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jueves, 31 de octubre de 2013

Samhaim: la noche de los muertos vivientes



El día rinde sus horas camino de una noche mágica que cambia su apariencia y su naturaleza  según los años y las épocas mandan y sus protagonistas se manifiestan. Si hace siglos eran las almas del purgatorio las que ascendían a los cielos gracias al trato establecido entre los mendigos que recibían los pasteles de los muertos a cambio de rezar por su salvación, hoy son los medios de comunicación los que llenan sus páginas con espeluznantes relatos de los muertos vivientes.
Un rápido vistazo a los titulares nos llena del  miedo que se espera de la fecha: la juez Alaya pasa de todo y vuelve con la burra al trigo a pesar de lo que dice la Audiencia, Camps y Barberá también deberían testificar en el caso Nóos, Esparanza Aguirre citada para lo mismo en el caso Gürtel, Gúemes y lamela imputados por el chanchullo de la sanidad Madrileña –atentos a las próximas entregas, que se anuncian apasionantes – y la madre que los parió a todos.
España vive inmersa en una eterna noche de muertos vivientes que no dimiten no a tirones y que siguen esparciendo su asquerosa putrefacción moral por nuestras vidas y dejando la sociedad hecha unos zorros.  Y que nadie se olvide de que si los titulares de hoy pertenecen, en su mayoría, al PP su vecino PSOE también anda servido de ERES y mierdas varias.
Hoy es la noche de Samhain, la noche en la que los mundos de vivos y de muertos se confunden y todo puede pasar; el tránsito está abierto en los dos sentidos y cielo y tierra se mezclan sin realidad concreta. Todo se confunde, pero ellos saben que siempre hay algo que permanece: la corrupción ligada al dinero, única verdad estable en ambos mundos.
Siempre que se sea un chorizo, claro.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Reminiscencias freudianas


Debo reconocer que nunca me he sentido atraído por las teorías freudianas y que mi natural tendencia me ha hecho sentirme cómodo con la practicidad conductista, ajena a oscuras especulaciones e inferencias de alto riesgo. Nunca, hasta hoy, había debido reconocer, en mis mismísimas vísceras, el poder evocador de las experiencias infantiles fuertemente arraigadas en algún lugar de nuestra psique.
La cosa viene a cuento de un encuentro casual propiciado por esa promiscuidad electrónica que facilita Facebook. En ese entorno, alguien próximo a la familia, me reconoce y pregunta si soy yo aquél que ella cree y lo hace utilizando un apodo odiado con toda mi alma y que me persiguió a lo largo de demasiados años; muchos más de los que hubiera deseado, sin duda.
Una palabra y de repente todo un mundo de viscerales sensaciones vuelven a aparecer en escena: entran al galope por la puerta abierta con esa antigua llave. Nunca antes había experimentado algo así y lo más parecido hasta ahora tenía la marca del olor: nuestro núcleo cerebral más antiguo se relaciona con el olfato y no tenemos control alguno sobre él. Lo que ese cerebro reptiliano procesa, se imprime sin control alguno y cuando es evocado, la realidad ligada a ese olor, olvidado por décadas, se manifiesta en todo su esplendor sin barrera alguna.

Hoy he podido experimentar algo parecido pero ligado a un universo emocional dormido durante lustros. Curioso. Una vez reconocido, dejemos dormir lo dormido y olvidemos de nuevo lo olvidado.

martes, 29 de octubre de 2013

142/189


Los números son fríos, crueles, no saben de política y no hablan, sólo ilustran e informan de la realidad. Luego vienen los humanos e interpretan, disimulan, arreglan, retuercen, distorsionan y anuncian con palabras lo que los números niegan. Ellos son tozudos y no se mueven; solo están allí, visibles, inmutables, inamovibles y asquerosamente lúcidos.
El titular hace referencia al lugar que ocupa España en el ranking de internacional que mide lo efectivo que es el sistema a la hora de facilitar los negocios. No quiero ser cruel hablando de las posiciones relativas con respecto a Sudán del Sur o Kazajistán, pero si quiero remarcar una cosa: nuestra Administración trabaja CONTRA nosotros.
La Administración Española se ha perdido, no entiende la realidad de los ciudadanos, no sabe lo que es la vida real y se coloca frente al ciudadano obstaculizando sus aspiraciones. La Administración se ha transformado y ocupa el lugar del ciudadano en la guerra de guerrillas dando la razón a los antisistema. Antes, éramos nosotros los que intentábamos eludir las leyes. Ahora son las leyes las que se vengan y toman la delantera trabajando contra la sensatez y la razón.
Estamos llegando al punto en el que la parálisis está demasiado cercana y por una vez, voy  aponer un ejemplo personal: estoy intentando vender una SL que jamás ha generado beneficios, cuya actividad ha sido mínima y cuyo cierre, tras haber tenido que gastar unos 900 euros para ser legal, nos cuesta la bonita cantidad de 800. Hay que gastarse 1.700 euros sobre un capital social de 3.000 sólo para ser legales.
Esa es la ayuda que reciben los que, en este país, quieren hacer negocios. Nos vamos al carajo y nuestros políticos no quieren enterarse. Eso sí: los números lo dicen todo y nuestro lugar en el mundo ha quedado claro : el 142 sobre 187 posibles. “Pal cagarse”

lunes, 28 de octubre de 2013

La maldición del grisú

La maldición del grisú

Ha vuelto a pasar; la maldición de la mina no ha perdonado y hoy han caído varios mineros de León en una explosión antigua con los efectos de siempre: la muerte. Desde la ciudad hablamos de la minería, de la calidad del carbón, de la competitividad en los mercados internacionales, de EREs y reconversiones, pero jamás hemos oído las explosiones ni compartido el horror, el miedo y el dolor de la muerte en la mina.
La mina no es un trabajo, la mina es una condena infame que nos conecta con los peores tiempos de la lucha obrera; la mina es feroz, inclemente, perversa y asesina. La mina y el mar se dan la mano en la dureza y ambos saben que el hombre no cuenta nada, que está condenado, que es lo mismo.
No importa que la tecnología avance y se desarrolle; no importa que podamos llegar a la luna, los polos o hacer extracciones en los fondos marinos: el enemigo de siempre ha vuelto a ganar la partida y seis muertos han vuelto a dejar sus vidas en los pozos mientras que cinco heridos graves no saben si sus nombres se unirán a la lista del llanto.
En pleno siglo XXI el grisú de siempre, el que los marineros oían explotar mientras cumplían sus mareas, nos ha vuelto a matar un poco a todos. Que nunca esa tragedia pase sin movilizar nuestro dolor y nuestra rabia, pues esas explosiones, como las del Pozo Maria Luisa manchan nuestras camisas de sangre de compañeros.

LA MINA DE LA CAMOCHA
DICEN QUE VA BAJO EL MAR
Y QUE A VECES LOS MINEROS
OYEN LAS OLAS BRAMAR

POR ESO EN EL TAJO
SE OYE ESTE CANTAR
POBRE DEL MARINERO
EN SU BARCO VELERO
FRENTE A LA TEMPESTAD
POBRE DEL MARINERO
QUE MUERE SIEMPRE SOLO
EN LA IMNENSIDAD

LA MINA DE LA CAMOCHA
DICEN QUE VA BAJO EL MAR
Y QUE A VECES LOS MARINEROS
OYEN EL GRISÚ EXPLOTAR

POR ESO EN LA PROA
SE OYE ESTE CANTAR
POBRE DE AQUEL MINERO
QUE TRABAJA SIN MIEDO
AL DERRUMBE Y AL GAS
POBRE DE AQUEL MINERO
QUE MUERE SIEMPRE SOLO
EN LA OSCURIDAD

ASI ES LA MINA
Y EL MAR

martes, 22 de octubre de 2013

Legalidad y visceralidad

Forges, como siempre, genial.


Hoy (por ayer, día 21 de Octubre) nos hemos enterado de que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo obliga a liberar a uno o varios, ya veremos,  miembros de ETA que permanecen en prisión gracias a la aplicación de la llamada “doctrina Parot”. La cosa tiene varias aproximaciones, pero la primera es que podemos felicitarnos por habitar un espacio social tan garantista y tan organizado como el que disfrutamos en la actualidad. Aquellos enloquecidos que hablan de la “dictadura a la que nos somete España” se habrán dado cuenta de que  España es un estado de derecho inmerso en la UE que cumple –así lo esperamos todos – con todos los tratados internacionales a los que ha puesto firma.
Parece lógico que un sistema tan garantista como el europeo dictamine lo que ha dictaminado: no se pueden alterar la ley y los reglamentos vigentes en el momento de la comisión del delito y en caso de modificación posterior, es el reo el que puede acogerse a una u otra, la anterior o la nueva, pero nunca es el estado el que, arbitrariamente, puede modificar la aplicación de las leyes y menos aún, con carácter retroactivo. La legalidad queda establecida, explicada y aceptada.
Dicho esto, cabe soltar todos los tacos habidos y por haber y arrancarse la cabellera pensando sobre la realidad de las próximas semanas: una asesina sanguinaria de la peor especie va a salir en libertad por la aplicación de esta sentencia. Ella, porque el Gobierno ya ha dicho que cumplirá esta sentencia y que el resto de presos afectados por la aplicación de la doctrina afectada, que tranquilos, que de salir mañana nada de nada. Imagino que, aquellos que no están entre los 30 casos ya presentados a la espera de sentencia, no perderán el tiempo moviendo cada cual su caso en el mismo tribunal, pero ya se andará la cosa.
Esa postura, que acabará como ha acabado el primer caso, no deja de ser un poco cínica y malvada, pero también se entiende que no haya ganas de dejar sueltos a la reala de salvajes que podrían beneficiarse de ese “café para todos”.
Cabreados, indignados y demás “dos”, la verdad es que yo sigo refiriendo este sistema judicial al imperante en los USA o en Corea del Norte; este último reino de la más absoluta arbitrariedad. Es conveniente recordar que donde gobierna la ley, la venganza no se aplica, se aplica la justicia. Menos mal.

domingo, 20 de octubre de 2013

Los tigres de Alá




Dicen sus amantes que "Alá creó los gatos para que el hombre conociera el placer de acariciar un tigre" y cada vez necesitamos con mayor urgencia recuperar el placer de refrescar nuestras raíces. Miles de investigaciones demuestran los beneficios de compartir nuestros espacios con animales, bien sean perros, gatos e incluso pájaros, aunque parece que hay más beneficio en los mamíferos, que esconden secretos bajo su pelo.
Leo que en Madrid se ha inaugurado la llamada Gatoteca en la calle Argumosa, un local multifunción en el que el cliente puede leer mientras acaricia a alguno de los varios gatos presentes en el local; listos para ser adoptados si es que se produce amor a primera vista. Me parece una idea absolutamente genial que va mas allá del mero pet friendly y avanza hacia la idea de "rescate".
¿Qué nos aportan los animales? Cada vez más, los animales nos ayudan a reajustar nuestros balances, nos tranquilizan, nos dan equilibrio y calma; eso por no hablar de compañía, responsabilidad, tono físico y una sensación de enorme placidez. Escribo rodeado de tres perros dormidos tras su paseo: han comido, jugado y ahora dormitan levantando un ojo de vez en cuando para comprobar que todo sigue en su sitio y estirarse un poco convencidos de que se puede seguir durmiendo.
Gatos y perros, desde distancias distintas, nos acompañan desde hace milenios y han trabajado para nosotros de muchas formas, aunque ahora les toca reciclarse y demostrar que son capaces de seguir sorprendiéndonos con sus habilidades: detección precoz de enfermedades, terapia animal, guías y ayudas en cegueras, narcolepsia, epilepsias, sordera y desarrollo medioambiental en residencias y hospitales.
Niños internados en hospitales que acortan su estancia gracias a contar con la compañía de su perro, residencias de ancianos que cuidan gatos y perros pueden comprobar la mejora general de sus internos y del ambiente, prisiones y cualquier colectivo desarrollan una dinámica colectiva mejor, más eficaz, más creativa y más satisfactoria según la medición de múltiples parámetros.
Necesitamos liberar endorfinas y se ha comprobado que acariciar animales con pelo produce esa liberación junto con la sensación de inmenso placer que nos transmiten. Nada se relaja como un gato y es capaz de transmitirnos esa ayuda para relajarnos nosotros también. 
Al final, los del pueblo tenían razón: donde hay pelo, hay alegría. 

sábado, 19 de octubre de 2013

Prensa y vergüenza


Foto: El País
Cuesta abajo en la vergüenza, no hay límite al esperpento

Mientras en España se consumaba la escena de la vergüenza en una sala judicial, Rajoy hablaba de la responsabilidad de la prensa en el ejercicio de su libertad y de los derechos jurídicos que disfruta. Demasiada coincidencia y demasiado desahogo. 
España se ha lanzado al vacío de la inmoralidad y de la desfachatez política sin que haya un sólo partido, organización, sindicato o “cosa pública” que pueda apedrear al resto libre de corrupción y abuso. En esa situación, lo único que le queda al ciudadano es la libertad de prensa y cruzar los dedos para que sus propios intereses coincidan con los del editor de turno, que es mucha coincidencia. Por otra parte, este mismo escrito es fruto de la liberalidad del espacio digital, imposible de cercenar. 
Inglaterra hace tiempo que viene dibujando una especie de comité ético -esperemos que no de la muerte - con la misma aspiración de regulación y control mientras que la situación de la prensa en toda Iberoamérica es patética: o es una instrumento al servicio de lo que el dueño quiera o está amenazada, así de simple.En cuanto a la libertad y la independencia, ni están ni se les espera.
Como ya se ha comentado aquí en más de una ocasión, la única regulación que debe tener la prensa es la que emana de las sentencias judiciales, ni más ni menos. Si la prensa se extralimita, calumnia o miente, los jueces son los únicos que pueden, y deben, emitir sentencias que condenen y castiguen, sin más. 
No hay que ceder ni un milímetro  a la tentación reguladora enunciada con suaves palabras de prudencia y mesura: bajo ese guante de seda está el puño de hierro de la censura y la arbitrariedad del poderoso. No pueden consentir al publicación de escenas tan bochornosas como las protagonizadas ayer por Cospedal y Bárcenas. Demasiada verdad y demasiada podredumbre a la vez.
Curioso que la vergüenza del poder venga acompañada de la intención de censurar la libertad de prensa. Aunque sí, es verdad: bien pensado es lo que le faltaba al "sistema" para acabar de traicionarnos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Mas allá de los límites



El negoçi es el negoçi, no futem


Por casualidad he oído unas declaraciones cruzadas entre la presidenta del PP catalán y el dueño de la empresa de espionaje Método 3 y me he acordado de un titular que atribuía a un socialista la paternidad del hijo de la susodicha.
Conclusión: Cataluña, perdido el "seny", la cordura y el más mínimo rastro de lucidez, desbarra más allá de cualquier límite determinado por la acción política de sociedades normales. 
Yo confieso que, en mi simplicidad, no alcanzo a discurrir cómo es posible organizar el mejunje de conspiraciones, traiciones, alianzas y puñaladas que parecen haberse tejido y destejido entre el PP, el PSOE y ...a saber quién más anda metido en el fregado.
Todo ese absurdo mar de fondo se desarrolla por debajo de otro absurdo global que se ha apoderado de la vida catalana y cuyo máximo exponente se me puso ante los ojos el pasado miércoles en un ascensor: la estelada como adorno de unas zapatillas de deporte.
La inconsciencia de Mas ha conseguido que el símbolo de la independencia catalana se frivolice de tal manera que forme parte de zapatillas y similares. Conseguido eso, la razón ha perdido la batalla y la visceralidad domina y dominará el futuro de la sociedad catalana.
Nadie ha hablado de lo que pasaría a la mañana siguiente de lo que Mas quiere conseguir, sea lo que sea eso que tiene en la cabeza.
Yo sólo he oído hablar de ideas que nada tienen que ver con lo que organiza la vida: independencia si pero no, frontera si pero no; euro si pero "tararí que te vi" que la UE no está por la labor. ¿Alguien puede decirme qué quiere, de verdad, Artur Mas? 
Se que quiere dinero y que le vendría fenomenal seguir recibiendo dinero de la UE, pero la verdad es que en ese espacio sería aportador neto, de manera que a los diez minutos de entrar se le escucharía diciendo lo mismo: "Europa es roba y el dinero de nuestros impuestos sirve para financiar violinistas húngaros y ayudas sociales a los gitanos de Rumanía" ¿O es que Mas se siente más próximo y solidario con ellos que con Asturias?
Lo dicho, todo lo que me llega de Cataluña se encuentra, para mi, más allá de los límites.
Que nadie se olvide de que ETA firmó su final en las capuchas de una rueda de prensa, así que esperemos que la sensatez haga que los símbolos abandonen el folclore y recuperen la solemnidad que se merecen. 

jueves, 17 de octubre de 2013

La Almudena


El adefesio en todo su esplendor


La ciudad de Madrid, villa recrecida con vocación de vecinal pueblo manchego apegado a la modestia de sus costumbres, no suele mear fuera del tiesto cuando se trata de realizar obras públicas. Las dimensiones de su calle Mayor así definen y marcan la naturaleza de las restantes, por fuerza menores y más humildes.
Como es lógico, Madrid alberga desde antiguo y como está mandado, un Palacio Real que podemos definir como "cumplido" y sin excesos, pero marcado por el buen gusto en cuanto a localización, vistas y decoración de sus exteriores, tanto hacia la plaza de oriente, preciosa, como hacia la vega del manzanares donde, reino de los famosos Jardines de Sabatini,  máximo exponente de la naturaleza domada por los enciclopedistas  de la época. 
En ese entorno preciosista, cuidado y amado por los madrileños de hace siglos, se ha entronizado un monumento al mal gusto, a la zafiedad desmedida, a la desproporción y a la desmesura en forma de la que, seguramente, sea la catedral más fea de cuantas llevan ese título en Europa: la catedral de Almudena.
La arquitectura es técnica pero sobre todo es arte, conocimiento de las proporciones, de las armonías; es organización de los espacios de convivencia ciudadana, es belleza en las formas es, exactamente, lo contrario de todo lo que esta mole de granito desmedida y absurda, supone para el paisaje de Madrid.
La Almudena es un adefesio con una aberrante y única cualidad orgánica: es capaz de crecer y dominar el paisaje día a día. Como un ser maligno se hace grande y domina, crece en todos sus aspectos negativos y como una enfermedad colectiva, cada vez se hace más omnipresente y molesta. Lejos de adormecer los sentidos, su constante presencia se hace cada vez más patente y más insidiosa; ruidosa en su silencio de piedra mal medida, amenaza con demoler el vecino palacio y el barrio todo. Hacerme caso, es un "poltergeist" arquitectónico que arrasará con todo.
La Almudena es una voz blasfema que insulta al dios que pretende albergar y que, de existir, seguro que jamás se rebajaría a habitar tan funesta casa.
No tiene excusa ni salvación, es una ofensa perpetua y permanente que agrede a la ciudad, al buen gusto y a toda posible concepción estética ajena al narcotráfico gallego. La Almudena ha convertido a dios en un narcotraficante de mal gusto derrochando dinero en granito y vidrieras cuyo único destino sensato debería ser el de servir de blanco a los tirachinas de los niños madrileños; inocentes vengadores del ultraje colectivo. 
No hay marcha atrás y no podremos librarnos de esa atrocidad elefantiásica y absurda, pero si hubiera justicia, los dinamiteros patrios deberían hacer sus prácticas sobre los pilares de tan señalado esperpento. Es una sugerencia que regalo a los responsables de la escuela de minas, por si sirve de algo.

martes, 15 de octubre de 2013

El bigote de Dios



Wagner da ganas de invadir Polonia y los bigotes son peligrosos para la democracia.

Leo que la Iglesia Católica Alemana anda pensando en publicar documentos de su relación con los nazis, habida cuenta de las muchas y públicas muestras de simpatía que el entonces  cardenal de Munich Michael Faulhaber nos legó para los anales. Dicho esto y asido el rábano por las hojas de la historia, los bigotes y el ateísmo, vamos a divertirnos jugando con las categorías, esas que afirman que los peores ejemplos de la maldad humana eran ateos; falso estereotipo que reúne a Hitler, Stalin, Castro y curiosamente, a Mao, que era el único que no llevaba bigote y dejan a un lado a Franco, Pinochet, Stroessner, Trujillo, Videla, Gadafi, Homeini, HoChiMIn, Lenin y otros ejemplares nada ejemplares que han dejado un rastro de muerte y destrucción y cuyo común denominador no era el ateísmo sino, pásmense, el hecho de lucir bigote.
Siguiendo el absurdo razonamiento que establece la falsa inferencia entre ateísmo y maldad, podríamos ampliar la categoría y dejar sentado, de una vez por todas, que el bigote y la tendencia a convertirse en sanguinario dictador guardan una estrecha relación de causa efecto.
¿Absurdo, no? Pues igual de absurdo es inferir que la intrínseca maldad de Stalin o Mao venían determinadas no por su desmedido afán de poder y baja categoría moral, sino por el indiscutible hecho de ser ateos. Por cierto, Hitler no lo era y hay pruebas y documentos que así lo demuestran. Es más, estaba convencido de haber “recibido un mandato divino”.
Lo peor de ese razonamiento  absurdo, especie de silogismo desviado, no es la falsedad del mismo, sino la subyacente presunción de que un ateo no puede ser un individuo ético con una moralidad personal y social intachable. Eso es lo que venenoso de la insidia.
Por si alguien no lo ha pensado, debería considerar el hecho de que es muy probable que las conductas solidarias, colaborativas, altruistas y sacrificadas sean, nada más y nada menos, que un avance evolutivo de nuestra especie que ha contribuido a que el grupo humano tenga un innegable y peligroso éxito. Por el contrario, la experiencia nos demuestra que la religión ha siso, y es en la actualidad, el mejor instrumento para dividir, matar, destruir, excluir y perseguir a nuestros semejantes. 
Lleven o no lleven bigote.
P.D. Curiosamente, toda la imaginería relativa a Dios, nos lo muestra con barba y bigote poblados. Tendencia a mandar como que si se le supone. ¿O no?

lunes, 14 de octubre de 2013

Metidos en la juerga...



Siguiendo la figura de un amigo -las comidas de los lunes dan para mucho - estamos viviendo un momento peligroso, ese en el que se decide si ayudar al dueño de la casa para que a fiesta no se desmande demasiado o salir pitando al piso de arriba para que nadie nos quite la cama y pasar ese buen rato que tan bien sienta y que ayuda a conocer gente. (Obsérvese el buen gusto de dejar la frase ausente de sexo dominante, válida para para todas las sensibilidades) 
Viene esto a cuento de la notica sobre la toma de posiciones de los países vecinos al ártico, los mismos que, por un lado niegan el cambio climático y por otro, ya están cumpliendo con los planes de negocio generados por el calentamiento global. El cinismo es de lo que hacen época y lo malo es que nadie podrá evitar el cúmulo de desastres que tendrán lugar en la zona.
Además de la liberación de metano contenido en el permafrost y el lecho marino, del calentamiento de las aguas una vez desparecido el blanco espejo del hielo, nos querrán convencer de que esos 150 o 100 días de navegación abierta en el paso del Noroeste auguran la más absoluta seguridad para que las plataformas petrolíferas salpiquen las seguras aguas del ártico.
Una consulta rápida ala Wikipedia y sus errores, nos confirma que ese mar tiene una profundidad media de 1500 metros que, dicho en plata, es suficiente como para que se atrevan a perforar sin tener ni idea de cómo arreglar una avería. Y habrá muchas, seguro. Por mucho que los ingenieros digan, no me creo que tengamos la capacidad tecnológica como para asegurar ninguna construcción humana contra la embestida de millones de toneladas de hielo de la banquisa, de un año especialmente frío, empujadas por una ventisca ártica.
Hoy por hoy, el ser humano no puede nada contra esas condiciones extremas y las consecuencias serán estupendas, pues hay que tener en cuenta que una mancha de crudo en aguas frías se mantiene casi inalterable a lo largo del tiempo, algo que nadie nos contará.Además, si los encargados de hacerlo son los rusos, la pifia puede ser colosal, que basta echar una ojeada al estado de algunas zonas de Siberia como para aventurar que el ártico tiene un futuro color de hormiga.
Así las cosas, ¿que hacemos? Nos unimos a la juerga o ayudamos al dueño d ela casa.
Pues que cada cual, en función de las ganas de su pareja, haga lo que mejor le parezca porque, sí o sí, lo llevamos claro.

domingo, 13 de octubre de 2013

El espacio del hombre



Nuestra historia es la historia de la vanidad, esa vanidad que busca evadir el miedo ante la desaparición inventando el sueño de la inmortalidad. El hombre ha buscado en la vida eterna la explicación de la única vida que conocemos y , hasta que se demuestre lo contrario, la única y en su auxilio ha inventado explicaciones mas o menos complejas para lo que es muy simple: la vida que conocemos empieza y termina en nosotros, no hay más y lo que debería haber sido evidente y suficiente, no hace falta que haya más.
Somos, en palabras de Carl Sagan, “polvo de estrellas que piensan en las estrellas” pero queremos lo que llamamos “más”; queremos trascender, queremos vivir eternamente olvidando la maldición que eso supone, queremos evadirnos y negar la realidad que nos alcanza en cada muerte y en cada nacimiento. Hay un principio y hay un final y eso no cambia, como el imaginar otras esperanzas no cambia el miedo y la inseguridad que se suele observar en aquellos que están cercanos a dar el paso. Es curioso y no se han hecho observaciones precisas, que tampoco vale la pena, pero me gustaría determinar la correlación existente entre un alto grado de “religiosidad” y miedo a la muerte. No es tema de esta entrada, pero posiblemente fuera curioso.
Buscamos un espacio y una permanencia que no tenemos en lugar de asentar nuestro pensamiento en la realidad conocida y disfrutar tanto de nuestra realidad física como del lugar que ocupa el hombre con respecto al resto de especies animales. Lejos del homocentrismo que obligaba al sol a saludarnos cada mañana, la evolución nos demuestra que no hay “arribas” y “abajos”; que los términos superior e inferior nada tienen que ver con la realidad de las especies y el mundo natural, que vive por completo ajeno a esas construcciones y catalogaciones humanas.
El hombre tiene un espacio, un tiempo y un lugar, pero nos empeñamos en no verlo y no aceptarlo; perseguimos un sueño imposible en lugar de integrarnos en el mundo natural con sencillez y con coherencia. A base de soñar con los cielos futuros, seguimos dejando este mundo hecho una basura, seguimos eliminando especies y negando a los animales la participación en los procesos mentales sin aceptar que si bien estamos en diferente grado evolutivo, la maquinaria es la misma y la funcionalidad también lo es.
La verdad es que somos bastante tontos, lo queramos aceptar o no.

sábado, 12 de octubre de 2013

Montoro



Siempre se ah dicho que lo peor de un ministro no es ser malintencionado, intransigente, malencarado o duro,no; lo peor de un ministro es dejarse definir por  una verdad: O no sabe y no sirve o es tonto y tampoco sirve.
Montoro, Ministro de Hacienda que en plena crisis europea no puede acudir a los consejos europeos por sus dificultades con el inglés -y eso si es grave, mucho más grave que lo de Botella - ha demostrado una naturaleza aberrante.
La afirmación de que “los sueldo no disminuyen, moderan el crecimiento” es suficiente para ser fusilado políticamente al amanecer. Un ministro que, hoy, conociendo como todos conocemos la realidad de amigos, familiares y clientes, dice semejante estupidez, o es un imbécil o tiene demasiada mala leche o no se entera de nada y sus fuentes de información le engañan. Todas, razones más que suficientes como para salir del despacho esa misma tarde, sin esperar al militarista amanecer para aplicar la pena.
A Montoro le esperaban los suyos con honores, banda y música y la cosa ha acabado con el rechazo frontal y la repulsa de todos los que, ayer, querían convencernos de sus bondades. Los que no estábamos encantados con su llegada, esperábamos que, por lo menos, lo hiciera bien, que hacía falta. 
Mala cosa esa de poner de acuerdo a los tuyos y los que no lo son en la verdadera naturaleza de tu inutilidad. Pocos han tenido un acuerdo más universal sobre su verdadera naturaleza. 
Un logro, el único, de un ministro realmente impresentable.

viernes, 11 de octubre de 2013

La amenaza ¿lejana?

Maravilloso y documentado libro cada vez más imprescindible.

España ha sido, y es, un país religioso “de aquella manera”: ajeno a los dogmas y seguidor de su propio acuerdo con dios, el español no percibe la religión como una amenaza en toda regla; un misil dirigido contra la ordenación social basada en la ética y no en los preceptos surgidos de las religiones del libro.
España, que en pleno siglo XXI sigue viviendo la falacia de un estado “aconfesional” que da carta de administración pública a la Iglesia Romana, vive ajena al integrismo islamista, a la radicalidad sionista o, más lejano todavía, al crecimiento del fanatismo de la Nación de Dios a la que aspiran los fanáticos del “bible belt” norteamericano.
El español, individualista hasta la médula, no quiere entender ni atender a la verdadera amenaza de LA RELIGIÓN como “aparato”, como sistema manipulativo del individuo y, como él se desmarca de los compromisos, entiende que los demás tampoco se van a dejar “engañar” por esas cosas.
Lo malo es que los tiros, en el mundo y en muchísimos países, no van por ese camino. Israel se ha fundado, exclusivamente, sobre la base del reconocimiento internacional de “una promesa divina”. Nada menos que la ONU acepta una razón basada en un mito religioso como base fundacional de un estado que, a partir de ese momento, se basa en el Talmud para legislar su vida pública. Y si se desvía, enseguida vienen los de los tirabuzones a recordar que lo que cuenta es la ley divina.
Del Islam y sus salvajadas, mejor no hablar, que basta con escuchar las detonaciones cada vez más cercanas. Suficiente decir que la mitad de la población de esos países, la mujer, es esclava de la otra mitad para reclamar la intervención humanitaria armada hasta los dientes. Pero por fortuna ¿nos queda el cristianismo?
Ni mucho menos: el domesticado y evolucionado catolicismo romano no es el único sector que puede llamarse cristiano, que otros asilvestardos reclaman y comparten la denominación.
Cristianos son los creacionistas y los seguidores literales de la Biblia (hasta el corrector clama por las mayúsculas de la palabra “biblia”) que PROHIBEN, ellos sí prohiben, la transmisión de la ciencia en favor de la exclusiva difusión de lo que ellos llaman "verdad revelada”.
A todos los que no han pensado sobre la realidad actual de los movimientos religiosos que tratan -y a veces consiguen - organizar nuestra vida sobre los absurdos de un cuento de pastores surgido en la edad de bronce, les recomiendo la lectura del libro EL ESPEJISMO DE DIOS, de Richard Dawkins. Imprescindible
A pensar, que siempre viene bien.

jueves, 10 de octubre de 2013

Lo que toca



A medida que pasa el río bajo el puente y  los años acumulan  recuerdos en bajíos y meandros, la vida nos coloca frente a situaciones diversas, buenas, malas o indiferentes –a ella le dan igual todas, que no cataloga – con las que hay que bailar y a las que debemos dar respuesta con nuestro leal saber y entender según la fórmula antigua.
A uno, de natural mal conformar, este tipo de imposiciones le suelen llevar a maltraer desde su más tierna infancia, época en la que ya me costaba bastante dejarme llevar  por esa satisfactoria normalidad con la que tan bien convive el ser humano. Pasada, tras la infancia, la pubertad, juventud y parte de mi madurez, esa incomodidad con lo que está “mandado” se va acentuando en lugar de adormecerse y aquietarse como sería de esperar, de manera que mis días transcurren en un perpetuo e imposible partido  contra el mundo.
Como el sagaz lector habrá adivinado, cada día me acuesto con un marcador adverso de Mundo muchos, el que suscribe, algunos; situación que la noche no arregla y el nuevo día perpetúa “ad infinutum” o casi, que por fortuna cada uno de nosotros, en el código de barras, lleva impresa su fecha de caducidad y reciclaje de materiales, menos mal.
Así las cosas, me deslizo en una pendiente de esquizofrénica realidad: debería adaptarme y conformarme con lo que la vida me manda pero….la verdad es que no me sale de los cojones, de manera que acumulo frustración, rabia y fracaso a partes iguales mientras la vida pasa al lado y por encima como si la fiesta no fuera con ella, que no va. Esta constante pelea entre lo que es y lo que me gustaría que fuera me empieza a agotar y noto que cada vez me apetece menos comerme sin masticar lo que me tengo que comer y además, la realidad se va imponiendo en mi cabeza para hacerme ver que, por mucho que intente engañarme, el partido está vencido y sólo queda perder por poco.
Y el caso es que es verdad y lo sé, pero no me apetece nada vivir el final de un partido perdido en el que sigo participando por profesionalidad y porque hay ciertos compromisos que se deben cumplir, pero…..otra vez pero…no me da ninguna ilusión, la vedad. Mastico lo que la vida me manda masticar y como dicen los niños pequeños cuando no tragan “se me hace bola” y para acabarlo de arreglar, amarga.
Es lo que tiene ser un inadaptado, que te adaptas fatal....

miércoles, 9 de octubre de 2013

Historias de la historia



Se acerca el 12 de Octubre y me temo que, una vez más, la fecha será el centro de muchas historias que nada tienen que ver con la historia. Los que, como yo, tuvimos que estudiar la inventada historia de España que tanto satisfacía los sueños imperiales del “fascio” redentor,  tuvimos que estudiar luego –mejor, leer y descubrir sorprendidos – bastantes libros, de mayores, para llegar a entender que lo que nos habían contado era, básicamente, mentira.
Reaccionando a esa mentira evolucionaron otras que, como la anterior, nada tenían que ver con la realidad de  los documentos –que pesaos son ellos, con es manía de no cambiar y adaptarse – pero que si han tenido la virtud, o el defecto, de generar en las generaciones más jóvenes aquello que el franquismo no consiguió con nosotros: la adhesión inquebrantable, término y situación con la que soñaron ellos y que ejercitan éstos con devoción infinita.
Los nuevos se han creído todo lo que quisieron hacerles creer sobre Sabino Arana y la nunca encontrada “Corona Catalano Aragonesa”, eso sin comentar los incunables sobre los esperpentos acerca de Cristóbal Colón, la realidad de las tres provincias vascas a lo largo de la historia o la localización geográfica del Ebro y sus acompañamientos.
Aquellos quisieron que pensáramos en el “día de la raza” como si los españoles tuviéramos, además de todas las posibles a manejar en nuestro entorno, una raza definida de la que sentirnos “orgullosos”.  Si de aquella acabé hasta las trancas de mentiras, estupideces y sueños absurdos a costa de masacrar infieles, de ésta ya estoy hasta las cejas de invenciones interesadas y de feligreses “apapanatados” que repiten y lanzan soflamas “nazionalistas” con la misma base histórica que tuvieron aquellas. O lo que es igual: ninguna.
España, bastante inculta y tendente a la comodidad intelectual, ha preferido siempre que “se lo den pensadito”, de manera que no acabamos de salir de la académica estupidez colectiva, esa que inventa historias y realidades como si los archivos históricos no existieran. Dicho esto,  una cosa sí parece cierta: el próximo día 12 se celebra el aniversario de un hecho innegable que puso en marcha una historia compleja, controvertida, rica, salvaje, cruel, heroica, incoherente, contradictoria y absurda, de manera que sí, es absolutamente coherente que en tan señalada fecha celebremos tan importante hito sabiendo que nada hay más español que toda esa larga lista de adjetivos que tratan de definir lo que nunca ha tenido una definición que a todos satisfaga.
Por lo menos, será fiesta, así que a disfrutarla.
P.D.:Con todo mi cariño y admiración a mis amigos del otro lado del charco con los que tan bien me lo he pasado hablando del imposible hecho de ser español, como si ser gallego no fuera bastante. Un abrazo, “maestro” Guillermo.

martes, 8 de octubre de 2013

Así nos va


Ojo, que la cosa no se centre en los judíos, que todas las religiones llevan lo suyo aunque no haya fotos que copiar de Google. De todas formas, da un asquito....
Leo de pasada que la UE anda detrás de prohibir la circuncisión por motivos religiosos y las automáticas muestras de indignación de la comunidad judía catalogando el asunto como antisemita. Para ellos, que también lo hagan los musulmanes de pro no cuenta, que los únicos importantes son los judíos, blanco de todos los odios.
Vivimos arrastrando un problema que nos condiciona de manera absurda y que no somos capaces de erradicar. Nuestra sociedad acepta, asume y se organiza en gran medida, en función de unos códigos de conducta generados en la edad del bronce por tribus nómadas de pastores que tuvieron la mala idea de dejar por escrito una serie de mitos y fábulas con las que, siglos más tarde y con algunas pequeñas alteraciones, se organizó lo que luego sería el primer mundo.
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que, contado así, el error es de bulto y no parece lógico que esas raíces sigan condicionando nuestro funcionamiento social como naciones y conjunto de naciones, pero es así; sin duda ninguna.
Las religiones entroncadas en la Biblia siguen condicionando nuestra vida hasta unos extremos agobiantes y nefastos. Por si el rastro de guerras  religiosas y sus millones de muertos no fuera suficiente para evitar como a la peste cualquier relación con ella, la religión se yergue, orgullosa, ante cualquier medida sensata que roce sus absurdos preceptos.
Por una u otra causa, los niños nacidos en familias de ambas religiones, se ven condicionados de por vida, no por sus decisiones o necesidades, sino por un mandato religioso que ellos no han podido asumir libremente. Imaginemos que nuestro inocuo bautismo cristiano dejara una indeleble huella o cicatriz en el cuero cabelludo. ¿No sería lógico legislar en protección de los bebés para que fueran ellos los que decidieran ir o no marcados toda su vida?
Medidas tan lógicas como esa se ven entorpecidas por argumentaciones basadas en la religión como si los bebés no tuvieran otra opción que cargar, para siempre, con las consecuencias de decisiones tomadas por sus padres cuyos efectos no pueden cambiarse.
La religión sigue presente en el ordenamiento social y así nos va: fatal, que no aprendemos.

lunes, 7 de octubre de 2013

Examen y Licencia de mendigo


El estado, el  gobierno o “el poder” en genérico, es capaz de generar actuaciones inmorales vestidas con las mejores galas sin que su desvergonzada naturaleza sea devaluada ni un ápice.  Madrid, la ciudad de Madrid, ha sido escenario de muchas iniquidades privadas y otras muchas llevadas a cabo por los poderosos, pero lo que viene sucediendo en los últimos años es algo inaudito aún para aquellos acostumbrados a lo peor.
Cuando Madrid se convirtió en Corte, hubo un edicto que obligaba a los propietarios de mansiones y palacetes a albergar a los cortesanos, imposición que tuvo, como consecuencia inmediata, la inmediata transformación de las fachadas señoriales para no dar lugar  a la temida invasión de los parásitos cortesanos. Por supuesto, hemos tenido patios de Monipodio y guindillas entregados a las corruptelas más mezquinas, como en toda gran urbe, que la cosa es automática, pero jamás, como hoy, la alcaldía de la Villa y Corte había llegado tan bajo como ha legado en su última medida.
La cosa, si no trascendiera de su faceta más cómica y absurda, debería tomarse a chacota, pero lo que se ha hecho, como colofón a la destrucción absoluta de la cosa pública como patrimonio común de los ciudadanos, es de tal iniquidad que hay que comentarlo en sus justos e indignados términos: el Ayuntamiento de Madrid va a examinar  a los músicos callejeros que piden LIMOSNA en las calles y en el Metro para dar un carnet de calidad y que la ejecución no desmerezca las piezas. Hace falta ser mezquino, miserable, rastrero y canalla para atreverse a convocar exámenes para entrar en posesión de la ansiada “Licencia de Mendigo  Municipal” y quedarse más a gusto que un arbusto.
Hace años que Madrid se despeña por el barranco del sinsentido y la degeneración ideológica y moral, pero esto rebasa cualquier límite que se pueda imaginar o sospechar, aunque es verdad que la cosa podría mejorarse con un poco de dedicación y empeño.
Por ejemplo: podrían exigir un título del conservatorio a favor del examinando;  pedir un certificado de empadronamiento o de nacimiento que acredite la pertenencia al municipio para impedir que cualquier advenedizo africano con dos bongós – por cierto, prohibida la percusión, sólo cuerda y viento -se atreva a presentarse como experto en ritmos africanos o caribeños,  restringir el repertorio a las castizas zarzuelas y no a todas – nada de Maitetxu mía,  que suena a nacionalista radical – o limitar a cuatro los componentes que opten al apartado de música de cámara, ideal para estaciones de larga espera.
Mientras que la alcaldesa no pasa el más leve examen de sensatez, su aparato administrativo, tras laminar la enseñanza y la sanidad pública junto con toda clase de servicios sociales a prestar fuera de las proximidades de la sede la concejalía afectada en Ortega y Gasset, se atreve a examinar a los mendigos a ver si son capaces de tocar el violonchelo.
¡Vayan a cagar a la vía, pandilla de inmorales!



domingo, 6 de octubre de 2013

Trabajo Vs Pelotazo




España vive una época oscura en la que el trabajo diario, la coherencia, el esfuerzo y la búsqueda de la excelencia se ven despreciados y arrumbados en favor de modelos que, arraigados en los años 80, sólo buscan conseguir la perfección en los pelotazos o de los llamados “pases”.
Ambos modelos reinan en el inconsciente y en el consciente colectivo; representan el sueño de la ganancia fácil que no conoce el esfuerzo y que ridiculiza el trabajo diario de aquellos que, sin otra meta que trabajar honradamente, laboran y se esfuerzan por un sueldo o por levantar un negocio sólido y fiable.
Los aspirantes a la gloria miraban a Mario Conde con reverencial idolatría; evaluaban a Jesús Gil y todos, olfateaban el aire en busca de gangas y pelotazos con los que comprar fincas de caza o figurar en los puertos deportivos. Fueron los años del PSOE y de la entrada de dinero proveniente de la UE, años en los que había que comprar dos pisos si es que no se tenía dinero para pagar uno; años de absurdo que envenenaron la médula de una sociedad que, desde entonces, vive tullida en su moral colectiva.
El modelo ha calado y lo ha hecho, también, en la clase política, esa que en Madrid desprecia el trabajo diario buscando el pelotazo de unos Juegos Olímpicos o entregarse al canto de sirenas que llega del desierto de Nevada. Hoy se publican en El País (http://politica.elpais.com/politica/2013/10/04/actualidad/1380911735_707943.html) una serie de datos sobre la ciudad y la Comunidad de Madrid verdaderamente espeluznantes. En su conjunto, ponen de manifiesto el abandono que ha sufrido el trabajo diario en favor de sueños, quimeras y fuentes de dinero extrañas y demasiado cerca de los terrenos oscuros.
Necesitamos trabajar convencidos de que nuestro trabajo será la base sobre la que se asiente el futuro de nuestra sociedad y no confiarnos a proyectos megalómanos cuyas mejores consecuencias se me escapan. No creo que una sociedad basada en la riqueza del juego, la prostitución y la extorsión usurera de aquellos que caigan en las redes mafiosas de los dueños de casinos  sea una sociedad sana y próspera a la que debamos aspirar.
El tejido social sano se forma de talleres, de artesanos, de empresas que creen en su trabajo y crean trabajo, en estudiantes apoyados y con medios que mejoran la investigación, en instituciones volcadas al bien común y todo ello nada tiene que ver con “pases” o pelotazos. Seguro. 

sábado, 5 de octubre de 2013

Magia y razón




Leo El Capellán del Diablo, de Richard Dawkins y su lectura me hace pensar, otra vez, en la magia cotidiana de la palabra escrita y en la posibilidad de que nuestro pensamiento trascienda el tiempo de nuestra propia vida para servir como plataforma y base de otros conocimientos. Dawkins apunta  a la maravilla del método científico, a su permanente capacidad de adaptación y evolución de conformidad con los nuevos datos conocidos, pero a mi me gustaría añadir que esa maravillosa herramienta cuenta, además, con un “estuche” cuyo potencial hace pensar en la magia: la escritura, la capacidad de fijar en el tiempo un pensamiento concreto sobre el que alguien, años más tarde, puede volver a pensar y utilizar como parte de una larga cadena de conocimiento.
La escritura es placer y es, además, depósito de conocimiento y eso nos ha permitido, dadas las circunstancias adecuadas de libertad de pensamiento y creación, volar alto tras dejar atrás el peso de la religión y de la política casi feudalista imperante hasta el sigo XVIII. Cuando el intelecto humano es plenamente libre y capaz de seguir las inferencias que  le llegan de la experimentación y de los datos, las consecuencias son espectaculares y los avances posibles, inmensos. Otra cosa es que seamos capaces de conseguir aplicaciones éticas y responsables, que la experiencia nos dice que esa asignatura la tenemos olvidada desde el primer suspenso ocurrido en el paleolítico.
La libertad de pensamiento es una victoria que parte del individuo, necesitado de reconocerse a si mismo como libre y de aceptar las consecuencias de esa libertad. No basta con recibir el mensaje exterior, no: hay que seguir ese mensaje y afrontar las consecuencias internas hasta el final. Un ejemplo claro de esa lucha es la que nos ofrece el viaje intelectual de C.Darwin hasta aceptar el hecho de que la realidad de sus observaciones, geniales, le obligaba a construir un camino absolutamente alejado de la religión. Aceptar, al fin, la necesidad de recorrerlo con honradez, me parece un ejemplo de   honestidad intelectual que muchos no son capaces de imitar por el miedo que da perder la seguridad ofrecida por la religión.
La ciencia, hoy, nos coloca de forma mayoritaria ante lo desconocido y nos demuestra que debemos aceptar el hecho de la ignorancia con honradez y con coherencia, pero sin miedo. Reconocer lo que no se sabe es el primer paso para investigar, preguntar y avanzar por el lento camino del método científico, juez implacable que si algo nos demuestra es la necesidad de aceptar la validez de lo probado por encima de lo pensado.
Y en esa capacidad de autocorrección, en esa obligación de honestidad ante el fracaso de nuestras convicciones, radica su verdadero potencial y su exigencia. En contra de esa corriente “mágica” que afirma conocerlo todo según el testimonio de un dios inventado, se encuentra, modesta, la ciencia y su conciencia, esa que le obliga a reconocer que “con los datos de los que ahora se dispone, la hipótesis que mejor explica las observaciones realizadas es...” y si mañana los datos y las observaciones cambian, los mismos que dedicaron su vida  probar una idea, se levantarán para aplaudir el trabajo de aquellos que les demostraron su error. 
Y en esa unión entre la magia de la palabra escrita y su permanencia y la plasticidad de un método en permanente revisión de las hipótesis, se asienta, con solidez, un futuro de conocimiento apasionante que si algo malo tiene es que me llegará tarde, cuando yo mismo forme parte de ese polvo de estrellas al que se refería C.Sagan como último y apasionante destino.
Mejor eso que el aburrimiento de la vida eterna, que me sigue pareciendo una venganza más que una recompensa, la verdad. 

viernes, 4 de octubre de 2013

Preguntas y respuestas


Diferentes sistemas espacio-temporales surgidos del BigBang
 
No sé dónde escuché por primera vez la frase de “Ahora que nos hemos aprendido las respuestas, nos cambian las preguntas” pero cada vez que pienso en el futuro que nos espera con respecto a las aplicaciones prácticas de los nuevos descubrimientos científicos, me doy cuenta de que es más y más acertada.
Hemos ido construyendo un mundo acorde con lo que se ha ido conociendo de un mundo del que ya sabemos que no sabemos nada. Es un avance, pero eso significa que lo que desconocemos del universo al que tenemos acceso es, aproximadamente, el 95%.  Energía oscura y materia oscura –o lo que es lo mismo, no tengo ni idea de lo que es eso – lo son prácticamente todo y de ese todo lo desconocemos, también, todo.
Y eso nos pasa con lo que, hasta ahora, creíamos tener “por la mano” que lo último que he leído en uno de esos medios científicos a los que recurro cuando la náusea de la actualidad crece, ofrece un titular realmente divertido: “¿Están todas las partículas elementales sometidas al mismo espacio-tiempo?” Hala, así, sin anestesia ni nada, pero muy divertido.
Como es fácil imaginar tras la pregunta, la respuesta es “no” y la cosa se basa en los diferentes efectos de la gravedad cuántica sobre las partículas elementales, con o sin masa, tras el bigbang. Los fotones, ausentes de masa, interactúan con la gravedad cuántica generando un determinado espacio tiempo diferente al  surgido por la interacción de las partículas con masa con la gravedad cuántica. Parece normal que los elementos que tienen naturalezas distintas actúan de forma distinta; es lo que siempre hemos sabido. ¿Moraleja? Pues que el espacio tiempo que conocemos no es, ni el único posible, ni es el único real de los surgidos en ese especial momento.
Como vemos, la cosa se pone cada vez más divertida y la criatura científica creada por Niels Borg se va haciendo mayor y enseñándonos una personalidad arrolladora y llena de sorpresas. Dicho esto: ¿Alguien me puede hacer la lista de preguntas que necesitamos para entender estas respuestas?
La cosa se pone cada vez más interesante.

jueves, 3 de octubre de 2013

Mare nostrum, mare mortuum (*)


Esperando un pasaje hacia la muerte

Entre Túnez y Lampedusa, en las mismas aguas que han llenado las páginas de la historia con batallas, gestas, culturas y lenguas, se vive hoy una historia trágica que llenará nuestro futuro de vergüenza.  Hace tiempo que el hambre, la desesperación, la guerra y la miseria empujan a miles de seres humanos hacia un destino incierto que se promete más allá del horizonte y que sin embargo, a la hora de la verdad, se esconde tras la noche del frío, el abandono, la indiferencia y la muerte en un mar insensible que todo lo acoge y que todo lo olvida.
Hoy los diarios nos arrojan  a la cara una nueva tragedia, otro esperpento humano que suma decenas de muertos a la larga lista de los sueños rotos; de las esperanzas perdidas. Decenas de emigrantes se han ahogado y el mar muestra muchos cuerpos flotando a la deriva siguiendo un camino ya perdido por hombres, mujeres y niños que creyeron, inocentes, que en el mundo había un lugar para ellos lejos de la destrucción de la guerra y del azote del hambre y la sequía.
Son decenas de muertos que no pertenecen a nadie; son vidas que nadie reclamará jamás y que sin embargo, nos estigmatizan a todos con la pestilencia de la culpa. Nadie puede volver la cara ante esa realidad y la realidad nos alcanza para hacerse oír por encima del silencio con el tratamos de cubrir el horror de más de veinte barcos mirando, indolentes e indiferentes, esta tragedia humana de proporciones homéricas sin un solo acto de ayuda.
Todos somos culpables porque alimentamos un sistema injusto, inhumano y atroz; todos vivimos acomodados en la abundancia de una pobreza que, a los ojos de los verdaderamente pobres, se trastoca en abundante riqueza. Vivimos en un reducto de derroche que creemos protegido frente a la marea del hambre y esa marea nos pasará por encima, nos arrollará y además de inevitable, hará que ese final sea justo; sangrientamente justo.
África se muere lentamente a las puertas de la insolidaria Europa, la misma Europa que les infectó con los peores modelos de corrupción, injusticia social y esclavitud; la misma Europa pacata y puritana que parece sonrojarse con el resultado de su creación mientras cierra puertas y bolsa sin poner remedio a lo que ella misma creó.
“Debemus animas multas” les debemos muchas vidas; generaciones enteras desfilarán sobre nuestras tumbas reivindicando aquello que les robamos y aquello que, pudiendo darles, les escatimamos. Pudimos enseñar lo mejor y sin embargo, les dejamos lo peor de nuestro mundo. Somos culpables y algún día, los muertos que hoy flotan en las aguas de la historia, caminarán de nuevo y se alzarán todos para pisar las playas y los campos que el futuro sabe les pertenecen. Ese día, el silencio que edificamos en su contra, se derrumbará sobre nosotros y se habrá hecho justicia.
 (*)Mare mortuum: mar de muertos

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cosas de mayores



Gráfico explicativo del enredo. La vamos a cagar con vistas a la calle...
Siempre se ha dicho que los niños no deben enredar con las cosas de mayores, que la cosa acaba mal, siempre. Bueno, pues parece que eso, cuando se trata de andar enredando con la naturaleza, se nos ha olvidado completamente. Esta vez nos hemos liado con la inyección de gas a pocos kilómetros de la cosa y parece que se nos ha ido la mano un pelín y los habitantes del delta del Ebro andan en un si es no es acojonados por las esquinas  a la espera de un buen tsunami o un temblor de proporciones aztecas.
Nuestro Ministro de Medio Ambiente, bastante pasota él, según unos y un infiltrado quintacolumnista, según mi propia versión, ya ha dicho que lo del “fracking” sin problemas, que las explotaciones a cielo abierto, por supuesto y que lo de las especies invasoras, si da pasta, faltaría más.
El ser humano ha alcanzado un nivel tecnológico que hace que sus enredos empiecen a ser peligrosos de verdad: energía atómica, extracciones petrolíferas realizadas fuera de las zonas de posible reparación o actuación, pesca sobredimensionada llevando a las especies a la zona roja, arenas bituminosas que hay que lavar a costa de enormes fujos contaminados, Alaska convertida en un pastel a la puerta de la escuela y....
La cosa va despendolada camino de la descojonación universal mientras seguimos discutiendo, a propósito del inevitable calentamiento global, si la cosa es culpa de los galgos o los podencos. No tenemos remedio y jugamos con armas de fuego cargadas de munición explosiva borrachos como piojos, así que la cosa va a acabar realmente mal.
O realmente bien y por fin, la tierra se librará de esta especie elegida que ha sido capaz de desarrollar una tecnología capaz de proporcionar bienestar y riqueza suficiente para todos y sin embargo, dejamos que esa tecnología, que es fruto del esfuerzo y del intelecto de generaciones, acabe en manos de empresas y personas que la utilizan sólo y exclusivamente, para generar beneficio a corto plazo y destrucción a largo plazo.
Somos idiotas y los registros de llamado homoceno separarán estratos geológicos a base de nuestro rastro mejor conservado: la pura mierda.
Buen testamento para una especie inexplicablemente estúpida.

martes, 1 de octubre de 2013

¡Adiós Madrid, que te quedas sin gente!


Material didáctico potenciado por la alcaldesa de Quijorna y exhibido en un colegio.
La ciudad y la comunidad de Madrid, casi como en el cristianismo uno y trino, - dos y una en este caso – parece haber optado por conseguir todas las penas del infierno y ha perdido todo norte y toda orientación posible hacia la normalidad de la vida política que toda sociedad civilizada requiere.
La cosa empezó hace años con el Tamallazo como voladura incontrolada del sistema, pues de aquellos polvos solo podían generarse estos lodos, verdadera infección pestilente que ha lo ha contaminado y destruido todo. Envalentonados por la ausencia de consecuencias, los del PP, que ven como los procesos judiciales se eternizan sin condenas, dejan libres y cimarrones a los de la caverna de su extremada derecha y llevamos unas semanas de fotos y actos vergonzosos en los que se exhibe, sin pudor, toda la simbología nazi-fascista del régimen. Último episodio para los anales: la pseudo celebración de Quijorna.
Su presidente, tal y como casi todos nos temíamos, ve acercarse el tren de la judicatura sin que el avión de su padrino le sirva para poner tierra por medio, que tanto ático y tanta actividad inmobiliaria son complicadas de tapar. Le llegará la salida, seguro, pero lo vamos a pagar con sangre. 

Botella, convertida en una negra venganza del destino, se aferra al cargo con uñas y dientes –que tiene de sobra – mientras los madrileños viven el escarnio de los cafés con leche y el papelón de una ciudad entregada a la indefensión. Se esperan las elecciones con esperanza, hasta que se orienta la vista hacia la izquierda y nuestro desierto existencial se manifiesta en toda su crudeza.
Condenados  a soportar las reivindicaciones nazis de un lado y la estulticia de los “invictus” de otro, Madrid navega sin rumbo camino de la inerte inanición de una política ajena, corrupta, lejana y tremendamente contraria a lo que necesitamos sus habitantes. 
Una verdadera vergüenza, sin más.