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domingo, 31 de octubre de 2010

Misterio

Anarquismo español: un sueño ahogado en sangre que yace en el negro del olvido.
Colores premonitorios de sus símbolos

Me acerco al libro de Juan García Oliver, El eco delos pasos intrigado por la desaparición del movimiento anarquista en España y me surgen cientos de chispazos y preguntas; montones de dudas sobre el complicado tránsito que lleva las ideas desde su origen a la triste realidad de las acciones.
García Oliver narra su infancia y el relato justifica casi todo, pero enfrente de sus relatos desfilan los dramas de una tragedia que claman vindicando la injusticia de sus muertes la acción, lo indiscriminado de las acciones y lo inútil de las vidas desperdiciadas.
El anarquismo desapareció aniquilado por el poder del Partido Comunista y sus restos, el llamado Movimiento Libertario Español dio sus últimas boqueadas en el imposible anhelo de los maquis; ejército de sombras hambrientas perseguidas como ratas por las peñas de la sierras de España.
Luego el exilio, México, Europa, los campos de concentración, la pérdida de las señas de identidad de los nombres de los muertos, convertidos en números, unos y en caídos otros, pero todos ajenos a la miseria de los vivos.
Finales del XVIII a la luz del XXI. ¿Podrán las sombras del ayer resistir la luz de nuestros días? Lo más seguro es que no, que aquellos sueños engrosen la lista de utopías y se unan a las muchas que han soñado un hombre mejor, más justo, solidario y bueno.

sábado, 30 de octubre de 2010

De la física política

La física política juega al "guá" con las neuronas de los políticos en cercanía de las elecciones

Nos enseñaban en el bachillerato que cuando un cuerpo caía libremente, la gravedad conseguía imprimirle una aceleración constante; concretamente de 9,8 metros por segundo cada segundo, constituyendo lo que denominaban Movimiento Uniformemente Acelerado. 9,8 metros por segundo cada segundo es mucho y no es fácil encontrar, entre los inventos humanos, un motor o generador que rinda de forma similar, salvo uno: la necedad de la política cuando se acercan las elecciones.
Como si de una singularidad cósmica se tratara, las elecciones consiguen convertir el cerebro de los políticos en una sopa informe de funciones estropeadas, como si la atracción gravitatoria de la fecha fuera estirando las neuronas hasta disociarlas y evitar el pensamiento coherente.
Viene este comentario asido a los titulares de esta mañana otoñal y cabalmente lluviosa; una mañana que hace lo que tiene que hacer en el momento en el que hay que hacerlo: sin alharacas ni estridencias, sin atropellarse en los tiempos ni en los ritmos y que pone en evidencia el vértigo y el nerviosismo de una clase política que ve llegar, lanzado contra ella, una especie de Armagedón vestido de elecciones.
El PP vive inmerso en un vértigo existencial con formato de capucha de ETA que le persigue y atormenta por las noches, inundando sus sueños de la pesadilla de su final sin que él, el verdadero ángel exterminador de este absurdo extendido en un tiempo que ya ha pasado, sea el que muestre al pueblo, desde el cadalso del triunfo, la cabeza del monstruo cortada por su más valeroso adalid: Mayor Oreja. Señores del PP: la caída de ETA y su final serán un triunfo del Estado y de todos los que lo conformamos y no duden, ni por un momento, que los españoles repudiarán al que intente manipular ese triunfo a su favor. Creo, con toda sinceridad, que el tiro le saldría por la culata y que sería públicamente abucheado por el pueblo. A ver si alguien tiene la cara dura de intentarlo, que se la partiremos, seguro. Desde sus primeros pasos a finales de los 60, ETA se ha convertido en el enemigo común de toda España y todos hemos aportado esfuerzo, dinero, indignación, pena, rabia, esperanza, ilusión, frustración y ánimo para apoyar a los que luchaban contra ella en primera línea en nombre de todos. Cualquier visión que no sea ésta, es rechazable.
Pero los efectos de esa física perversa se dejan notar en todos los lados, PSOE, PP, Convergencia, PNV y resto del espectro; que las leyes universales tienen eso, que son universales y nos tocan a todos. Si no, ¿de dónde el PSOE iba a encontrar ese caudal de ciego optimismo electoral? Pues lo dicho: de la degeneración neuronal que conlleva el estiramiento gravitatorio de las urnas.
Por favor, señores: calma, coherencia, estructura en los discursos, argumentaciones pausadas y pensadas y nada de explosiones falleras vacías y estruendosas que lo único que hacen es perturbar el alma, confundir el intelecto y, de forma destacada, tocar mucho los cojones del personal, que no está el horno para bollos.

viernes, 29 de octubre de 2010

De creadores y creaciones

De decir si tenía ganas, pero de poner las fotos de cualquiera de los tres personajes de hoy, ninguna.

Estos días vivimos inmersos en la polémica generada – cuando no, interesadamente provocada – por dos escritores que, saliendo del estricto ámbito de su actividad, se posiciona con respecto a la conducta de un político, uno, y hace público un delito prescrito, el segundo.
De Arturo Pérez Reverte me han llegado bastantes relatos que aseguran la veracidad de los rumores sobre su comportamiento como corresponsal en los balcanes, pero como no puede dar fe cierta de que sean verdaderos, los omito. Centrándome en lo que me gusta o no me gusta de su obra, hago público, aquí y ahora, que hace varios libros que le he retirado el saludo. Concretamente, tras leer la carta esférica y pillarme un monumental cabreo por la zafiedad con la que se quita de en medio la necesidad de currarse un final –no digo yo que excelso, no –normalito; prometí que jamás volvería a leer nada suyo.
Hace tiempo que escribí que, desde mi punto de vista, los escritores debían escribir y alejarse al máximo de otras tentaciones populistas, que para eso están las reinonas de las revistas y reinando sobre ellas, Belén Esteban. Cuando Pérez Reverte insulta, de forma soez y poco elevada, la conducta y la emoción de Moratinos al despedirse de los que han sido sus compañeros de trabajo durante seis años, pone de manifiesto su absoluta incapacidad para entender lo que es la implicación personal y emocional con un equipo. No le cabe en la cabeza que seis años de desempeño político, en un puesto como el de Ministro, crean unos lazos personales casi eternos con el equipo con el que se ha estado frente a todo. A él eso no se le ocurre, pues parece incapaz de cualquier compromiso con alguien ajeno a sí mismo. Lo que se le ocurre es que el cesado llora por la pérdida de privilegios.
Ya hemos visto un componente de egoísmo feroz que subyace a la crítica, pero es que el segundo componente es tan malo como el primero: el machismo rancio y trasnochado que declara incompatibles las lágrimas con la testosterona. Los hombres no lloran, dice Reverte clamando por la vuelta de los Tercios de Flandes. Vaya Vd. a cagar, le contesto, yo; que eso ya no se lleva y hay que darles a los sentimientos y emociones el lugar de privilegio que se merecen. Por si alguien quiere saber lo que opino sobre las lágrimas de Moratinos, diré que lo único que pensé es en que alguien que reacciona así al despedirse de sus compañeros, pone de manifiesto que los ha querido, los quiere y los valora muy positivamente; lo cual no sólo no le desmerece como persona sino que le honra profundamente. El que se deshonra y pierde valor es aquél que, incapaz de establecer la más mínima empatía con sus semejantes, confunde causas y efectos para acabar diciendo memeces.
En cuanto al segundo elemento de la pareja de genios, lo único que cabe decir es que el ámbito de la justicia debería llegar a poder ejemplarizar castigos cuando el reo de la culpa es, además de pederasta, degenerado, fascista, inmoral y machista, un perfecto gilipollas. En esos casos, el delito no solamente no debería prescribir, sino que debería sumar pena y castigo, pues se supone que la edad debería aportar la suficiente experiencia como para no utilizar la divulgación y pública proclamación de la comisión de un delito para conseguir más ventas.
Sánchez Dragó es alguien que hace años que confunde la realidad con las emanaciones, mezcladas, de su soberbia y sus propias heces, que de otra forma es imposible explicar como un sujeto puede ser capaz de elaborar razonamientos y posturas personales tan absurdas. No es que sea de derechas, de izquierdas o de un poco más allá, no: es que lo que dice, mezclando cultura con demencia, acaba siempre en el absurdo. Lo mejor que nos podría pasar a todos, él y las ventas de sus libros incluidas, es que algún juez lo pusiera una buena temporada a la sombra para que se le bajara el calentón; el sexual y el de las meninges, que las tiene fritas. ¡Pero si es que se ha permitido decir que unas crías de trece años se lo habían llevado al huerto y habían hecho con él lo que habían querido! ¡Y encima las llama zorras! Como padre de dos mujeres que tuvieron trece años, declaro con toda tranquilidad que si hubiera hecho eso con cualquiera de mis hijas y yo lo hubiera sabido, ahora mismo yo estaría en la cárcel y él, muerto. Y lo digo con la absoluta certeza de saber que mi conciencia estaría completamente tranquila en el trullo y mi cabeza, enormemente preocupada por el buen gusto de mi hija.
Y lo de Esperanza confundiendo creación literaria con delito en la vida real, que se lo haga mirar, que cualquier parecido con la realidad no siempre es eximente para eludir la justicia. ¿La señora presidenta no tiene nietas? Pues que lo piense, que no es tan complicado. Trece años: ¡será marrano...!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Orígenes


Rubalcaba llega al congreso como vice presidente y al PP se le cruzan los cables, pierde el oremus y quiere matar. La sesión se enciende, los ánimos se encrespan y sale una fecha fatídica: la jornada de reflexión de las elecciones del 2004, ese día que muchos de los votantes nos dimos cuenta de que Aznar y Rajoy querían tomarnos el pelo de la manera más burda que imaginarse pueda.
El PP niega la legitimidad del gobierno del PSOE por los movimientos de masas y envíos de sms de aquella fecha, olvidando otros momentos gloriosos de su historia, como el tamallazo, sin ir más lejos, aunque nuestra admirada Esperanza mire al techo mientras suena el “pío,pío que yo no he sido”. Hace años que el PP está en estado de shock sin entender cómo es posible que se haya destruido el orden natural de este país, orden natural que implica su permanencia en el poder por “la gracia de dios”; hace años que no reacciona y sigue ensimismado como un boxeador a punto de K.O.
Aquellos días, y hago memoria de mi propio tránsito personal, los ciudadanos nos vimos sometidos a una ducha escocesa de informaciones /manipulaciones /mentiras que aún hoy cuesta recopilar, pero que, en resumen, trataron de que los votantes cerráramos filas en torno al gobierno achacando el horror a ETA y no al islamismo enloquecido. Hoy un diputado d ela cámara se lo ha recordado, otra vez a Rubalcaba, lo cual demuestra que todavía hoy tienen esos deberes pendientes.
La acción de aquel gobierno se estudia en las cátedras de Psicología social como un hecho imposible. El PP consiguió lo imposible: evitar que una agresión externa cohesionara a un país entorno a su gobierno. Nunca, jamás en la historia, ha habido un gobierno que lo haya conseguido, sólo el del PP y todavía sigue pensando que sus errores, y la reacción popular que originaron aquellos errores, se deben a no se que extraño fenómeno mefítico de intervención satánica. Los vapores que intoxicaron el ambiente se generaron en el empeño de Aznar para evitar una asociación directa e inmediata: nos castigan por la guerra de Irak.
Esa es la raíz de la equivocación, pues si desde que lo supieron hubieran abierto las ventanas, los españoles, como todos los demás estados, hubiéramos dicho que a nuestro gobierno lo castigamos nosotros en las urnas, no unos salvajes poniendo bombas, lo que hubiera dado lugar a una jornada electoral casi normal. Si entonces, con las cosas el PSOE hubiera utilizado ese atentado ara ganar votos, seguro, repito: seguro, el tiro les hubiera salido por la culata.
Otro día intentaré recordar los días del tamallazo, pero hoy baste decir que en este país, especialmente en este país, si alguien no puede demonizar los orígenes de un gobierno es el PP, que basa su origen primigenio en el poder heredado de las clases dirigentes franquistas y trata, hoy, de acoger entre los suyos a los pregoneros de esa semilla fascista llamada neoconservadurismo, liberal socialismo y otra caras con lasque la extrema derecha trata de hacer retroceder la historia. La izquierda de este país, junto con la derecha, soporta y es responsable de la lacra de la corrupción, pero no creo que sea de recibo achacarle los desastres generados por la incompetencia del PP.
Y como colofón, que tendrá lo suyo: boicot a Sánchez Dragó e ingreso en prisión a la voz de ya!!.

martes, 26 de octubre de 2010

Estamos aventados


Me contaron que en la provincia de Cádiz, donde cuando sopla levante parece que no hay quien para, lo de decir que alguien está aventado es una forma de decir que está un poco loco. En Catalunya se dice que la “gent del Ampurdá ten la tramuntana al cap”, es decir; que el viento norte o terral les ha entrado en la cabeza. Pues bien, con los primeros vendavales del otoño, paree que todos nos hemos vuelto un poco locos. Si no os lo creéis, hago, gracias al copia y pega, el mejor invento de la informática una pequeña selección de joyas patrias:
1º.- Dragó cuenta que se folló en Tokio a dos crías de 13 años, una detrás de otra. Sin comentarios.
2º.- Rajoy transmite al alcalde de Valladolid su apoyo tras sus descalificaciones machistas. Esperable del personaje.
3º.- REGULARIZACIONES VOLUNTARIAS: Hacienda ingresa 260 millones tras el asedio a las cuentas suizas. Como dice un amigo, efecto “iceberg”. Lo que habrá de verdad.
4º.- Revilla pide protección jurídica para su puro. Y asilo político, también.
5º.- El PP catalán deja los complejos y afirma que los inmigrantes abusan de la sanidad. La próxima, que los tiren al mar.
6º.- El ayuntamiento de Castellammare di Stabia, Nápoles, vota hoy un nuevo reglamento de la Policía municipal en el que se prevén multas de hasta 500 euros a quien lleve vestidos con demasiado escote o minifaldas excesivamente cortas. Y el viento llegó hasta Italia.
Podemos seguir “ad nauseam” con titulares chorras, declaraciones y actuaciones políticas absolutamente impresentables, pero el problema, el verdadero problema, es que estos medios que dedican su espacio, su muy escaso espacio, a difundir estas majaderías, se coordinan y coordinan los intereses de grupos sociales y económicos encantados con crear una masa idiotizada y carente de criterio propio.
Belén Esteban no es culpable de nada, pero es reflejo de muchas cosas y vehículo de transporte de muchas otras que además de peligrosas, denigrantes y soeces, empiezan a estragar al personal. El chiste de Forges que encabeza la entrada es suficientemente ilustrativo como para hacernos pensar que hay que tomar determinadas posturas activas. Sugerencias varias:
1º.- Se acabó la telebasura. Ni un minuto más conectados a la cadena que de pábulo a esas memeces. Pero no dejar de ver el programa emético por excelencia, no: castigado todo el día. Cuestión de dos semanas y auguro un cambio de programación seguro, pero hay que conseguir un cero. Candidatos por excelencia: Antena 3 y Tele 5 que como solo atienden a la pasta y cada espectador es pasta, los buscan donde haga falta.
2º.- Ni una revista del hígado. Sencillo ¿no? Además, te ahorras pasta.
3º.- Mismo tratamiento para radios milenaristas de ”el mundo se acaba y España, más”
4º.- Cuando un contertulio suelte la frase “todos los partidos son iguales y es que la democracia no vale”, directamente, llamarle protofascista y recordarle que esas afirmaciones son el mejor caldo de cultivo para las dictaduras. Orientación: suelen hacer comentarios favorables sobre programas de Intereconomía. No falla.
5º.- Mucha participación. En blogs, en medios digitales, con cartas a partidos y administraciones, que el mail es un chollo y no hay que ir al buzón ni poner sellos.
Todos estamos muy hartos de lo mal que lo están haciendo nuestros dirigentes políticos, injusticas incluidas que hay muchas, pero la solución no es dejar que la cosa siga degenerando: hay que hacerles ver que tienen que dar más, mejorar mucho y crear modelos válidos para gestionar una sociedad civil que, normalmente, rinde mucho más que ellos en sus desempeños habituales. Aunque no se lleven la pasta que se lleva Cospedal por seguir haciéndolo rematadamente mal, que esa es otra historia.

domingo, 24 de octubre de 2010

15 kilómetros, un universo

Amanece sobre la meseta segoviana entre los pinos de la ladera norte.

 Hoy tocaba domingo de paseo y debo decir que se mantiene la buena suerte y la recuperación de la sierra sigue deparando momentos maravillosos. Hoy han sido quince los kilómetros recorridos y la suma de las sensaciones, momentos y recuerdos, dan para mucho. Ya se que es un simple paseo; que para muchos no deja de ser una afición un poco absurda, pero lo de hoy ha sido un escándalo, así de simple.


Fiesta de sol en los pinos y los colores explotan al encuentro de nuestros pasos.

De Valsaín hacia la Fuenfría, coincidiendo con el trazado segoviano del Camino de Santiago que unía Madrid con la meseta norte por los bosques de la cara norte de la sierra de Guadarrama. Dicho así la cosa no da para mucho, pero si lo desmenuzamos bien, la cuestión empieza a elevarse hasta alcanzar cotas impensables, algo que mi amigo Jorge, compañero de estas madrugadas, ha plasmado en su blog y que os recomiendo vivamente: Un paseo entre las nubes en http://lacambradejorge.blogspot.com/.
De entrada, los coches se quedan tirados con las primeras luces y el camino se va consolidando a medida que llega la luz y el sol nos permite ver Segovia y la meseta norte entre roble, pinos y nubes. Una pasada que nos lleva hasta un camino a media ladera inundado de olores a pino talado que limpian el alma, los pulmones y cualquier cosa que pase cerca. Con el sol alto en el cielo, un homenaje de despedida: águilas. Grandes, preciosas, ingrávidas, atentas y cercanas a las copas de los pinos del valle.

Un águila (real, creo) nos despide del paseo sobre la cresta que domina los dos valles.

Los perros han disfrutado, los paseantes también y la vuelta, cuando los demás inician sus actividades, estupenda: Fernando Alonso ha ganado y la política sigue en su línea de encefalograma plano en la oposición, orgía de autocomplacencia en el Psoe y Wikileaks publica documentos clasificados que lo han sido por confundir la necesaria discreción de los secretos de estado con la complicidad con el crimen y su encubrimiento. Una frontera que, desde luego, los esbirros de Dick Chaning y G.W.Bush, ni sabían que existía.
EEUU y los halcones de la guerra entregaron un país a las garras de mercenarios, empresas dedicadas a cualquier cosa rayana en la ilegalidad y llenas de personal con perfil de vesánicos enloquecidos dedicados a matar, torturar y “cazar” personas con la misma displicencia de un ama de casa matando cucarachas. Vamos, lo de las últimas décadas, pero ahora ya sabemos con certeza lo que antes sólo intuíamos con seguridad.
En fin, que feliz domingo, entregaros al tedio con alegría y hasta la próxima. Nos vemos y disfrutar de las fotos, que esta vez me he acordado y he llevado cámara.

viernes, 22 de octubre de 2010

Nubes lejanas



La Monarquía se acerca a su examen más exigente: la sucesión.

El panorama que se nos viene encima parece determinado, desde mi modesto punto de vista, por dos hechos que España debe afrontar sin tener muy claro el mapa de ruta y sin haberse cohesionado adecuadamente para que no nos llevemos sustos muy gordos cuando los tengamos delante.
El primero, según unos, cercano y según otros, lejano, es el de la desaparición de Juan Carlos I, elemento integrador y figura casi indiscutida a partir de aquella noche del 23 F que tan olvidada ha quedado para muchos. La corona ha perdido empuje, ha perdido apoyo y, hoy por hoy, es una institución que cotiza a la baja. Para la derecha más conservadora por haber dejado que la Constitución se desarrollara sin intervenir en el proceso y para la izquierda por el rechazo intelectual que nos genera la propia institución.
Juan Carlos tiene un prestigio que es personal e intransferible; unos valores que él representa por su historia y por el camino recorrido que Felipe no roza ni de lejos. Ahora mismo, mientras escribo esta entrada, se dedica a dormir a un auditorio entregado que asiste a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Ni en  sueños roza el nervio que requiere la tarea que le espera. De los gestos que algunos hemos estado esperando, no sabemos nada: de las visitas a los destacamentos militares en el extranjero, poquísimo, mucho menos que la embarazada ministra de defensa. No se le recuerdan ni unas Navidades en las bases de Afganistán, ni un arremangarse en situaciones complicadas en las que podría lucir su uniforme en cualquier versión, tierra, mar o aire. Su papel ha dejado entrever más desidia, acomodación y dejadez que empuje, valor o determinación. De las infantitas, entregadas a la dulce misión de conseguir una buena boda y reproducirse adecuadamente, mejor no hablar: no es que se no se hayan mojado el culo, es que no saben donde está el río. España perdona muchas cosas, pero esa soberbia de considerar que la posición que ocupan obedece a los designios divinos y a su buen hacer, puede traer mucha turbación a una sociedad que bendijo a su padre y que espera mucho más de su heredero; espera exactamente lo que Felipe no ha dado y que, según creo, no tiene intención de dar. Eso en cuanto al primero de los dos problemas futuros.
Y después¿que?

En cuanto al segundo de los graves acontecimientos con los que vamos a tener que lidiar cabe decir que lleva txapela y pone bombas: el final de ETA. ¿Como vamos a gestionar las miserias de ese final? Y ojo, que no me refiero a los grandes titulares, me refiero a los ¿Y que hay de lo mío? ¿Cómo vamos a integrar a los desintegrados profesionales del terror que pasaron de las calles a los tiros y que llevan treinta años de profesionales de la organización? ¿Que haremos de sus pensiones, de sus trabajos y de sus seguridades sociales? Miseriascomo esa, habrá muchas, incluyendo presos y muchas cosas más. 
Hoy mismo, los medios de la derecha se rasgan las vestiduras porque un tal Txelis- un angelito como otros muchos -  va dando los pasos que muchos otros darán para integrarse en un mundo que desconocen, que les resulta ajeno y que se comportará de una forma profundamente hostil con ellos. Es el primero y el juez reconoce el mérito de enfrentarse a ETA, pero familiares de las víctimas y medios afines ya han montado las baterías y disparan fuego graneado. Así estamos y la cosa no ha empezado, de forma que los que pilotan el cotarro, TODOS ellos, ya pueden ir pensando en la que se nos viene encima y trabajar en serio para crear un clima de reconciliación, generosidad, perdón, olvido y muchas otras cosas positivas.
En la obra de “Las bicicletas son para el verano” se decía, con desánimo, que no había llegado la paz, que había llegado la victoria. A ETA hay que derrotarla, hay que vencerla, sin ninguna duda; pero a la sociedad vasca, y a la española, hay que cohesionarla y reconciliarla, algo que no se puede poner bajo el titular de un triunfo humillante. Necesitamos vencer y, sobre todo, convencer: casi nada.



jueves, 21 de octubre de 2010

La cabra tira al monte

Leire Pajín y Leon de la Riva: la primera sufre los comentarios del segundo, que luce el machismo rancio, antiguo y casi genético de alguien traicionado por su verdadera condición.Una pena.


Estos días de turbulencias y sobresaltos, cuando todo el panorama político se mueve a un ritmo frenético y un poco espasmódico, siempre en respuesta a la demanda de frases grandilocuentes pensadas con la intención para ser esculpidas en mármol, me parece que nuestros sabios próceres harían bien en meterse un zapato en la boca y no dar lugar a que el personal se de cuenta de su verdadera altura intelectual y moral.
Los cambios de gobierno dan para mucho: para descalificar al nuevo y enterrar para siempre al caído, al que tampoco en el velatorio hay que dejar respirar. También dan para recordar las flaquezas del recién llegado o las ironías de la vida: Trinidad Jiménez, suspendida dos veces en los exámenes de acceso a la escuela diplomática, se convierte en la jefona de los que nunca fueron sus compañeros.
También dan estos momentos para darse cuenta de lo frías e interesadas que son las relaciones que la política establece: muchos de los ministros, en teoría cercanos colaboradores del amo del cotarro, se enteraron antes por la prensa y las llamadas de colegas que por la llamada del presidente. ¿Tan mala es la buena educación para la gestión de las crisis? Los ministros deben saber que su vida depende de la flaca voluntad del presidente, pero eso no excluye que se sea mínimamente educado con el que, prebendas aparte, se ha solidarizado con tu proyecto, se ha tragado unos cuentos marrones en su nombre y hecho de cortafuegos para las iras de unos y de otros.
Luego copiaré un escrito que conservé de una de las crisis de gobierno que organizó Aznar que, creo, conserva perfecta vigencia en cuanto a las consecuencias, que no al momento, de conocer las nuevas situaciones, pero quiero hacer una mención especialmente horrorizada sobre el comentario del alcalde de Valladolid, León de la Riva, sobre los labios de la ministra Leire Pajín. Vaya por delante que la atacada no sólo no es santo de mi devoción sino que la considero el paradigma de la decadencia del PSOE. Creo que no está a la altura y que, para determinados históricos del partido, su jerarquía es una ofensa; todo lo cual me da material sobrado para escribir, algún día, una furibunda diatriba contra los resultados de su gestión; que nunca sobre su apariencia física.
Lo que ha puesto de manifiesto el Sr. Alcalde es su absoluto machismo; la profunda convicción de que el único papel de la mujer es esperar a que un macho, más o menos salido, tenga a bien considerar que sus morros, tetas o culo son dignos de que él, soberano dueño y señor de sus actos, tenga a bien pegarle un buen meneo, que la opinión de ella nunca cuenta para nada. Sr.de la Riva: es Vd. un bicho deleznable que, y aquí viene lo verdaderamente grave, no ha sido públicamente linchado por su propio partido; que de los otros paridos ha recibido menos de lo que se merece. En fin, que la cabra tira al monte y el pastor de este rebaño nos ha salido demasiado tranquilo a la hora de soltar los perros.
Copio lo que os he comentado sobre los ex-ministros, que al final, la muerte los iguala a todos y lo de menos es el color del gobierno que los mata.

Muerte a las siete

Esta tarde, a las siete, acaban los sueños de unos y empiezan los de otros. Esta tarde, a las siete, el rey conocerá - eso nos dicen – la lista de los nuevos y flamantes ministros. Me imagino la escena y me falta la presencia de los “ex”, una categoría incierta que está formada de restos, de olvido y de nostalgia.
Estos ex me producen curiosidad: no sé nada de su vida, pero puedo imaginarme la ruina personal en la que quedan sumidos. La mayoría no tienen problemas: el sistema vela por ellos y por sus nuevos puestos en consejos y empresas; pero algunos se convierten en sombras, sostenidos apenas por su propio recuerdo.
Conviven con sus fantasmas de poder, el motor de una carrera acabada en medio, muchas veces, del escarnio más absoluto. Nos acordamos de las recetas de cocido de una y del bichito suicida de otro: ellos así lo quisieron, pero me dan pena.
Algunos dirán que ya quisieran sus prebendas y consideraciones; pero yo no les envidio la losa de recuerdos, esa continua sensación de “ya no ser” que debe acompañar su frustración. Tuvieron poder, “el poder” y ahora son meras figuras decorativas en la “galería de ilustres”. Han caído de la cima como ángeles en desgracia, se han alejado del sol que calentaba sus vidas y habitarán las tinieblas de afuera. Aún a los peores les podemos otorgar el beneficio de una duda que impulsaba su acción: es posible que quisieran hacerlo bien.
Esto es lo único que les quedará de ahora en adelante: tuvieron la oportunidad y se les secó en las manos. Se perdieron en la intricada red de las acciones perdidas y la política es así de cruel. El cuaderno azul no tiene entrañas y su dueño menos. Una vez usado, el ministro vuelve a la nada y ya no es.
Se cruzarán miradas torvas, harán declaraciones mesuradas y correctas. Algunos, incluso, dejarán unas lagrimitas sobre las sobrias alfombras del despacho, pero esta noche, en la soledad de sus cavilaciones, se darán cuenta de que el colchón no se hunde cuando ellos se mueven. Se habrán convertido en la nada y en la nada habitarán sus vidas. Con un poco de suerte, hasta sus sueños se olvidarán de ellos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Los titulares los carga el diablo


Un buen ejemplo: ¿Alguien se imagina a esta señora, vestida así, y presidiendo el gobierno de un país musulmán? Pues eso.

Cuando la política se entrega a la dinámica de los titulares de prensa la cosa siempre acaba fatal, que el espacio es el que es y da para lo que da; independientemente del número de neuronas que el personal dedique al tema tratado. Viene esto a cuento de lo que, seguro, ha pasado con una sesuda reflexión de Angela Merkel sobre la multiculturalidad en Europa, sus avatares y futuro, negro según la canciller alemana.
La reacción ha sido igual de explosiva en uno y otro lado del espectro, pero en ambos lados, igual de irreflexiva. El tema es amplio y da para mucho, de forma que empiezo por declarar mi absoluta incredulidad sobre lo adecuado del extracto sensacionalista, pero si es verdad que, si tenemos que ajustarnos a una declaración legal - de esas que vemos en los juicios de las películas, cuando un fiscal pide que se responda si o no a una cuestión compleja - lo multicultural, en Europa, no es que haya fracasado, es que no ha sido, o todavía no se ha producido, como se quiera.
Para que lo multicultural hubiera fracasado se tendrían que haber dado unas premisas que nunca se han asentado sólidamente. Primero: ¿han convivido plenamente integradas en plano de igualdad dos culturas ajenas en los países de la UE? Sinceramente, creo que no. Segundo: ¿lo diferente, lo ajeno de cada cultura, ha servido para emular, aprender, comparar y compartir o para segregar, diferenciar, separar y discriminar? Creo que la respuesta sería unánime y favorable a la segunda opción. Tercero ¿Se ha explicado a los que venían, de forma clara y rotunda, que la UE es una sociedad que tiene unas reglas y principios básico e irrenunciables que configuran un todo inseparable que hay que aceptar para lo bueno y para lo malo? La corrección política ha preferido las posturas “buenistas” que la claridad, lo que ha conseguido montar un mejunje realmente glorioso.
Las bases de los actuales principios sociales de la Europa actual nacen de la revolución francesa, del enciclopedismo y de la separación de poderes en el estado; de la independencia entre Iglesia y Estado y en la consagración de los derechos y garantías individuales en el trato del estado hacia los individuos y eso, sin duda ninguna, se da de bofetadas con otros modelos imperantes en los países de origen de la mayoría de los inmigrantes que practican el islam.
Francia, que ha separado a sus inmigrantes en guetos y comunidades cerradas, ya ha tenido problemas. La discriminación de colectivos suele dar lugar a que en esos grupos aumente la cohesión ante la agresión y más si esta cohesión se apoya en una sólida práctica religiosa. No me gustaría, como ha hecho Merkel, basar la diferencia en la religión, pues eso suele llevar a un escenario bélico casi siempre, pero es un hecho que la religión conlleva, en el caso del Islam, unas prácticas sociales que son incompatibles con las costumbres europeas, nos guste o no es un hecho y hay que abordarlo sin tonterías: la mujer no tiene el mismo trato en uno y otro modelo; la libertad individual es imposible en uno y fundamental en otro; la libertad religiosa es imposible para unos y básica para otros; la religión es estado en un modelo y paralela en otro y así podemos seguir hasta que queramos, que ejemplos abundan.
¿Y que hacemos con todo esto? Primero, llamar a las cosas por su nombre, no engañarnos. Los inmigrantes, que son siempre muy bienvenidos, vienen a una sociedad que les ofrece un escenario que ellos mismos consideran mejor –si no fuera mejor, entiendo que no vendrían, que idiotas no son –así que lo que tienen que hacer como todos los demás, es cuidar de que ese escenario se mantenga limpio, cuidado y saneado; nunca aceptar una esquina de la escena para quemar la otra.
Vienen a una sociedad que separa la iglesia del estado: acéptenlo. La mujer es igual al hombre: acéptenlo. Buscan los beneficios económicos del modelo entero: acéptenlo con todas sus consecuencias y entonces, cuando eso se produzca, es cuando podemos empezar a mirarnos todos ocupando lugares mentales iguales y no antes. Acepto el hecho de que yo no puedo mirar ni acercarme a nadie como mi igual si él considera que la mujer es inferior o que el mundo se creó en siete días exactos y que hay que prohibir que se enseñe ciencia en las escuelas. Esos dos energúmenos no son mis iguales, por mucho que el segundo sea blanco y rico: ese señor también destruye la sociedad en la que creo y hay que decirle que no queremos integrar esa cultura en la nuestra, que la rechazamos de plano.
Europa tiene que hacerse valer y demostrar que su modelo es el fuerte y el adecuado sin miedo, que una cosa es acoger y otra, muy distinta, dejarse comer el terreno de la libertad que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir.

sábado, 16 de octubre de 2010

Pensando un poco

¿También esto debe ser considerado como una tradición cultural digna de ser protegida?
¿No  será más bien una salvajada sin más historia?


Refugiado en mi casa mientras en el exterior los tiros delos cazadores celebran los bárbaros ritos de la caza, pienso un poco en varios temas que han ocupado la información en estos días. Me asombro al ver a un pobre toro perseguido por coches, motos, tractores y camiones en un acto AUTORIZADO por varios ayuntamientos en una celebración bestial de los peores instintos humanos que acaba con el pobre animal abatido a tiro limpio. Sigue la violencia doméstica y las víctimas se escapan del infierno acuchilladas y silenciosas sin haber denunciado el horror en el que ha transcurrido su vida: siempre sorpresa en el entorno y la misma sangre salpicando ese machismo inseguro que apela al “antes muerta que de otro”, como si el ser humano pudiera ser propiedad de alguien. Se desmonta el campamento esperanza, plataforma propagandística que quiere hacernos ver las bondades de un gobierno que tendrá que demostrar mucho más que lo que ha enseñado cuando intentaba minimizar los daños de una estructura minera arcaica, peligrosa y explotadora. Y la religión...esa religión que se nos interpone siempre como un ruido blanco de fondo sobre el que tenemos que elevar nuestra atención para ver la realidad.
André-Joseph Leónard, cabeza de la Iglesia Belga habla, en una demostración de milenarismo retrógrado y casposo, que el SIDA es el castigo inmanente asociado a la práctica de conductas reprobables. Es malo que alguien piense eso, es peor que ese alguien tenga cargos de responsabilidad con repercusión social, pero es peor que todo el cuerpo de la iglesia belga forme un bloque monolítico de apoyo a tamaña desmesura. Las religiones del libro han iniciado un camino demasiado peligroso que puede descontrolarse en cualquier momento. Un político israelí dice que habría que matar al primer ministro iraní para aumentar la seguridad del estado; el papa impide la visita de Carla Bruni al Vaticano y los talibanes y demás extremistas se empeñan en que el Islam acabe convertido en un absurdo monstruoso que trata de acabar con el ser humano y sus libertades.
El humanismo de las tres religiones, un poco menos la judía, se ha olvidado y el ser humano se contempla como enemigo, como algo que hay que retorcer, dominar, someter, limitar y constreñir, como si el normal desarrollo de sus facultades mentales y posibilidades afectivas y sociales constituyeran un peligro espantoso del que hay que protegerse. ¿Tan malo es que el hombre ame? ¿Tan peligroso es que piense? ¿Tanto daño hace el sexo consentido entre adultos que lo desean?
Las religiones han pasado la raya de lo individual y tratan de organizar lo colectivo con las mismas bases de restricciones, castigos y represiones. El problema es que, lo que en el primer plano se convierte en castigo divino una vez muerto, en el segundo se manifiesta en prácticas represivas y policiales ende forma lapidaciones, autos de fe –si, ya se que la Iglesia no quemaba a nadie, que era el “brazo secular” – y lindezas semejantes.
El momento es complicado y requiere que las sociedades eleven las exigencias y los sistemas de atención, pues de lo contrario se verán invadidas y paralizadas por las exigencias de unas religiones que viven al margen de los ordenamientos jurídicos de las democracias. Ni los estados en los que el islam es mayoritario, ni Israel, ni los Estados Unidos, por orden de exposición al peligro, son conscientes de las implicaciones que tiene el entregar el poder a los extremos más fanáticos del extremismo religioso. Sólo la Europa cristiana de más asentadas raíces parlamentarias con un bagaje de pensamiento más laicista de separación entre la iglesia y el estado, parece resistir –de momento –la marea que nos rodea, pero la amenaza es enorme y muy grave. Los avances de una de las religiones metidas en el baile hace que las demás quieran más, organizando una carrera de despropósitos que nos puede afectar, y nos afecta ya de hecho, a todos. En Estados Unidos la batalla se desarrolla ya en todo su esplendor y la sociedad laica debe luchar por cada centímetro de libertad contra una enorme caterva de mesiánicos predicadores del anticristo, del anticomunismo, del reino de dios de....cualquier cosa que se os ocurra. Sobre el islam y su demencia, no vale la pena comentar nada, que ya la prensa nos hace llegar sus consecuencias y la repercusión que tiene sobre las actuaciones del estado de Israel: defensa, ataques preventivos, cohesión del grupo ante el enemigo común, justificaciones varias para cualquier animalada que se proponga y un largo rosario de dramas.
Es el cuento de nunca acabar y por desgracia nunca acaba, aunque de vez en cuando, muy de vez en cuando, alguna manifestación individual de gente que vive inmersa en esas religiones, da un mensaje que refuerza la idea de que si bien las nomenclaturas son perversas, podemos encontrar verdaderos ejemplos entre sus seguidores. Un obispo homosexual, el primero que manifiesta su sexualidad, les dice a los jóvenes que viven su homosexualidad como una tragedia personal: "Dios os ama como sois y no quiere que cambiéis". ¿Razón? El espectacular aumento de suicidios entre jóvenes homosexuales que no pueden gestionar adecuadamente las tensiones y problemas con los que la sociedad les acosa. Uno les dice que Dios les ama como son y otro que sus actos contra natura tendrán un justo castigo en forma de SIDA.
Todo lo que estamos viviendo es manifestación de las convulsiones y contradicciones que dominan nuestra vida, desde las finanzas hasta los hechos sociales más nimios, que tienen que luchar y pelear contra posturas muchas veces impensables. Los médicos se ven contra las cuerdas constantemente y deben pelear por justificar investigaciones que la iglesia no ve con buenos ojos; la política debe tener en cuenta la posibilidad de que cualquier medida sea interpretada en claves que nadie puede controlar, llevando al extremos del absurdo a aquellos que se dejan arrastrar por la necesidad de contentar a todos. Verbigracia, Zapatero legislando la festividad del viernes en España, absurdo del que por fortuna no hemos vuelto a oír nada.
En fin, que es sábado, el sol brilla sobre los campos en un día de otoño de esos que te reconcilian con el mundo y la ducha se impone para afrontar los peligros emanados de los posibles tiros perdidos de los cazadores. Buen fin de semana y cuidado con lo que viene, que no tiene buena pinta.

viernes, 15 de octubre de 2010

Si es que van provocando...

Rick Iott, tercero por la derechan un ensayo general con casi todo.
Menos mal que falta el casi.

Hay veces en las que es mucho mejor abordar la realidad desde el absurdo que intentar un análisis sensato, coherente y medianamente serio. Por si alguien no ha tenido la oportunidad de leerlo o de escucharlo, Gerardo Diaz-Ferrán, paradigma del rigor empresarial, seriedad en los planteamientos y estabilidad en los negocios, se ha descolgado con unas declaraciones en las que asegura que, para salir de la crisis, “hay que trabajar más y cobrar menos”.
Cobrar menos que sus ex-empleados de viajes Marsans, a los que adeuda sus buenas seis mensualidades, es muy jodido, pero como él es muy trabajador, a nada que le dejen empeñarse un poco más, les deja colgados dos años sin despeinarse, que para eso luce una hermosa calva. Hace falta tener desparpajo y sangre fría para colocarse delante de la prensa y, con todo lo que el señor arrastra, permitirse el lujo de dar lecciones de gestión mientras en los juzgados crecen los legajos referidos a su modélica administración empresarial.
La cosa es tan gorda y tan esperpéntica, que empiezo a maliciarme que los que mandan están adoctrinando a sus esbirros para que encuentren los límites. Es un poco aquello de “caña al mono hasta que hable inglés” pero en versión social: “caña al currito hasta que la organice”. Como los franceses tienen bastante más mala leche y van por la séptima huelga general de las de verdad, mejor lo vamos probando con los españolitos que son más perezosos y mejor mandados. Subimos la jubilación hasta los 67: bien, sin problema. Bajamos el sueldo a los funcionarios: tranquilos, oye. Las grandes fortunas siguen fuera de las tributaciones fiscales por transmisión patrimonial, se mantienen las SICAV y siguen sin volarnos los huevos; esto es un chollo, chico, así que a ver quien dice la bestialidad más gorda, esa que demuestre que se ha llegado al límite. Otra explicación no es posible, aunque todavía podemos seguir el modelo de los del Tea Party y buscar esos límites más allá del infinito.
También, por si alguien no se ha enterado, el candidato republicano por Ohio, simpatizante activo del Tea Party, ha sido presentado en sociedad luciendo un estupendo uniforme nazi de las Wafen SS en su versión “Wiking”, especie de división formada por los simpatizantes no alemanes del partido de Hitler. Estos violentos chalados se dedican a hacer instrucción, con armas incluidas y ejercicios de fuego real, en uniforme militar de la II Guerra Mundial por los campos de EEUU, algo que también debe hacer mucha gracia al resto de compatriotas caídos por millares en los campos europeos en ambas guerras. ¿También buscan los límites? Es muy posible que si, que algunos sueñen con un gobierno de los más poderosos y se vean a si mismos como tales; dando órdenes y actuando, sin contestación, sobre una sociedad sumisa, educada y feliz, muy feliz de verles a ellos gobernando tanta oveja idiotizada.
¿Que nos ha pasado? ¿Que extraño gas narcótico estamos respirando que no saltamos como resortes para lanzar a la cara de estos fantoches todo nuestro desprecio y repulsa? ¿Cómo es posible que se atrevan a mirarnos a la cara sin miedo y sin vergüenza? ¿Tanto valor hemos perdido que cualquier mierda se permite estos lujos? ¿Que pensarían de nosotros nuestros abuelos si nos vieran renegar de sus logros, de sus luchas y sus sueños? La verdad, prefiero pensar que todo esto es chiste de mal gusto que algún día pasará, que si no, me pongo muy muy triste.
Al final, como siempre, no hay más remedio que ponerse serio, pero juro que esta vez no quería.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El general jodido


La entrada de hoy será tan corta como altos y duros fueron los pitos, abucheos e insultos que ayer robaron el protagonismo al acto institucional del desfile de las Fuerzas Armadas.
Esperanza Aguirre, de forma un tanto violenta, le dijo a la mujer del presidente de Cantabria que los insultos, lanzados durante el homenaje a los caídos, eran fruto de la libertad de expresión.
No señora presidenta: esos insultos, en ese momento, son una grosería y una falta de respeto a los caídos y a los familiares presentes en el acto. Decir semejante memez es consagrar el descrédito de las liturgias y ceremonias con las que la democracia se reconoce de vez en cuando; es hacer buena la famosa frase de “que se joda el general, pero yo no como rancho”. Señora Aguirre: en ese momento, aquellos que lanzaban insultos, nos insultaban y nos despreciaban a todos, incluida Vd. y la institución a la que representa. Se que es complicado guardar una casa como la del PP, con esas dos puertas tan alejadas: una al centro y otra en la extrema derecha, pero hay momentos en los que hay que elegir y manifestarse en defensa de los patrimonios comunes.
Ayer un general salió jodido sin darse cuenta de que se había jodido él solito: Sra. Aguirre, un poco más de señorío y un poco menos de populismo barato, que esos energúmenos no merecen un deterioro tan enorme del patrimonio común. Aunque voten y su voto valga lo mismo que el de un cerebro normal.

martes, 12 de octubre de 2010

Evolución

Un origen siniestro da lugar a un presente ejemplar.

Para muchos de nosotros, un momento que no podíamos imaginar:
la Legión condecorada por la ONU.Olé.

Me tomo tiempo para pensar la orientación de la entrada de hoy, que el tema lo merece. En estos días de desánimo y desprestigio de la democracia, cuando el discurso sibilino sobre las bondades de la dictadura franquista se extiende y anestesia las conciencias de las nuevas generaciones, elijo un símbolo como reflejo y escaparate de lo que la democracia ha hecho por este país.
El ejército español pone en valor lo que la democracia significa hoy en día para España y sus instituciones. El viaje que la justicia no ha iniciado, el ejército lo ha completado de forma brillante, poniendo de manifiesto que es posible cambiar, evolucionar, mejorar y pasar de ser una de las instituciones peor valoradas por los ciudadanos a un ejemplo para muchas naciones que admiran y valoran a nuestros soldados en todo el mundo, desde Bosnia al Líbano.
Conocí , como muchos otros, los últimos días del ejército franquista, pues tuve que hacer la mili en 1983, con mis 25 años cumplidos y en un estado de permanente asco y cabreo por lo que veía. Era un ejército chusquero, clasista, plagado de suboficiales dignos de películas mejicanas; un ejército machista que se alimentaba de gritos de ritual, testosterona de matón cantinero y robo consentido en las raciones, Brigadas y Subtenientes alcoholizados maestros en camuflar listas de activos para cambiar efectivos por dinero en las semanas de cocina. Todo respiraba miseria intelectual, física y espiritual; desde la ropa a los cuarteles, con instalaciones vetustas; campamentos de instrucción con duchas de campaña que se estropeaban justo cuando llegaba el deseado turno semanal. Efectivamente: una ducha a la semana como norma, lo que da idea del concepto de higiene de esa institución.
Ese ejército sufrió una reconversión estructural completa y se integró en las instituciones internacionales. Se olvidó de su pasado golpista y se convirtió en un ejemplo para todos derrochando profesionalidad y eficacia sin perder la humanidad y un trato cercano con las poblaciones que le ha valido el cariño de todos con los que se han relacionado. Hicieron escuelas, caminos y hospitales mientras se encargaban de que en las zonas de guerra se recordara la importancia paz y no se olvidara nunca el sueño de recobrarla.
Las dos fotos que he elegido muestran un camino largo y esperado; del más macabro africanismo de Franco y Millán hasta la condecoración que recibe La Legión por sus labores humanitarias. Es complicado para mi encontrar un mejor ejemplo para evitar el desánimo actual; el ejemplo que demuestra que podemos y que somos capaces de grandes cosas cuando nos ponemos a trabajar en serio persiguiendo una meta clara y un objetivo elevado.
Hoy, mientras los energúmenos de turno increpaban al presidente del gobierno en pleno homenaje a los caídos de este ejército moderno y ejemplar, pensaba en estas cosas en voz alta y me ha gustado poder contarle a mi hija que lo que estaba viendo era muy distinto de lo que yo veía cuando tenía su edad y en lugar de una celebración colectiva, el ejército tan sólo desfilaba para celebrar una siniestra victoria sobre la sangre de sus propios hermanos.

domingo, 10 de octubre de 2010

El valor del adversario


Volvieron sobre sus escudos lastrados por la gloria

Hoy, mientras el paseo me llevaba por el sendero que discurre por la media ladera de la parte alta de los pinares de Valsaín, hablaba con mi acompañante sobre las miserables cuestiones que llenan la crónica de la política nacional. Hablar, en este caso, debe entenderse como sinónimo de lamentar, llorar y otras acepciones definitorias de un estado de ánimo realmente negro que se comparte en uno y otro lado del espectro político: un desierto vacío de verdaderos cerebros políticos, escasos de ideas y programas y plagados de mediocres entregados al sueño de sentirse grandes entre los pequeños.
La vida de nuestros políticos se entrega, exclusivamente, a la conquista del poder: mandar a cualquier precio, bajo cualquier titular y a costa de cualquier cosa. La idea es mandar y tratar de superar al adversario una vez que éste haya gastado sus fuerzas en la lucha. No importa ser mejor, no se desea superar las cotas de excelencia del rival para demostrarle que se es mejor: importa ganar y la pregunta obligada es si el si ese objetivo, por si mismo, justifica la existencia de todo el sistema político basado en algo tan pobre.
La gloria de la victoria se basa en superar a los mejores, nunca a los mediocres. Vencer sobre un adversario grandioso nos hace más grandes, mejores; nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos y nuestro entorno mejora con esa lucha. César se hizo definitivamente heroico al triunfar sobre Vercingétorix: la fama del derrotado, su grandeza se sumó a la del vencedor y ambos, perdedor y ganador, alcanzaron la inmortalidad. ¿Serían las guerras de las Galias un episodio tan conocido sin el valor del vencido galo? ¿Alguien habría oído hablar de las Termópilas sin los espartanos de Leónidas?
La política, el deporte, la historia, necesitan de los mejores rivales, de los mejores luchadores, pensadores, estrategas y pensadores: la humanidad necesita a los mejores, pero nuestros políticos buscan la mediocridad para conseguir triunfos fáciles y empobrecedores que nos roban a todos una parte de la excelencia a la que tenemos derecho.
¿A que viene todo esto? Viene como consecuencia de lo que algunos han dicho sobre la militancia de Vargas Llosa en la derecha de la política. Los ataques, como casi siempre, intentan descalificar el pensamiento político de este escritor genial y yo digo que ojalá tuviéramos, en este país, una derecha que pudiera seguir su senda. Enfrentarse a los mejores, y Vargas Llosa lo es, haría que esa izquierda que algunos esperamos, apareciera por fin; conseguiría un parlamento dedicado a la confrontación de ideas y sistemas; aparecerían nuevos y mejores políticos; volverían las ideas y el trabajo; podríamos tener una nueva referencia que nos haría mejores a todos.
Nunca he conocido, cuando hacía deporte, a nadie que recordara una victoria sobre el equipo de “los malos”, pero todos recordamos derrotas en las que entregamos lo mejor de nosotros mismos. Lo de la victoria sobre los buenos, ya era la leche.

sábado, 9 de octubre de 2010

Ciclos y tiempos

Cielo de otoño sobre los cultivos nuevos

Llueve como el otoño requiere; llueve como la tierra, sedienta del verano, requiere; llueve preparando sementeras y abriendo el grano: llueve y el ciclo se mantiene acorde con el tiempo. La naturaleza se reconoce en cada uno de sus capítulos, en cada uno de sus eternos ciclos sobre los que la vida discurre: no son ellos los creados para mantener la vida, sino la vida la que se ha acomodado a su cambiante existencia. Nos parece que lo que hoy es y se produce ha sido y se ha producido siempre y no es así; pero el ritmo es tan adecuado, se acomoda todo tan bien que parece imposible la existencia de un tiempo distinto en el que ciclos y tiempos eran distintos y la vida luchaba por encontrar el ritmo de su propia existencia.
El hombre apenas tiene memoria del largo tiempo del mundo: ni siquiera el recuerdo alcanza la vida de su propia especie, una especie que ha visto el hielo cubriendo sus tierras y que retrocedió hasta un punto cercano a la extinción. Refugiados en las tierras africanas, apenas en un reducto rodeado de desiertos, el hombre tuvo que volver a aprenderse el mundo; su paso se acomodó al calor del verano y al frío de unos inviernos lejanos que tuvieron que enfrentar con ingenio y con el convencimiento de que el calor volvería a sentirse sobre el mundo.
En su expansión cruzaron tierras que hoy nos parecen hostiles y, sin embargo, encontraron el sustento necesario para mantener la vida y para descubrir el secreto de la vida de las plantas, de la siembra y la cosecha y se hicieron fuertes junto al agua. El hombre, la vida de la humanidad entera, es el resultado de la inteligencia aplicada y del conocimiento del tiempo y de sus ciclos. El hombre supo que la caza volvería, que la lluvia caería y que la oscuridad daría paso al sol y sobre ese conocimiento edificó su propia existencia.
Hoy, cuando la ciudad consigue que nuestros sentidos se olviden del tiempo, la lluvia viene a recordarnos que los ciclos se cumplen, que llega el frío para hacer dormir a la tierra y fortalecer el grano con la oscuridad y el hielo; que su rigor dará paso a la verde primavera y el hombre mismo acabará siendo un leve recuerdo para la tierra que hoy nos alimenta. Cuando los ciclos cambien y los tiempos se cumplan, el hombre habrá pasado y la tierra alimentará otros sueños.

viernes, 8 de octubre de 2010

El culo y las témporas

Reacreación de La Guerra del Fin del Mundo

Hace años que el arte de la diatriba, de la pública humillación del adversario a través de palabras usadas como cuchillos y con resultados mortales, se ha perdido. Ahora basta con patear los genitales, soltar tres insultos soeces y, en caso de que el adversario sea mujer, decir que tiene “cara de actriz porno” o cualquier otra estupidez semejante.
Este terreno, abierto y roturado en el parlamento por los Martínez Pujalte y compañía, ha sido convenientemente seguido por Antonio Burgos y una caterva de elementos sin gracia, sin elegancia, sin cuidado y sobre todo, sin la capacidad de estrujarse la cabeza en pos de un objetivo que no es otro que el dejar al contrario en una situación desairada. En los últimos tiempos se ha sumado a ese coro de zafias actuaciones el autor de “El ojo izquierdo”, José María Izquierdo, un hombre que con su experiencia y su carrera, podría elevar el tiro en lugar dedicarse al zafio oficio del insulto puro y duro.
Todo esto viene a cuento de los comentarios sobre el Nobel de Vargas Llosa, escritor del que, sin salir del terreno puramente literario, se pueden decir millones y millones de cosas, pero ya hubo quien, confundiendo los términos del título, encabezó su intervención destacando, como lo mas importante, que Vargas Llosa es “un liberal”. ¿Del autor de la Fiesta del Chivo destaca que es un liberal? ¿Del que escribió la Guerra del fin del undo se destaca que es un liberal?. Cuando la gente mea fuera del tiesto, las consecuencias pueden ser desastrosas.
Vargas Llosa es un escritor maravilloso, capaz de estructurar sus narraciones con una complejidad asombrosa que se va deslizando por la lectura sin que nos demos cuenta; un escritor pulcro, perfecto, cuidadoso – tan cuidadoso con el texto como lo es con la palabra, aunque no nos guste lo que dice – y capaz de llevar al lector todo lo lejos que él quiere. Los ritmos narrativos a los que se ve sometido el lector de La Fiesta del Chivo son dignos de una montaña rusa o de una ducha escocesa; siempre orientados hacia un final vertiginoso que te deja exhausto y asombrado, pues te has puesto a correr sin querer y sólo al final, cuando ya ha pasado todo, te das cuenta de que llevas cien páginas en un puro sprint narrativo que no te esperabas.
No estoy de acuerdo con la mayoría de los textos políticos que le he leído; pero admiro la forma en la que están escritos; me gusta ver cómo las frases se construyen y dicen, exactamente, lo que el autor quiere decir, sin exageraciones, sin gritos, dejando que los conceptos y las ideas se manifiesten en toda su dimensión en el contexto adecuado: cada artículo es un cuadro perfectamente terminado, por mucho que la escena representada no nos guste.
Dicho esto sobre su técnica y su capacidad narrativa, y sólo si se me pide una opinión sobre su persona, me gustaría destacar una cosa: su exquisita educación, su intención – y capacidad – de decir las cosas dejando clara la idea de que no quiere molestar al interlocutor. Siempre me ha dado envidia – desde mi absoluta brusquedad animal – esa capacidad para envolver en seda cualquier dureza del discurso: mágico.

jueves, 7 de octubre de 2010

Acumulación

Un fabuloso escritor y un pensador político acomodado.
Pero que historias....

Hoy los temas se acumulan y no puedo ni pensar en titulares: Vargas Llosa con el Nobel, una exposición en Zaragoza de los 100 años del anarquismo en España –tema que podría dar para libros enteros – diatribas políticas, encausados y comentarios de todos los colores; el PSOE negando el naufragio del aparato y Cospedal diciendo que la corrupción del PP es poco menos que un invento que se olvidará por inexistente y mientras tanto, todos los partidos unidos para bajar las pensiones, como si las nuestras fueran un derroche de generosidad inmerecida.
Además, y esto es histórico, por una vez coincido con algún titular de los que, envenenados, nos deja caer Aznar, categorizado por una revista diplomática entre los peores 5 ex presidentes mundiales: La crisis institucional es peor que la crisis económica. Hasta aquí, de acuerdo al 100%, sólo que echo de menos una explicación sobre el determinante papel que ha tenido –y tiene –el PP en esa crisis, empezando por la dinamitera mayor del reino: la Cospedal. Curiosa esta chica que, por su perfil - mujer, madre soltera etc - parecía prometer un modo distinto y más moderno de hacer las cosas y nos ha salido rana, hasta el punto de querer gobernar, si sale elegida presidenta de Castilla la Mancha, desde Madrid. Vamos, que lo de las señoritas de Valladolid es moderno en comparación con esta lacra de pendientes de perla que retoma las mas altas cotas de los estereotipos de la derechona más casposa.
La crisis institucional galopa a lomos de los aparatos de los partidos y de unos políticos castrados ideológicamente que creen que la verdadera esencia del gobierno, y de la política, reside en lanzar mensajes vacíos, titulares con fecha de caducidad y en manejar a los votantes como si fuéramos verdaderos incapacitados. La verdad es que si nos fijamos en lo que sale en la tele, incluso lo que dicen es demasiado elevado para los esperpentos que se nos meten en casa en cuanto nos despistamos y no estamos atentos al mando, que hay momentos de verdadero espanto. Europa se ha vuelto la espalda si misma y ha dejado el campo abonado a los populistas, demagogos, facinerosos y demás ralea de impresentables que procrean en las épocas de incertidumbre, esas que, afortunadamente, siempre han alumbrado grandes avances para el hombre. ¿Es el momento actual el más adecuado para que esos cambios se produzcan? Todos los parámetros parecen indicar que si, aunque nadie puede avanzar los tiempos y los pasos.
De momento, nos hemos comido el Siglo XX entre guerras, esperanzas y canciones y el Siglo XXI ha mostrado un rostro que no presagia nada bueno, pero todo es posible aún para la historia futura.
Así pues, loor y gloria a Vargas Llosa, escritor pulcro, técnicamente excelso, maestro del arte de contar cosas y que fue capaz de cerrar la literatura del siglo pasado con un broche digno de La Regenta, la novela que enseñó lo que los escritores de la pasada centuria deberían mejorar: La Fiesta del Chivo. Inicio y fin; principio y cabo de un arte que es capaz, todavía, de dejarnos embobados como cuando los griegos de Homero se reunían junto al fuego para escuchar historias. Que las historias no nos falten nunca y que la historia nos alumbre los cambios favorables que tanta falta hacen.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Luchar por la esperanza


No hace falta que sea verdad, hace falta creer que hay esperanza; hay que luchar por ella de espaldas a la propia verdad de una realidad impuesta. Su verdad, la de ellos, es la que no nos sirve; nos sirve nuestra esperanza, esa que tenemos que crear y hacer grande entre todos.
No acepto más ese discurso de paternal comprensión ante mi rebeldía; ese torcer la cara con superioridad y condescendencia para declarar que el mundo no va a cambiar, que la realidad se impone. La realidad nos la imponen los que han descompensado la batalla, los matones de patio de colegio que se ven sin freno y sin autoridad que vigile para reprimir su tiranía.
Y un cuerno que no se puede hacer nada: ellos lo han hecho y ahora van ganando, pero hay que demostrar que esto no ha acabado, que la lucha continúa con otras reglas y con otras estrategias, pero continúa la pelea del hombre por ganar su propia dignidad y conquistar su destino.
Es verdad que están demostrando que el avance lineal de la historia es un mito, que las fuerzas de la reacción han tomado tanto impulso que han conseguido parar la evolución y llevarnos hacia atrás, pero la marea debe cambiar. La humanidad encontrará otro sueño; alguien levantará una bandera que muchos seguirán para luchar a su lado y la lucha será dura y sangrienta, pero el futuro no se ganará si ese futuro no es para el hombre, de eso se puede estar seguro.
El futuro llegará, pero lo que sí es verdad es que ahora mismo desconocemos el color de la bandera que moverá la esperanza; la idea que abrirá las ventanas y hará que corra el aire del cambio, pero llegará y el hombre renacerá con la esperanza. Habrá que alimentarla y hacerla crecer; habrá que protegerla de aquellos que querrán cortar su tallo, pero habrá sangre nueva y generosa para regar sus raíces: la victoria siempre ha llegado manchada con la sangre de los mejores y esta vez no será diferente, que el enemigo se ha hecho fuerte y ha crecido con nuestro miedo y nuestra indiferencia.
El futuro ha de llegar, seguro, pero hoy hay que poner todas nuestras fuerzas a luchar por la esperanza: necesitamos saber que la esperanza es posible.

martes, 5 de octubre de 2010

Harto ya de estar harto...




Estoy harto; no aguanto más y necesito gritar que ya está bien, que no hay derecho, que hay que gritar fuerte y claro que esta crisis la están ganando los malos, los chorizos, los delincuentes económicos de las multinacionales que, haciendo gala de su mejor hipocresía, venden humo y hacen caja a costa de los profesionales.
Hace meses que vengo escribiendo que todos mis conocidos languidecen, sin excepción, en unos trabajos que no les satisfacen; unas tareas que sólo producen dinero para unos y frustración, tedio y contradicciones morales para el resto. Me indigna ver todo ese caudal de talento, conocimiento, dedicación y profesionalidad dilapidado en aras de unos modelos de gestión a los que cabe calificar de mafiosos, próximos a la delincuencia y, desde luego, muy lejanos de cualquier modelo de honradez y buenas prácticas.
La cosa ha llegado a extremos que nadie, con un mínimo de vergüenza, podría imaginar, pero nadie hace nada. Vivimos entregados a una corriente dominante que se lleva todo por delante y ante la que, nos dicen, no cabe hacer nada. Me niego a conceder la mayor y pido a todos que recuerden que otros lo tuvieron peor, infinitamente peor y tuvieron el valor de levantarse y decir basta. Murieron muchos y sufrieron todos, pero ganaron el futuro para unas generaciones, las actuales, que no son –somos –dignos de limpiarles los zapatos.
Su sacrificio engendró nuestra comodidad y nuestra dejadez a la hora de defender lo más esencial de la dignidad del trabajo humano y nos han dejado sin terreno. Nos piden que estafemos, que mintamos, que engañemos por la empresa y lo hacemos. Vendemos humo y lo que haga falta para mantener el puesto de trabajo a costa de nuestra honradez y dignidad, pero pagamos el precio de la traición en forma de depresiones, insomnios y enfermedades que atacan el cuerpo desde un alma traicionada.
No es un problema de política o de bandos: es un problema de moral, una moral a la que ya nadie invoca y que se asienta sobre principios que no tienen más credo que el de la humanidad y sus raíces. No hace falta invocar religiones para intentar ser justo, honrado y solidario; sólo hace falta hacer caso a la ética, esa invitada olvidada en esta fiesta.
En los últimos meses han caído muchos amigos y conocidos en esta batalla; los muertos y herido se acumulan en sus casas, deprimidos, lánguidos y silentes y su sufrimiento me indigna hasta las cachas, pues creo que no hay derecho y que no es justo. Las empresas se gobiernan de espaldas al hombre y sólo el hombre podrá hacer que sobrevivan, crezcan y creen riqueza, trabajo y bienestar; por mucho que ahora sirvan al oscuro señor de la bolsa: la bolsa –y todo lo que la bolsa representa – acabará devorándolas hasta el mismo tuétano.
Hay que volver los ojos a la humanidad y a su sentido, a su verdadera naturaleza y acomodar las estrategias para servir a la causa del hombre sin atender fronteras, pues la división, las heredadas e interesadas divisiones, nos vencen y garantizan el triunfo de los inmorales.
Estoy hato de estar harto y quiero que mis conocidos, esos que hoy han abierto la puerta de su casa con el papel de la baja por depresión en la mano, lo sepan y tengan esperanza: no estáis solos. Hay por el mundo muchos otros que también están hartos de estar hartos y algún día tomaremos conciencia de que somos muchos y tendremos el valor de probar nuestra fuerza. Llegará el día, seguro, aunque no lo veamos: nuestros hijos no merecen nuestro miedo, merecen nuestro arrojo.

Harto ya de estar harto, ya me cansé
de preguntarle al mundo por qué y por qué.
La Rosa de los Vientos me ha de ayudar
y desde ahora vais a verme vagabundear,
entre el cielo y el mar.
Vagabundear.
Como un cometa de caña y de papel,
me iré tras una nube, pa' serle fiel
a los montes, los ríos, el sol y el mar.
A ellos que me enseñaron el verbo amar.
Soy palomo torcaz,
dejadme en paz.
No me siento extranjero en ningún lugar,
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.
Y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mí,
Una es fuerte y es fiel,
la otra un papel.
No llores porque no me voy a quedar,
me diste todo lo que tú sabes dar.
La sombra que en la tarde da una pared
y el vino que me ayuda a olvidar mi sed.
Que más puede ofrecer
una mujer...
Es hermoso partir sin decir adiós,
serena la mirada, firme la voz.
Si de veras me buscas, me encontrarás,
es muy largo el camino para mirar atrás.
Qué más da, qué más da,
aquí o allá...
Joan Manel Serrat

lunes, 4 de octubre de 2010

Y de repente, la vida...



"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,

y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante."
Oscar Wilde
Hace unos días escribía sobre cuestiones intrigantes acerca del tiempo y ahora, cuando la vida me ha deparado uno de esos momentos en los que debemos hacer el esfuerzo de repensarlo todo, el tiempo se vuelve a asomar violentamente a este blog. El tiempo es un miserable rastrero que se mueve sin que lo percibas, poco a poco, como si no pasara nada, pero engaña y cuando vuelves la vista hacia donde debería estar todo, exactamente al sitio en el que tus recuerdos y tu emotividad te llevan con mano segura, allí no hay nada y todo se ha movido hasta un punto imposible de reconocer.
Este fin de semana he tenido una de esas experiencias, un golpe de realidad lanzado contra el recuerdo físico que mi memoria almacenaba sobre mis hijas. Me imagino que es algo que a todos nos pasa cuando pensamos en nuestros seres queridos, en nuestros amigos y, de forma más explosiva, en nuestros hijos. Lo notas cuando piensas en lo que eran, hace años, los hijos de tus amigos, pero el golpe no es tan fuerte como cuando la realidad te asalta con la verdadera imagen y naturaleza de tus propios hijos.
Algunas veces nos sorprende que nuestras madres sigan pensando en nosotros y en nuestra capacidad de deglutir alimentos como si conserváramos la actividad de los veinte años; o cuando nos alargan un papel con una letra minúscula incapaces, aún, de asimilar que sus hijos no ven ni torta y que las gafas son imprescindibles. Eso me pasa a mi con mi madre, pero es que yo ya tengo cincuenta y dos y siempre creo que ya debería haber tenido tiempo para acostumbrarse a mi decadencia, pero este fin de semana he podido interiorizar el permanente fracaso que me aguarda a mi mismo con respecto a mis hijas.
No diré que las veo como cuando tenían dos años, que no e seso: soy muy cuidadoso y voy cambiado los libros de instrucciones de manera periódica, de forma que la “mirada mental” es la adecuada para las edades, no es ese el problema. El problema viene cuando, sin avisar, la imagen física de la edad mental te asalta a traición.
Eso me ha pasado a mí en estos días, que mis hijas, la parte puramente física de mis hijas, se ha revelado de golpe y me ha dejado en un estado de perplejidad absoluta, así que el tiempo ha explotado de repente con todo su esplendor. Juro que es imposible que haya pasado tanto tiempo en tan pocos segundos...de verdad.

P.D. No pongo las fotos para no dejar constancia de tan luctuoso acontecimiento. Amigos y conocidos pueden solictar las pruebas, pero jurando que no serán crueles.

domingo, 3 de octubre de 2010

Viejos amigos



Mismos efectos para distintas causas. Hasta el perro vive el domingo.

Vuelve el domingo y con él, los viejos amigos de sus tardes de languidez y melancolía mientras la tarde se desliza acompañando las nubes grises de lluvias. Es otra vez domingo de mal tiempo, ese domingo que algún día seré capaz de escribir con precisión suiza, segundo a segundo.
Suena la música y el ánimo se relaja buscando luces nuevas entro de los gises; algún rayo de sol que recuerde el reciente verano; un árbol que empiece a dorar sus hojas ya ateridas del frío de la noche que quiere acordarse de la inclemencia del invierno.
Es domingo; eterno domingo de melancolía y quietud como todos los que acompañan mi recuerdo desde la negra niñez de recuerdos olvidados.
Vuelven a casa los viejos amigos y me consagro a la tarea de recibirlos como ellos se merecen, entregado al sofá, al cambio de canal y a la anestesia temprana de una pastilla que me asegure empezar bien la semana tras la vigilia accidental de las motos.
Domingo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Miradas perdidas

Hoy se inicia otro cuaderno, el del otoño, tan bonito que no hay que buscarle otro nombre: Cuaderno de Otoño.


Un hombre pasea en la niebla de su propia transparencia

Madrid recibe el otoño con días de oro, de sol espléndido y árboles todavía verdes y frondosos que se resisten a dejarse llevar por la melancolía de los ocres, dorados y rojos que tan familiares nos resultan a los enamorados de la estación. Madrid cambia de ciclo y en Madrid, bajo ese sol que antes solo disfrutaban los jubilados y los niños en el parque, vagan los hombres que buscan, en el lejano horizonte, la clave que explique su tragedia. Son los parados que llenan esas calles que les resultan extrañas en el tiempo, pues antes las veían oscuras y a hurtadillas camino del trabajo o de vuelta a las casas que les esperaban tras la jornada.
Llevan la mirada perdida y la tragedia en el gesto ya rendido; un gesto que pone de manifiesto que no han encontrado ni la causa ni el motivo de su desgracia. Han hecho todo el camino y ya se han culpado a ellos mismos, al mundo, a la crisis, a la suerte al destino y se han rendido.
Comparto con ellos la desgracia, pero me mantiene vivo la pelea y los veo, solidario, mientras me muevo de sueño en sueño y de esperanza en esperanza persiguiendo una meta escurridiza. Miro desde la moto sus pasos lentos e inseguros y me dan pena; una pena y una tristeza enorme que no les puedo hacer llegar, pues la moto ya ha pasado y su mirada perdida se ha cambiado por otra que también mira lo lejos sin poder creer que el mundo ya no le ve.
Son zombies, muertos en vida a los que nadie ha enterrado oficialmente y a los que nadie quiere ver, pues sus miradas hablan de lo que nadie quiere saber: que son como nosotros, tan buenos y tan malos, tan seguros e inseguros, tan débiles en su propia humanidad como nosotros mismos. Nos da miedo poder reconocer, en sus miradas perdidas, un rastro de nuestra propia mirada cuando miramos el mundo asustados –todos tenemos miedo aunque no lo confesemos- y nos damos cuenta de que la ayuda es imposible.
Nuestra sociedad niega la muerte; nuestros mayores deben morir en ambientes asépticos y desaparecer de forma rápida y silenciosa entre cortinas de flores y verdes prados, pero la debilidad y el fracaso, la enfermedad y la desesperación también forman parte del ser humano y deberían generar comprensión, ayuda y solidaridad, pero eso es un imposible. Hoy sólo hay sitio para los que permanecen, para los triunfadores, para los poderosos y los caídos, ese inmenso ejército de caídos, sólo pueda aspirar a seguir paseando bajo el sol con la mirada perdida buscando un futuro que no les pertenece.