seguro que mejoraría sustancialmente la cuenta de resultados.
Como la relación de ejemplos como este es inacabable y larguísima, me gustaría elevar un poco el tiro y apuntar a la raíz de las diferencias que a ellos les permiten la realización de acciones que a nosotros, además de estarnos prohibidas, nos horripilan. Occidente ha evolucionado, desde mediados del Siglo XVIII hacia una sociedad que contempla el mundo con parámetros y sensibilidades muy diferentes a las orientales en muchas cuestiones. Para nosotros, la concepción sobre el ser humano tiende a la igualdad, a la justicia, a la necesidad de tratarnos con unas reglas justas que permitan la vida en condiciones de dignidad y libertad. Eso, para un chino, está a años luz de la cultura imperante desde hace siglos. En China, el considerado inferior, el que tenía menos poder que otro cualquiera, había sellado su destino sabiendo, desde su nacimiento, que la vida le había otorgado el papel de nada. La revolución Maoísta detentó el poder con unas premisas semejantes, es decir: ahora mando yo y el poder ha pasado de manos, pero el destino del que no es poderoso en el partido es seguir obedeciendo o arriesgarse a morir de la manera más ignorante de su dolor. Obsérvese que no hablo de crueldad, pues crueldad es un término que implica una cierta empatía con el que sufre. Oriente me demuestra, día a día, reportaje a reportaje y foto a foto que esa empatía no existe y que lo que hay debajo del desprecio al dolor ajeno es la falta de concepción igualitaria. El que sufre no es yo, luego no lo asimilo a mi condición de ser humano sufriente o doliente, como quiera llamársele.
Los primeros movimientos de índole social que se produjeron en Europa fueron promovidos, curiosamente, por la nobleza del imperio Austro-Húngaro, que entendió las bondades y ventajas de gobernar sobre un pueblo contento, próspero y capaz de hacer mover el dinero. Fueron los excesos de la revolución industrial y la creación de un proletariado urbano y casi esclavo, los que dieron lugar al nacimiento de la primera Internacional Socialista y a la expansión del marxismo, pero antes se había producido un cambio sobre le quelas reivindicaciones crecieron con buen abono.
El mismo estados unidos, de la mano de uno de los más grandes capitalistas (y por cierto, cuasi fascista por sus posturas filo hitlerianas) Henry Ford, propuso un cambio en la concepción delas relaciones entre el capital-empresa y el trabajador que, partiendo de un polo totalmente opuesto, daba como resultado una mano de obra satisfecha y mejor pagada. Para que pudieran, ellos mismos convertirse en compradores de coches, pero ese era el fin y supuso un motor económico enorme y colosal que consolidó a los EEUU como la economía más potente del mundo.
Ellos, esos grandes capitalistas, crearon tejido social a través de la actividad de la empresa, con un punto de vista muy lejano a lo que algunos entendemos como imprescindible papel del estado, pero no me quiero perder demasiado ni alargar más de la cuenta. Ante ese compromiso social del capitalista de principios del XX, ¿Qué nos ofrece el neocapitalismo de finales del XX? Este nuevo capital se ha convertido en un tumor que se beneficia del tejido social ya existente para extraer beneficio a corto plazo sin dejar nada a cambio. Un ejemplo reciente llamado “deslocalización”. Empresas que llevan años beneficiándose de un intercambio equilibrado con las áreas donde desarrollan su actividad, se dan cuenta de que la mano de obra es más barata en p.ej. la Mongolia Exterior y deciden llevarse toda una fábrica para allá y despedir a todos los trabajadores. Para muchos de la escuela moderna, lo lógico; pero para el tejido social original, una herida mortal Por varias razones: cuando esa empresa quiera vende sus productos donde antes generaba trabajo, se va a encontrar con un mercado muerto, de trabajadores en paro. Por otra parte, cuando se rompe el trato, hay que hacer frente a las consecuencias, de manera que lo lógico sería que los estados pasaran la cuenta: A ver, empresa X, tantos años de autopistas, tantos años de exenciones fiscales, tantos años de comunicaciones y redes de primer nivel, me debe Vd. tantos mil millones de pichurris. Y por cierto, como es Vd. declarada empresa non grata y dañina para nuestros intereses, sepa Vd. que los aranceles para todos sus productos son un tropecientos mil por cien. Buenas tardes.
Occidente está permitiendo que China meta goles con al mano, que haga mangas y capirotes con los acuerdos internacionales sobre patentes y persecución de la falsificación; inunda nuestros mercados con productos que no cumplen las normas sanitarias ni medio ambientales; produce su energía con carbón hipercontaminante que occidente ha desterrado desde hace años y además, lo extrae en condiciones infrahumanas y esclavistas. No hay costes laborales y eso no es libre mercado ni sana competencia, eso es jugar con las cartas marcadas y lo hace porque el que paga, manda. China ha comprado, y sigue comprando, una cantidad de deuda occidental que hace que vivamos de rodillas ante un modelo político putrefacto, venenoso, inmoral y ajeno, por completo, a nuestra idea de moralidad.
China nos está utilizando a la vez que nos debilita y seremos tratados como ahora vemos que se trata a los esclavos que desprecian. Que nadie piense que China, cuando tenga el poder por completo, será generosa: China nos hará esclavos y nos impondrá el modelo que ahora tiene y que planea eternizar, pues se ríe de nuestras tímidas indicaciones, nunca exigencias.
Hay modelos perversos y el chino lo es; por su origen, por su traición a los ideales que lo pusieron en marcha y que nunca quisieron cumplir, por la constante deslealtad con la que incumple acuerdos y contratos comerciales y por la inexistencia de cualquier voluntad de integrar valores occidentales en los que jamás ha creído, que nunca formaron parte de su cultura y que olvidarán cuando impongan la suya. Por cierto, milenios más antigua que la nuestra y con muchísima más mala uva. Tiempo al tiempo, que también hubo ingleses que creyeron que los nazis no eran tan malos. China es mucho más peligrosa que aquellos pobres nazis enloquecidos, pues ellos no tenían lo que a China le sobra: tiempo, dinero, inmoralidad y capacidad para engañar a los ambiciosos que se creen que las cuentas no se pagan. Siempre se acaban pagando, y la cuenta será grande, ya lo verán los que vengan detrás y tengan que convivir con las consecuencias de nuestro cobarde colaboracionismo.

martes, 20 de abril de 2010

Tu primero y nos lo cuentas

La fuente no es demasiado fiable, pero asegura que las fuerzas aereas finlandesas juran que la nube dejó los motores de dos cazas "pal desguace, oigausté"




Seguimos a vueltas con la puñetera nube del volcán ese de Islandia, el que no hay quien pronuncie y ahora son las compañías aéreas las que han dado un paso al frente para presionar a los gobiernos y que abran los cielos. Hombre, los cielos, de suyo, abiertos, están; otra cosa es que estén practicables y me temo que esa cuestión no se la van a poder arreglar desde Bruselas. Es verdad que cada día en tierra es un chorreo de cientos de millones de euros que hay que pagar de una u otra forma, pero es que la otra opción, la de no parar y que los aviones se vayan cayendo como higos maduros en una tarde de calor, no me parece que sea muy viable. Vamos, digo yo, que tampoco es que sea muy complicado llegar a esa conclusión.
KLM, Air France y otras han hecho vuelos de prueba; que ya se han encargado ellos de gritarlo a los cuatro vientos para que todos nos enteremos bien. ¡Ya! ¡Y un jamón, vuelos de prueba! Que yo haya leído, no ha habido ni un solo aparato que haya hecho un simulacro verosímil de vuelo en condiciones normales de altitud, duración, carga y altura.
Si alguien tiene demasiada prisa, le sugiero que se lo tome con un poco de calma, que una cosa es dar un saltito de Amsterdam a Bruselas a 3000 metros con el cacharro vacío y otra, muy distinta, cargar hasta las cejas un 747 con equipajes, gasolina y 350 personas para hacer ruta entre Holanda y Nueva York por el pasillo habitual; cerquita de Islandia, vamos. Sugiero que, en esos vuelos de reenganche, el pasaje esté formado por los señores miembros del consejo de administración de las compañías valerosas y cuadro directivo al completo ; sus bellas esposas y alguno de los puñeteros padres que aún vivan. Vamos, como sugerencia, pero sin que haya nada personal y sin acritud.
El dinero es muy cobarde y mal consejero ante las crisis, especialmente si las consecuencias negativas de mantenerlo a salvo, las paga otro. En ese preciso momento, ese otro puede darse por jodido, seguro. La navegación aérea ha crecido enormemente y ha alcanzado la importancia que tiene hoy día gracias a su seguridad y fiabilidad. Hoy es un sector imprescindible (hasta que no lo tengamos y busquemos otra alternativa, que la habrá) pero lo es porque garantiza que millones de personas se trasladan SEGURAS. Si los aviones tuvieran la décima parte de las víctimas y accidentes que tienen los coches, no volaría ni el tato, así que me permito aconsejar a los sesudos y preparados gestores de las compañías, que hagan experimentos con gaseosa, que los volcanes los carga el diablo.

lunes, 19 de abril de 2010

Servilismo rastrero

La foto nos explica la excelente calidad de los peluches chinos hechos con pelos de gato, perro o cualquier otro animal que crían para aprovechar carne, piel y pelo. 

Hace varios años que vengo acumulando sentimientos y pensamientos acerca del dragón temido por Napoleón; el gigante que ya no duerme y que mira hacia nuestra casa con hambre atrasada. China y su papel en el mundo nos pone, cada mañana, ante el espejo de nuestro cinismo, nuestra impotencia y nuestra mezquindad. Occidente lleva años de matón de patio de colegio, que abusa del débil para hacerle la pelota al matón del barrio. Donde podemos ensañarnos, nos hacemos fuertes, dignos y sabios: defendemos los valores humanos y democráticos; exigimos, invadimos y bloqueamos en nombre de nuestros sacrosantos valores, pero cuando el dinero entra en juego, agachamos la cabeza y ponemos los ojos en la cuenta de resultado, bálsamo que todo lo cura.
China es un escarnio permanente y nuestra derrota más humillante, pues nos derrota el dinero y su capacidad de corromperlo todo. Por ignorar, queremos ignorar hasta el negocio que tienen montado con el tráfico de órganos originarios de ajusticiados, que es escalofriante; pero es aún más escalofriante pensar que lo mejor que podemos imaginar es ese origen, pues el otro, el que se basa en asaltos clandestinos y desguaces mafiosos de pobres secuestrados que desaparecen, es todavía más espeluznante.
China no tiene un solo punto de agarre al que asirse para justificar nuestra hipocresía; ni uno sólo. Contaminan, ajustician, no cumplen derechos humanos ni civiles; fomentan las mafias y toda clase de conductas que, en occidente, se consideran claramente delictivas; estafan; falsifican; trafican con las adopciones de niñas indeseadas que se amontonan como ganado en orfanatos que no dejan visitar –que se lo pregunten a Esperanza Aguirre, que tuvo que silenciar ese hecho de forma vergonzosa en su viaje para agilizar los trámites de adopción mediante un tratado formal – pero suministran productos baratos a las compañías que luego los venden caros en nuestros mercados.
El trato que les damos es tan humillante que da pudor ver el que, por comparación, damos a los que no tienen la fuerza de China. Los cubanos, que tienen lo que tienen encima, deben, por si eso fuera poco, aguantar el bloqueo económico y el castigo; al igual que lo soportó Irak hasta la invasión y otras naciones que no pueden hacer valer la fuerza de la economía, de la guerra y de su inmensa población.
Nos comimos la representación vergonzante y vergonzosa de los Juegos de Pekín; nos comemos la censura de internet como si no fuera grave, queriendo hacer ver que son cosas menores cuando TODO lo que pasa en China adquiere, por su tamaño y peso económico, el inmediato calificativo de grave, tremendamente grave.
Occidente debe hacer deberes y debe decidir si quiere seguir alimentando a la bestia. Napoleón decía que había que dejar dormir al Dragón, pero es que ahora el dragón ha despertado y nos hipnotiza mientras se alimenta de nuestro miedo; nuestra codicia y nuestra ambición desmedida. Ahora es el dragón el que nos duerme mientras crece. ¿Qué hará cuando no nos necesite?

domingo, 18 de abril de 2010

Atascos


España tiene ya unos atascos que colapsan su circulación y que amenazan con dejar su corazón con una gráfica plana. El tercer poder, el judicial no ha entrado en la modernidad y el Consejo General del Poder Judicial se ha enquistado en si mismo sin actuar con al fuerza de gestión que han ejercido los otros dos; el ejecutivo y el legislativo.
La justicia no ha asumido su función y se ha sumido en un juego pobre de contrapoder; un papel secundario frente al ejecutivo que sólo ha servido par echarle la culpa a algo o alguien ajeno al colectivo judicial. Durante años ha dejado que los juzgados se conviertan en almacenes de papel y de errores; sus procedimientos son, más que arcaicos, inviables, propios de las cortes y virreinatos del siglo XVI. En plena era de la informática y las TIC, los juzgados siguen sin ser capaces de saber si la persona que tienen delante tiene pendientes ocho u ochenta sentencias; si está buscado por otro juzgado o si es la primera vez que acude ante un juez. Cambiar estos procesos, preocuparse de proponer los cambios en la legislación necesarios para que la implantación de las TIC no sean fuente de recursos y retrasos procesales. Está todo por hacer y no se ha hecho nada fuera de lo que el ministro de justicia del momento hiciera en su mandato.
Los jueces se han instalado en interminables guerras internas entre asociaciones profesionales progresistas o conservadoras que actúan como correas de transmisión de los partidos insertos en la teórica independencia del tercer poder. El ejemplo más trágico de este papel supeditado de los jueces frente a los partidos, lo tenemos en el Tribunal Constitucional, cuyo prestigio no hace falta atacar puesto que se desprestigia solo. Llevan cuatro años discutiendo el estatuto de Cataluña y en cuatro años no han sido capaces de dictar una sentencia, situación que demuestra su lejanía de la judicatura y su dependencia de aquellos que los pusieron allí para argumentar, en formato de sentencia, lo que el partido que allí les puso declama como soflama política. No es posible que, desde el punto de vista puramente técnico - recordemos que la justicia en España dicta sentencias en función de códigos escritos, sin la libertad de la que gozan los anglosajones – puedan pasar cuatro años sin que se pueda hacer el trabajo para el que les pagamos.
Otro día hablaremos del atasco administrativo; verdadera coña marinera que hace multiplicar los organismos administrativos mientras la Unión Europea, el verdadero proyecto que nos haría fuertes frente a las grandes potencias del mundo, languidece por la pequeñez de las miras de aquellos que prefieren ser cabeza de ratón en lugar de formar parte de un León que puede ser enorme.

sábado, 17 de abril de 2010

Virus


Tirado en la cama, con todas las articulaciones dolorosas y oxidadas, mi cuerpo ha sucumbido a la llegada de un virus cabrito, de esos que se conforman con el genérico médico de “has pillado un virus”; sin nombre, sin rancio abolengo, sin vacuna, conformado sólo con seguir causando sus dañinos efectos desde el anonimato del cobarde y taimado delincuente.
Ayer hablaba de la vulnerabilidad tecnológica y la suerte se venga de mí para que tenga que hablar de la vulnerabilidad biológica y de nuestra debilidad frente a este tipo de infecciones. Richard Dawkins desarrolla la teoría del gen egoísta, esa minúscula porción de ADN que descubrió varios misterios:
El primero, la reproducción.
El segundo, la reproducción a cargo de otros microorganismos que le aportaron nutrientes, protección y duplicación descontrolada hasta la muerte del organismo infectado
El tercero, la teoría completa, la sorprendente forma de mirar los organismos más complejos y evolucionados como simples máquinas al servicio de las egoístas necesidades del gen; máquinas que, gracias a su perfección, le aportan al gen millones de células que se pondrán a fabricar réplicas del invasor sin medida, tasa o problemas de materias primas.
El ser humano se ha equivocado al evaluar su poder frente a la naturaleza de la tierra, pero es que también se equivoca pensando que los avances médicos han vencido a las enfermedades víricas o infecciosas a cargo de cualquier agente patógeno. La evolución funciona y funciona bien; especialmente ante situaciones exigentes. El ser humano está sometiendo a virus y bacterias a una presión evolutiva acelerada y especialmente exigente que tendrá consecuencias, y consecuencias grandes. Estos microorganismos son capaces de mutar con una frecuencia y un acierto realmente asombrosos. Ya hay bacilos que resisten las medicaciones y la tuberculosis retorna añorando los días de su mortal generalato; los días del siglo XIX en los que una tos era pasaporte para el más allá. Vuelven enfermedades de transmisión sexual que creíamos vencidas y los virus aguardan su momento.
La gripe de 1919 mató millones de personas y era una simple y no muy compleja mutación de un virus conocido. Tenemos, desconocidos y cercanos, un montón de virus con un potencial destructivo enorme e intacto. Como el ébola se ponga las pilas, la población mundial, hiper-conectada a través de aviones, barcos y trenes, sufrirá millones de bajas, pero lo curioso es que, en términos de especie, no pasará nada; absolutamente nada. Morirá ¿Cuánto? ¿El 30% de la población mundial?¿El 50%? Seguirá sin pasarle nada a la especie: se reproducirán aquellos individuos que, por casualidad, cuenten con un gen o con una mutación silente que les convierta en resistentes o inmunes y los niveles de la población volverán a recuperarse con, quizás, algunas variaciones tipológicas más cercanas a tal o cual sub-tipo (para los racistas, razas) y aquí paz y después gloria.
Mientras tanto, mi virus se contenta con hacerme escribir estas letras en la cama; dejarme baldado y con ganas de que salga el sol y me reconforte esta huesa reblandecida, húmeda y dolorida.
Suerte y que no os pille el virus, que es un cabrón.

viernes, 16 de abril de 2010

Vulnerabilidad




Un volcán de Islandia se despereza, lanza al aire unos cientos de miles de millones de toneladas de escombros, piedras, cenizas y otras cosas molestas, y la navegación aérea se paraliza. Europa no vuela, así de simple, los pasillos aéreos se colapsan y los viajeros se amontonan en hoteles y aeropuertos con cara de asombro sin poderse creer que algo así sea posible. Nos hemos instalado en un limbo de ficticia seguridad que, cuando pasan estas cosas, se desmorona y deja entrar el frío hasta lo más hondo de nuestras osamentas.
Hoy es un volcán; uno solo de los cientos que pueden, sin demasiado esfuerzo, mandarlo todo al mismísimo carajo y dejarnos sumidos en la oscuridad. La tierra está viva, se mueve y respira; su corteza es inestable y llena de peligros, movimientos y convulsiones que no tienen en cuenta nuestra fragilidad.
Estamos acostumbrados a creer que lo que vemos ha estado siempre igual, que permanecerá igual y que nuestra vida no deberá enfrentarse a los terribles cambios que sabemos que han ocurrido anteriormente. Si le preguntamos a la población que vive bajo el volcán, todos nos mirarán asombrados si les preguntamos por su miedo a las erupciones. ¿Volcán? Parece que no lo ven y son millones, millones de personas, las que se ven amenazadas desde México D.F a Nápoles; Malasia, Java, Indonesia, Centro y Sur América, EEUU, África etc todos son lugares con actividad volcánica que, lo sabemos con certeza, algún día pueden reventar y lanzar al cielo las cenizas que ahogarán la vida.
Mientras tanto, dependemos de una capacidad tecnológica muy frágil que nada puede frente a volcanes, huracanes, maremotos y demás fuerzas de la naturaleza que nos sacuden con violencia. Somos pequeños frente a ella y estas cosas nos lo recuerdan de vez en cuando. Hay que acostumbrarse a ocupar el lugar que nos corresponde y no intentar mear fuera del tiesto, con toda humildad.

miércoles, 14 de abril de 2010

Garzón

VS

Este día, aniversario de la proclamación de la segunda república, me parece tan bueno como cualquier otro para comentar lo que está sucediendo en torno al juez Garzón con toda la tranquilidad del mundo; esa que suele faltar a la hora de acercarse a los aconteceres diarios. El personaje –él mismo se ha encargado, con tesón, de convertirse en personaje – no me gusta demasiado, pues parto de la base de que un juez, así, en genérico y global, cuanto más desconocido sea, mejor; pero persona o personaje, cada cual elija, pertenece al colectivo general y hay que atenderlo, que la actualidad manda.
La primera pregunta debe investigar la causa por la que es procesado y justo en ese punto es donde comprobamos que nadie centra el debate en si la causa del procesamiento es adecuada, tiene sentido o es cuestionable técnicamente. Y la causa del procesamiento no tiene nada que ver con la bondad o maldad de la dictadura; los muertos de las cunetas o la posibilidad de abrir fosas en tal o cual localidad. Hasta donde he podido averiguar –la prensa de este país es lo que es – la razón fundamental de que se haya admitido el inicio y seguimiento del proceso es que este juez se declaró competente en una causa que no se lo permitía. Ojo, que la cosa se dirige a un punto complicado que atañe al funcionamiento de las distintas jurisdicciones, niveles de encausamiento y competencia de tribunales, de forma que con toda modestia admito que no tengo conocimientos procesales para determinar si la cosa responde o no a lo bien hecho en términos jurídicos.
Los otros matices y opiniones, los que no requieren acertar a la pregunta sobre lo legal de la cuestión, dan mucho más juego y me temo que en este terreno tampoco es que yo me vaya a partir la cara por él. Creo que su carrera, y al ser tan pública es fácil seguir el resultado de sus casos más notorios, es un compendio de causas mal instruidas que dan lugar a procesos y sentencias que se colocan en un nivel muy inferior al ruido mediático conseguido por el protagonista. Es un juez que se ha juzgado a sí mismo imparcial cuando le ha tocado (o ha buscado) instruir causas judiciales contra los que fueron compañeros de partido, responsabilidad y ministerio; y lo ha hecho sin que se le alterara el tupé, el sueño o el auto. No cuesta demasiado entender que, si te llega una causa contra el que fue tu vecino de despacho, lo normal es que te retires con educación del caso por simpatía, conocimiento o animadversión, que lo lógico es que alguna opinión tengas sobre el fulano al que vas a encausar. Vamos, que no te lo acaban de presentar, ni mucho menos.
En cuanto a su repercusión y prestigio exterior, entiendo y me parece –posiblemente de manera injusta y así lo admito – que parece un juego bien urdido para usar de la causa tanto como la causa usó de él. Efectivamente, Pinochet estuvo varado en Londres, pero esos meses inflaron el ego del juez y su prestigio de una forma un tanto artificial. Entiendo que en España los problemas de la administración de justicia son muchos y variados, los recursos limitados y que el esfuerzo primordial debería estar enfocado hacia otro punto muy distante de los focos y cámaras de televisión.
El resumen, por no alargarme, es que este juez me parece demasiado conocido; demasiado orientado al estrellato mediático y muy dado al personalismo, características, todas ellas, muy ajenas al perfil con el que identifico a la figura de juez.
Por cierto: a los fascistas de falange y compañía, ni agua; pero ni agua cumpliendo el sistema como les obligan a cumplir el sistema a los de Herri Batasuna. Que yo sepa, estos chicos no condenan la violencia, pues de entrada, aplauden el llamado alzamiento, acto de suprema violencia contra el estado. Pues eso, que vayan condenando o que les cierren el chiringo, que estaría divertido.

martes, 13 de abril de 2010

Hartazgo


El mes de abril muestra toda su crueldad en esta tarde gris y desabrida que, como cada año, juega con nosotros para descubrir la debilidad de nuestras esperanzas de sol. Nos lo enseña y como niños, pensamos que el sol ya se quedará con nosotros hasta octubre, que las templadas mañanas invitarán al paseo y que los atardeceres teñirán las cumbres con el incendio de sus infinitos naranjas, pero no: el mes de abril se complace en mantener los fríos y los vientos invernales dejando en las cumbres el recuerdo de la nieve de esta noche. Odio el mes de abril y nadie me entiende, pero cada año es más obvio que este mes se creó para recordarnos que la carne es débil; la esperanza, vana y el hombre un juguete de la naturaleza y del destino. Está claro que sólo es primavera en El Corte Inglés. Fuera, reina el frío hasta que Mayo o Junio abran, de repente, las puertas del infierno y nos olvidemos de la inexistente primavera de Madrid. Por lo menos, siempre podremos confiar en el fiel y melancólico otoño para reconciliarnos con los equinoccios y el calendario.
Pero el hartazgo al que alude el título es más moral que físico; más por necesidad de recuperar lo obvio, de la esencial necesidad de ética y del compromiso con la política. Anoche, mientras no dormía y escuchaba en la radio los estructurados y sensatos discursos de unos socialistas franceses que explicaban, con calma y mesura, los graves problemas de la izquierda europea; que planteaban los campos en los que investigar modelos sociales y ofrecer a los ciudadanos un terreno en el que ejercer la ilusión, el compromiso y el progreso, lloraba de envidia. Este país pierde impulso, ilusión y fuerza colectiva, mientras su clase política pone de manifiesto una falta de preparación, ética y criterio que me llena de pena. Pena es una palabra que contiene mucho más sentido de lo que parece: pena habla de lo que puede ser y no es, de lo que nos falta sin motivo y sin razón; pena habla de lo que nos han robado en silencio y que no nos dejan recuperar; la pena nos debilita el alma y nos deja sin ánimo, exangües y sin poder ganar el futuro que llega para señorear un terreno conquistado y vacío de ilusión y de esperanza.
¿Es que los españoles nos quedamos sin fuerzas tras ganar la transición? ¿Es que los partidos se van a quedar con este país para convertirlo en un campo de ovejas modorras? ¿Es que la inteligencia política que tuvimos ya ha muerto y se declara impotente frente a este hijo monstruoso que ayudaron a crear y que su lejanía hace más fuerte?
No podemos seguir en silencio mientras unos y otros se confían pensando que vale todo; que la mentira, por miserable, ruin y rastrera que sea es válida si sirve y aporta algo. La nomenclatura de los partidos ha conseguido asfixiar la inteligencia que en ellos habitaba como un molesto sarpullido. Eliminado el escozor, el cuerpo duerme tranquilo a la espera de que le cambien de cama: hoy dormimos en el poder y mañana en la oposición, según la marea nos lleve. ¿O es que alguien piensa que Rajoy quiere trazar otro rumbo que no sea el dejarse llevar por la corriente de los acontecimientos? Me asquea esa mezquindad que no propone sino que carroñea sobre las heridas del contrario; que niega sus propios defectos para señalar los defectos del contrario sin hacer nada por mejorar.
El PSOE tuvo su tragedia y la pasó con una auténtica carnicería de primarias, candidatos abrasados y guerras generacionales que se olvidaron de los ayuntamientos –sumidero de las peores pasiones y vivero de cuentas “B” para todos los partidos – y de la Comunidad de Madrid, donde su propia estulticia los dejó KO ante el golpe bajo de la corrupción que el PP propició, ejecutó y rentabilizó sin que se haya recuperado todavía de esa pesadilla. Esperanza Aguirre gobierna sobre ese baldón, pero ella parce ignorar todo lo que no sea su sueño de poder y mira hacia la calle Génova con ansias asesinas.

Hoy el PP vive su particular Gólgota mirando hacia fuera; enceguecido de odio hacia un pasado que, lejos de ser lo que ellos querían que todos creyéramos que fuese, se desvela putrefacto hasta la médula. El caso Gürtel hará mucho daño a España, como la corrupción del PSOE nos hizo daño y atacó al colectivo social, pero ellos piensan que el daño queda restringido a su propio partido y se equivocan, pues nos contamina y nos desangra a todos.
Inmersos en el daño de la herida y la pelea, tiran bocados y arañazos sin control y jalean las barbaridades de unos y de otros buscando el absurdo que lo explique todo sin que ellos sufran daño alguno, pero no se dan cuenta de que esa explicación no es posible si la buscan fuera de los que, desde dentro, aniquilaron su ética para servirse de la política y generar dinero, satisfacer ambiciones y entronizar una forma de vida repugnante. Durante años mucha gente aspiró a lo que ahora se nos muestra como el compendio de lo hortera, el mal gusto, la prepotencia y el derroche, pero no nos olvidemos que hace diez años era lo más y muchos perdían el sueño por colocarse esos relojes o calzar zapatos como aquellos.
Yo estoy harto y, como yo, mucha gente que conozco y que asiste espantada a este desfile de absurdos en el que se ha convertido la política del país. ¿Soluciones? El caso es que, por hastío, desconocimiento, impotencia o imposibilidad de nacionalizarme francés, noruego o austríaco, no las encuentro, pero este país debe tener, en algún sitio, una reserva intelectual suficiente para que nos saque de esta y jubile a los que han convertido el Parlamento – la casa de todos –en un muladar indigno donde los incapaces rebuznan. ¿Volverán los discursos y las palabras elevadas a dejar su recuerdo en los escaños que ahora ven, con pena, señorear en la cámara el insulto, la deslealtad y la traición? No lo sé, pero sí sé, con seguridad, que los necesitamos urgentemente.

lunes, 12 de abril de 2010

Sopa de letras

Como casi siempre que no tengo un tema muy fijo en la cabeza que se ocupe de hacerme los deberes, debo recurrir al picoteo de ideas, sugerencias, titulares y sorpresas. La primera: Tal día como hoy hace cuarenta y seis años, el que suscribe hacía la primera comunión. Ojo, no confundir con esas ceremonias “light” de estos días en las que los niños parecen ir relajados porque han quedado con un amigo de toda la vida. Yo hice la primera comunión de verdad; la primea comunión que acojonaba porque te comías a Dios; así, con mayúsculas y todas las letras. La primera comunión que te daba el pasaporte al pecado mortal y con él, te abría las puertas del infierno. Hoy dios ha perdido las mayúsculas, el latín, el miedo y hasta el respeto, que parece relegado al papel de mensajata que trae los regalos y la “play station” de rigor. En fin, cosas de la vida: uno menos.
Otro titular sobre la necesaria preservación de espacios del mediterráneo me lleva a sugerir la posibilidad de que los ayuntamientos y administraciones hagan unos números muy sencillos: Se me van ustedes a L´Startit y pregunten al personal que tal les ha salido la jugada de declarar los piedros esos que están cerca de la costa Parque Natural. Si después de hablar con los aborígenes, mantienen las dudas, es que son todos idiotas. El mejor negocio de la Costa Brava, con diferencia, son los meros protegidos de la zona. Llevan años dando de comer a todos, fomentando el turismo y de paso, llenando las zonas limítrofes con buenas capturas para la pesca local. Mejor negocio, imposible: basta con dejar que el mar haga lo que mejor sabe hacer: crear vida.
Otrosí: Ágora no se verá en Alejandría. No he visto la película, pero si trata de lo que su director dice que trata, demuestra que no solo debería estar permitido verla en esa ciudad, es que debería ser obligatoria. La intransigencia religiosa se mantiene como la principal fuente de conflictos, guerras y muertes de la historia - ¿y el futuro? – de la humanidad.
Y final: la traca la pone el PP y su ataque contra la investigación de todo el caso Gurtel. Ahora resulta que todo es producto del trabajo de unos cuantos policías que se encargan de falsificar pruebas y amañarlo todo. El PP debería recordar, de vez en cuando, que la política es un empeño elevado para conseguir una sociedad mejor. El Sr. Rajoy y sus directivos – que tampoco son muy distintos de los de enfrente, ojo – la están cagando, con perdón, y lo hacen de la misma manera que lo hizo González cuando la mierda le llegó a las orejas: echando la culpa a los que le querían mal. Al PP, y a los que el PP ha gobernado y gobierna con las acciones que sustentan el caso, se le está pudriendo el tiempo y la oportunidad de hacerlo bien en las manos. Dentro de unos meses, el caso se habrá llevado muchas cosas por delante, del PP y de fuera el PP, entre ellas, y la más importante, muchas de las ilusiones de miles de ciudadanos que asentirán cuando los peligrosos fascistas agazapados vuelvan a decir: “Todas las democracias son un nido de corrupción. Es mejor que mande uno que no tenga tentaciones”. Ese día está cercano y nos pone en peligro a todos, no sólo a los chorizos que se han cargado el PP como antes se cargaron al PSOE.
Hasta mañana.

domingo, 11 de abril de 2010

Pues no es lo mismo


Este fin de semana mi casa se ha visto invadida por un tropel de adolescentes que, junto con las dos descerebradas estables, han llegado a los siete elementos no pensantes durmiendo en casa. ¿Y? Pues que, a pesar de la correcta modernidad y sus exigencias de igualdad entre sexos, he comprobado, una vez más, que no somos iguales. Veamos mis razones antes de quemarme en la hoguera.

1º.- Nevera.

Tres días con 2 chavales de 17 y 5 de 15 en casa supone un acuerdo de reposición de suministros con una gran superficie. Lo necesario para asegurar que no se te desmayen por los pasillos es una cantidad ingente de calorías propia de las calderas de un buque de guerra. Tres días de delicadas niñas sólo merman un poco las provisiones de galletitas, leche y el bote de nocilla – el mismo que sería liquidado en una distraída sentada viendo la tele por cualquiera de los chavales – que ha perdido, mas o menos, un tercio de su contenido. Inexplicable, de verdad. ¿Eso no supone una diferencia notable?

2º.- Integridad de mobiliarios

La casa está limpia, recogida, ordenada: nada ha sido dañado, arañado o destruido. Me juego la barba a que, tras la primera noche de una invasión masculina, los muebles, almohadas, camas, sillones y paredes de la casa conservarían, para siempre, la huella de sus explosiones de actividad. Son muchos kilos de peso de diferencia; mucha energía que se desborda por los sofás y muchas carreras que acaban estrelladas en las esquinas. Otra diferencia.

3º.- Decibelios

Ni un ruido, ni una estridencia, nada de nada de nada. Sin comentarios. ¿O no?

4º.- Varios

La anatomía sigue siendo destino, nos guste o no. Reitero: la verdadera igualdad reside en el trato, no en la estandarizada concepción de una igualdad imposible: no somos iguales por mucho que se diga en los discursos políticamente correctos, somos diferentes y la clave está en conseguir que esa diferencia no suponga jerarquía; diferencia de poder, explotación, diferentes formas de valorar, juzgar y recompensar o pagar. El verdadero peligro reside en la valoración de la diferencia: como no eres tan fuerte, castigo; como no pares hijos, castigo; como no…yo, que ostento el poder y la capacidad de recompensar tu trabajo y tu capacitación, te castigo y te pago menos, corto tu desarrollo personal y profesional y entonces, sólo entonces, las diferencias se convierten en condenas. Eso es lo que hay que evitar a toda costa, pero no negar la existencia –y conveniencia –de las diferencias. Creo yo, vamos.

sábado, 10 de abril de 2010

Valle del Jerte


A los pies de las cumbres de Gredos se abre un valle de los que nos recuerdan a los dibujos de los libros escolares de geografía: la típica forma de V, con su río en el vértice y las laderas de las montañas bajando escarpadas hasta conseguir beber las aguas del río. Este valle, protegido de los grandes fríos y de los grandes calores; con el agua y la temperatura justas para producir el milagro anual de la vida y de la tierra, se desmaya desde el Puerto de Tornavacas; barrera que deslinda dos mundos separados por los hielos, los fríos, los páramos y la dureza de la meseta norte y las tierras salmantinas de las fértiles veras del Tiétar, del Jerte y de otros que riegan la parte sur de esas dehesas extremeñas.
El valle del Jerte obliga a que la carretera que desciende del puerto se retuerza y se encajone entre las terrazas robadas a las pendientes y laderas del terreno. En esas terrazas, sostenidas por muros secos de cantos rodados, los campesinos del valle han cultivado, durante siglos, los hermosos cerezos que atraen – nos atraen – oleadas de turistas que atascan el asfalto en los fines de semana comprendidos en el corto periodo de floración de estos árboles preciosos.
Hoy, tras varios intentos fallidos, me he montado en la moto y me he dejado sorprender por el sol que llegaba entre las flores mientras el olor de los ramos se imponía a los efluvios de los tubos de escape. El valle es una zona especial; una tierra de las que consagran la idea de que, a veces, sólo a veces, el hombre tiene la suerte de habitar los raros parajes que parecen creados para su disfrute. Luego llega el hombre y consigue que esos paraísos queden convertidos en una cochambre; lo cual me hace proponer una nueva teoría para la génesis del mito del paraíso perdido, presente en tantas culturas, pero esa es otra historia.
Toda la contemplación del paisaje nos lleva al extremo de la belleza, casi al Síndrome de Stendhal pero, por fortuna, el turismo se encarga de poner el adecuado contrapunto al arrebato estético: atascos, coches tirados por las cunetas, bares atestados, garajes que venden cerezos en macetas y un montón de cachivaches por los que se pide mucho más de lo que valen para un balance imposible.
Hay que ir; verlo es una maravilla, pero hacerme caso y planificar uno o dos días de escaqueo para llegar de noche, a ser posible, y alojarse en algún hostal que nos permita ver amanecer en el valle sumergidos en la blanca espuma de las flores del cerezo. Yo creo que ese es un amanecer pendiente para todos nosotros.
A ver si alguien lo consigue y me lo cuenta.

viernes, 9 de abril de 2010

¡A LA CALLE¡


Sale el sol y las piernas se dirigen a la calle en busca de la añorada luz; todos a la calle a bañarse de sol tras un invierno perro y miserable anegado de aguas y grises señoreando el cielo.
Algo tiene la luz para los españoles que nos acerca a los reptiles, al ahorro de energía que supone subir la temperatura interna gracias alas ayudas externas. Somos felices dejándonos caer contra tapias protegidas de los aires fríos en los inviernos normales llenos de sol. En primavera abarrotamos terrazas y parques y sólo en pleno verano nos protegemos del sol, pero, en general nos dejamos llevar por la querencia sin protestar demasiado.
Esta semana ha salido, por fin, el sol y yo ya voy quemado como un piel roja con la calva como un semáforo, pero encantado. El miércoles tuvimos una comida de amigos y la terraza del chiringuito se fue llenando de chaquetas quitadas, mangas subidas y cuerpos arrellanados en las sillas sin ganas de volver a las oficinas.
La situación general no ha cambiado, las cosas siguen igual de mal, pero hay sol y las caras son distintas; todos parecemos más contentos, menos fúnebres y las carreteras, durante este fin de semana, se llenarán de motos disfrutando de la temperatura.
Yo mismo saldré con la moto para llegarme al valle del Jerte para ver la floración de los cerezos y disfrutar como un becerro, simplemente me dejaré llevar por la inercia y a disfrutar de cada curva; de cada verde nuevo, de cada sol y de cada valle.
¡Hala, a dar envidia y a la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo!

jueves, 8 de abril de 2010

Adrenalina


No suelo ejercer de padre de la artista y mis dos hijas hacen deporte sin que sus padres esperen el retiro dorado que corresponde al haber engendrado una figura del deporte mundial. Digo esto porque quiero que quede claro que la obligación es hacer deporte, el que sea, pero uno que ayude a mover el pandero, superar la pereza y saber lo que es un poco de compromiso con los compañeros, disciplina –no mucha, que los tiempos cambian - y poder vivir emociones y momentos que sólo el deporte genera.
Bueno, pues hoy ha sido uno de esos días que mi hija Gadea recordará, seguro, durante toda su vida con una satisfacción plena, enorme y perfecta, acorde con la calidad del triunfo: campeona escolar de la Comunidad de Madrid.
Nadie que no haya hecho deporte puede imaginarse el grado de intensidad, de emoción, que aporta ese momento de gloria. O de derrota, igualmente intensa y pura en la pena y la desolación y tan formativa o más que el propio éxito.
Hay cosas y coincidencias curiosas, pero hoy ha sido muy emotivo para mí verla a ella hacer deporte en el mismo recinto en el que yo también lo hice; donde sudé y busqué, también, algún éxito. Han pasado demasiados años para que se puedan decir sin que de vértigo, pero su quince años se separan otros treinta y siete de la época en la que yo sudaba sobre el mismo suelo y me parece mentira; curiosamente mentira.
En fin, que hoy me imagino que no podrá dormir, que dará vueltas recordando cada punto, cada palmeo, cada saque y cada bloqueo, sin saber que muchos de esos momento ocuparán su memoria para siempre, jamás, amén.
Enhorabuena

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Qué fue de los abanicos y de las flores?

Todas las épocas han generado códigos de galanteo basados en los objetos y en las acciones más peregrinas. Ofrecer agua bendita en el hueco de la mano a la dama que entraba en la Iglesia, era un acto de arrojo casi heroico que comprometía,por igual, a la fama de la mujer y el honor del hombre que debía hacer frente al compromiso ofrecido.
Los abanicos hablaban como telégrafos en una época represiva que impedía el trato normal entre sexos, que para eso los chicos tenían a las golfas y las chicas…las chicas no tenían sexo, simplemente. También las flores se dejaron utilizar para transmitir emociones y estados de ánimo; todo un resumen de la normal evolución de las relaciones. ¿Qué las rosas eran…? Huy, que mal vamos. ¿Qué eran….? Gracias al cielo me sigue queriendo. Infantil, pero esos códigos generaron alegría, inquietud, enfado, tristeza y todas la gama de emociones que habitan en el espíritu humano.
Leo en El Mundo que a Brasil ha llegado la maldición de las pulseras del sexo y me pica la curiosidad: ¿que serán esas pulseras para conmocionar la actividad sexual de todo Brasil, país conocido por su libérrima concepción de la cosa del fornicio.?
La noticia pone los pelos de punta por la simpleza, vulgaridad y falta de elevación mental. Se trata de que el color de las pulseritas de la foto lanza un ofrecimiento directo para todo aquél que, al romperla, se haga merecedor del premio ofrecido sin excusa ni dilación.
Desde el suave amarillo que promete besos hasta el negro profundo que asegura sexo completo, inmediato y anónimo, la gama de colores y pantones recorre el imaginario sexual sin dejarse nada; sólo se olvida de que las portadoras desconocen el código y no saben que tipo de guerra es el que van pidiendo.
Se están empezando a producir violaciones y agresiones sexuales de toda índole avaladas por el hecho de que “ella llevaba la pulsera, conseguí rompérsela y luego no quiso pagar y cumplir la promesa anunciada”.
No sólo es patético, es que, una vez más, la mujer debe asumir un papel pasivo y sumiso ante la acción masculina; sin importar nada más. Es el amo que exige el trabajo contratado.
El sexo es estupendo y estoy a favor de que el ser humano haga uso de esa función como mejor le parezca, sin importar el género, pero este juego absurdo de violencia y destrucción me parece sórdido, cruel, desalmado y muy poco digno de la condición humana.

martes, 6 de abril de 2010

¿Y ???????

Llegó a su casa justo cuando la señal internacional hacía sonar el himno de la Champions; casi sin tiempo para pillar la cerveza de la nevera y la bolsa de patatas. Los niños- ¿había niños en esa casa?- ya estaban cenados y bañados y medio jugaban en las camitas mientras su mujer los distraía y les hablaba de la noche y de los sueños que vendrían si cerraban los ojos.
Empezaba el partido, la tensión estaba en el ambiente y los niños apagaban la luz al tiempo que le mandaban a Papá un besito de buenas noches. Su mujer llego a la zona de la tele para darle un beso en la mejilla, que Pedro no aparataba los ojos de la pantalla en la que Messi hacía filigranas, regates y amenazaba la integridad de la otra portería.
Espe miraba a la pantalla y luego a Pedro sin abrir la boca, con la mirada ausente y el gesto cansado de todo el día de casa y de trabajo en el colegio. Pensó si Pedro contestaría a sus preguntas y en ese momento, justo cuando ella pensaba que su compañero se interesaría en lo que ella pensaba, el Barcelona marcó y Pedro saltó del sillón para celebrarlo y abrir otra cerveza.
Espe transitaba sus miradas entre la tele, Pedro y la cocina para acabar tomando una decisión heroica: ponerse un cubata, abrir dos latas y picar algo antes de conectarse a internet para seguir las noticias que había dejado el día.
Picó, bebió, encendió el portátil y el mundo pasó frente a sus ojos: las tropas americanas habían masacrado a unos reporteros en Irak; el sumario del caso Gurtel desmadejaba los hilos del PP, el paro seguía subiendo; la vida seguía y Miguel Angel Aguilar, en El País, ponía los puntos sobre la íes de lo que ocurría en PP para dar el contrapunto de las versiones de Pedro J , Jimenez Losantos y toda la cuadra de adoradores de la derecha.
Pedro seguía absorto en el partido y Espe decidió irse a la cama con el libro y la radio, que la tertulia siempre aportaba detalles interesantes y el día prometía.
Con el camisón puesto y la cara lavada y fresca encendió la radio y se encontró con la otra cara del mundo; la odiada cara del fútbol arrasando con todo incluso hoy, el día en el que tanto estaba en juego. No pudo más y saltó: los tacos inundaron la casa camino del salón donde Pedro seguía, impertérrito, el partido del Barsa.
¿Es que no hay nada más? ¿Es que todos tenemos que tragarnos esta mierda descerebrabante? ¿No te importa nada más que 22 malcriados haciendo el tonto? ¿No sabes lo que ha pasado hoy mientras todas las radios sólo hablan de fútbol?
¿Es que estáis todos idiotizados?
Pedro miró a su mujer con cara de asombro y, por primera vez desde que entró en la casa, abrió la boca para decir: ¿Y??????????? ¿Es que tengo la culpa de algo?
Espe lo miró con pena y comprendió que Pedro sólo tenía la culpa de ser idiota, pero que todo el sistema estaba encantado de que Pedro, y muchos otros Pedros con él, fueran cada día más y más idiotas.
Recuperó su libro y en la cama seguía oyendo el sonido de fondo del partido hasta que el sueño cerró su inteligencia.

lunes, 5 de abril de 2010

Y lo digo antes, que conste



Mañana, otra vez mañana, dicen que se levantará el secreto de sumario sobre unos 55.000 folios del caso Gurtel, pero todavía quedarán más papeles sujetos a secreto. Son 55.000 páginas llenas de texto legal de farragosa y lenta lectura, pero anuncio y me juego la barba a que será verdad:
1º.- Antes de las 4 horas tendremos valoraciones sobre el contenido completo de los 55.000 folios, a favor y en contra.
2º.- La valoración inicial de los medios de comunicación no se modificará en los próximos días, aunque la pausada lectura de todo el legajo ponga de manifiesto que alguien se ha columpiado de manera flagrante.
3º.- A los votantes del PP se les importa una higa que su partido esté de mierda hasta las orejas; lo que de verdad les importa, lo único que les importa, es que no gobierne el PSOE.
4º.- Desde Génova se lanzará el mensaje de que “respetamos la acción judicial y no nos pronunciaremos hasta que no haya sentencia sobre este caso, pero deseamos recordar que nuestro partido es y seguirá siendo ejemplar en su lucha contra la corrupción.”
5º.- El resto de los partidos demandarán que Rajoy actúe con determinación sin que el PP y la prensa de derechas haga nada.
6º.- La prensa y los medios de derechas recordarán los casos de corrupción que afectan al PSOE con todo lujo de detalles.
¿A que todos, más o menos, nos olemos la misma tostada y a que nadie se extrañará si las cosas suceden como las he contado?
Pues eso, que mañana, si es que por fin se desvela ese secreto de sumario, las cosas se producirán de manera parecida a lo que aquí se ha comentado y que todo el mundo lo verá como si fuera lo normal y no un esperpento patrio. Uno más y no será el último, por desgracia.

domingo, 4 de abril de 2010

La anormalidad de lo normal.





En el País Semanal escribe Rosa Montero, con la que no estoy a menudo tan de acuerdo como hoy, que le espantan las caras estiradas como parches de tambor y que varios de sus amigos rechazan la estética de los pechos operados y turgentes rellenos de silicona de tercera generación.
Suscribo todas y cada una de sus palabras, pero es que, además, extiendo mi rechazo a toda una serie de anormalidades y artificialidades que se han instalado en nuestra cotidianidad sin que nos hayamos dado cuenta. Hoy en día se aceptan como normales cosas, hechos, situaciones y comportamientos que deberían generar verdadero escándalo.
Nadie levanta la voz contra los padres que pagan a sus hijas de 15 años una operación para “ponerse tetas”; nadie clama contra la permanente mala educación de conductores y conductoras que campan a sus anchas haciendo del tonelaje, potencia y precio de sus coches, patente de corso para todo. Yo he oído “ y si tengo que pagar la multa, la pago, que para eso me sobra pasta”. Es igual que se haya puesto en peligro a alguien, que casi se haya producido un accidente o que haya niños que tienen que aprender cerca. Es la ley de la mala educación y del más fuerte.
Nos parece normal que niños de 6 años tengan televisión en su cuarto y vivan al margen de las familias; que los modelos que con los que llenan las páginas de moda estén a punto de ingresar en la unidad de reanimación de cualquier centro hospitalario; que la armónica belleza de un rostro y una piel que hablan de la vida se sustituya por una monstruosa máscara inexpresiva estirada más allá de las leyes de la física.
La normalidad cada vez es más anormal y la anormalidad se instala colonizando nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Hace años que digo que uno de los mejores y más escasos elogios que, hoy en día, se le pueden hacer a alguien, es referirnos a él como “una persona normal”.
Es@ ti@ normal, que se queda escaso de pelo con naturalidad o que ve cómo sus pechos asumen las leyes de la física gravitatoria; que les cuenta sus hijos lo que entiende como las reglas de una convivencia lógica en su casa; que pretende no molestar a nadie en su vida cotidiana; que no impone sus neuras y su presencia a nadie por la fuerza; esa persona que pasa por el mundo cumpliendo con los preceptos de la buena educación, empieza a ser merecedora de monumentos y reconocimiento popular.
Es posible que esta crisis nos ofrezca la posibilidad de que las cosas recuperen su justa medida y alguien, como yo mismo el otro día, pueda darse cuenta de que no es normal que al ir a comprar una simple pastilla de mantequilla a un supermercado, pudiera elegir entre seis clases de opciones distintas –light, fácil de untar, ligera etc – pero me resultara imposible comprar mantequilla de la de toda la vida, con su colesterol, su capacidad de generar cardiopatías varias y su maravilloso sabor de siempre. ¿Es eso normal o es que estamos de los nervios?

viernes, 2 de abril de 2010

Días de fiesta


La noticia me deja en estado de shock: el gobierno se plantea hacer festivo el viernes para los musulmanes y el sábado para los judíos que vivan en España. ¿Alguien de los que en el gobierno andan en esta tontería ha mirado hacia Marruecos? En el país vecino, musulmán hasta las trancas, el día festivo es… ¡¡EL DOMINGO!!, con dos narices. O yo estoy castaña o alguien está de la olla. Me explico:
España está en Europa, lugar en el que el día festivo de la semana es el domingo y toda la actividad económica, laboral y de ocio atiende a que el día de fiesta, para todo hijo de vecino, es el domingo. ¿Que pretende el gobierno? ¿Qué no haya empresario que contrate a un musulmán? ¿Que los musulmanes tengan fiesta el viernes y domingo? ¿Estamos promoviendo una discriminación de facto? ¿Estamos todos tontos?
La cosa me parece tan obviamente idiota que no alcanzo a comprender el verdadero objetivo o motivo de esta medida. Ni tiene sentido, ni aporta nada ni ayuda en nada: ni a la integración del colectivo emigrante, ni a las empresas ni a la actividad económica, ni gaitas en vinagre. Lo único que puede conseguir es que haya más confusión, más xenofobia, más diferencia y más cabreo.
Los inmigrantes son bienvenidos, pero no debemos forzar nuestro marco social. Vivimos modelos de sociedad y esos modelos son completos: conllevan deberes y obligaciones, ventajas e inconvenientes y deben ser aceptados en su integridad. A nadie se le oculta que el islam es una religión que vive momentos cuando menos complicados y convulsos, poco adecuados para entender y valorar medidas tan angelicales.
Europa ha tenido, y tiene, una postura muy generosa con el islam y cada día estoy menos convencido de que los núcleos fundamentalistas no estén aprovechando esa generosidad para conseguir el efecto contrario al pretendido. Europa es generosa y quiere que esa generosidad ayude al inmigrante a integrarse, pero no para que la inmigración cambie el modelo. ¿Hay que recordar la situación social que viven los países de origen de esta inmigración musulmana? ¿Nos hemos olvidado que esas sociedades, basadas en la teocracia en su mayoría, han generado miseria, desigualdad de géneros, injusticia social y una emigración masiva?
Desde mi particular punto de vista, debemos mantenernos más tranquilos, menos “culpabilizados” ante el islam y sus creyentes. Que vengan, que trabajen, que sus hijos y sus hijas estudien con normalidad; démosles protección a sus mujeres para que puedan vivir sin discriminación, sin estigmas externos como burkas o velos ignominiosos y seamos conscientes de que nuestro modelo social es este y no otro y que si quieren de nosotros la parte más amable, deben aceptar, también, la parte que menos les gusta pero que es tan nuestra y tan indivisible del todo como la otra.
No me siento culpable ni injusto, ni siquiera me siento mínimamente incómodo defendiendo esta postura. No me importa que haya mezquitas, me parece perfecto que si hay trabajo acojamos inmigrantes con toda naturalidad y amabilidad, pero no creo que eso nos obligue a pedir perdón por creer que el hombre y al mujer tienen los mismos derechos; que nos regimos por el código civil y por la Constitución y no por lo que dice la Iglesia y que todos los que quieran compartir esos valores son bienvenidos, pero no lo son los que quieran cambiar todo eso por una teocracia medieval.

jueves, 1 de abril de 2010

Auditoría de empresa

Leo que el FBI ha desarticulado un comando - de milicias ciudadanas de Michigan los angelitos - que quería asesinar a Obama para salvar a los EEUU de la vergüenza de su presencia en la Casa Blanca. Son cientos los estadounidenses que viven estos meses con rabia y con asombro: un negro de presidente es mucho más de lo que ellos pueden soportar. Pero hay más que racismo, hay mucho más y mucho más grave: otra vez, estos fanáticos enarbolan la religión, hoy le ha tocado a la católica , para justificar el magnicidio y tener la conciencia tranquila.
Es una más, la enésima, en la que la religión se coloca detrás de acciones indignas, pero es que estos movimientos conviven con otras corrientes que los acogen y los amparan porque les vienen bien, les aportan votos, apoyo social y validan sus planteamientos. Dios ha sido bandera de muchas cosas, pero esta bandera es nueva, porque nunca, hasta ahora, el ojo y el triángulo se habían colocado como logotipo de la actividad empresarial. Dios al servicio descarado de las finanzas es algo que pertenece a los finales del XX y principios del XXI y si aceptamos ese punto de vista, también ellos deberían aceptar que evaluemos su actuación con herramientas empresariales, aunque me parece que el resultado no sería demasiado bueno.
Si Dios existe, la primera impresión es que se lo podría haber currado un poquito más, digo yo. Lo que su obra deja ver en relación con el ser humano es una chapuza de carácter global y no admite muchas disculpas. Lo que no es hambre, enfermedad o miseria, es injusticia, explotación y desprecio: nada brillante que enseñar ante un consejo de administración.
Las cuentas  del hombre; el tan cacareado logro de la creación humana, son paupérrimas. No parece que la vida en el universo sea más que la excéntrica excepción a una regla dominada por el frío o el calor extremos, paisajes donde la vida basada en el carbono, la nuestra, no podría prosperar. El universo es ajeno a la vida, indiferente y despreciativo y no parece cierto que valore más la opción vitalista que otra cualquiera que resulte factible en su devenir. Si la vida fuera, como dicen algunos, un fin de la creación, se nos manifestaría en muchas formas y lugares; el universo bulliría de vida, nunca de ausencia de ella.
El ser humano se ha emborrachado de soberbia y como resultado de esa borrachera se inventa destinos y designios divinos para su explicar la conciencia de su misma existencia; como si la existencia de una especie animal un poquito particular necesitara de la existencia y de la voluntad de un ser supremo para ser explicada.
La propia existencia es, para el hombre, un misterio que necesita de explicación; la necesitamos, la ansiamos y confiamos en encontrar una clave que nos permita dormir tranquilos, pero no la hay. Somos el resultado de un proceso, de un camino que no tiene un único destino. De la misma manera que el hombre actual tiene conciencia de sí mismo, la vida podría haber elegido otro camino, otras reglas para las combinaciones ganadoras o perdedoras y el universo no lo notaría.
Me asquea el uso que el hombre hace de la religión, especie de herramienta universal que sirve para justificar cualquier acción abyecta. Hoy son las milicias de Michigan, mañana suicidas de Hamás o de Al Queda; el absurdo es el mismo y el daño completo. Estamos a un paso de ver la resurrección de las guerras de religión a una escala que no podemos concebir y la culpa será global, pues todos bandos,como siemnpre han hecho, invocarán a dios rogando que destruya al enemigo.
Si este dios de las religiones del libro tuviera que convencer a los inversionistas para que compraran las acciones de su tan preciada creación, me parece que Wall Street le volvería la espalda de forma unánime.
Nota: La imagen corresponde a la representación masónica (los padres de la Constitución lo eran, según dicen.) de la idea de Dios que se graba en los billetes de los Estados Unidos